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Jóvenes colaboran a su comunidad como parte del programa manos que ayudan.

En su afán por servir al prójimo, cumpliendo con el mandamiento del Salvador, los miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, conocidos inadvertidamente como los mormones, brindan servicio a la comunidad por medio del Programa Manos Mormonas que Ayudan.

 

Son cientos las comunidades que ven a grupos de jóvenes y adultos unidos con un fin común: el servicio. Los espacios públicos y comunitarios son los lugares en los que se ven a los Santos de los Últimos Días identificados con sus camisetas amarillas generando bienestar público y alegría cristiana.

 

Ayuda en todo el mundo

 

Cada uno de los participantes en estas actividades de servicio es un voluntario lleno de amor y respeto. Es común ver a estos mormones trabajando ante desastres naturales en todo el mundo. Donde está la necesidad, allí están las Manos Mormonas que Ayudan, con un rostro de hermandad y un profundo sentimiento cristiano.

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Jóvenes de África sirviendo a su comunidad como parte del programa manos que ayudan.

 

El programa de Manos Mormonas que Ayudan tuvo sus inicios en América del Sur en 1998. Hoy se encuentra desplegado por casi todo el mundo, donde el voluntariado ha dispuesto de tiempo y esfuerzos para ayudar a quienes hayan sido víctimas de desastres naturales o cualquier otro tipo de calamidad.

 

 

 

Juntos por amor

Estos hombres y mujeres han donado millones de horas para lograr dar un poco de paz y facilitar las acciones de rescate, limpieza y adecuación de zonas que requieren este tipo de acciones.

 

En este énfasis de brindar ayuda, los mormones se unen a organizaciones gubernamentales, así como a otras instituciones de servicio y sin fines de lucro para apoyar y mejorar las comunidades en las que viven.

 

El programa de Manos Mormonas que Ayudan refleja el deseo que los mormones tienen de seguir el ejemplo de Jesucristo por medio del servicio a los demás. Esta labor recibe los recursos de los servicios humanitarios de la Iglesia, y los proyectos los coordinan los líderes locales de la Iglesia.

 

Gozo al servir

 

En su discurso de abril de abril de 2011, intitulado “Encontrar gozo al servir con amor”, el élder M. Russell Ballard, del Quórum de los Doce Apóstoles, destacó que “en todos nuestro servicio tenemos que ser sensibles a los susurros del Espíritu Santo. La voz suave y apacible nos hará saber quién necesita nuestra ayuda y qué podemos hacer para ayudarlos”.

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limpieza de playas en Peru, como parte del programa Manos que Ayudan.

 

De la misma manera, el élder Ballard citó al presidente Spencer W. Kimball quién en una ocasión dijo que “es vital que nos prestemos servicio unos a otros en el reino… Son muchas las veces en que nuestros actos de servicio consisten simplemente en palabras de aliento, en… ayuda en tareas cotidianas, ¡pero qué consecuencias gloriosas pueden tener… las acciones sencillas pero deliberadas!” (Tomado del libro: Enseñanzas de los presidentes de la Iglesia: Spencer W. Kimball, 2006, página 92).

 

Vida con propósito

 

Por su parte, el presidente de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, Tomas S. Monson, durante su discurso ofrecido en octubre de 2009, y titulado ¿Qué he hecho hoy por alguien?, hizo referencia al Salvador Jesucristo, quien enseñó a Sus discípulos: “Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, éste la salvará”.

 

Al respecto, el representante de Dios sobre la Tierra, explicó: “Creo que el Salvador nos está diciendo que a menos que nos perdamos en dar servicio a los demás, nuestra propia vida tiene poco propósito. Aquellos que viven únicamente para sí mismos al final se marchitan y, en sentido figurado, pierden la vida, mientras que aquellos que se pierden a sí mismos en prestar servicio a los demás progresan y florecen… y en efecto salvan su vida”.

 

Los Santos de los Últimos Días saben que cuando sirve al prójimo están literalmente al servicio de Dios, tal y como lo manifiestan El Libro de Mormón, Otro Testamento de Jesucristo, en Mosíah 2:17. Estos hombres y mujeres absolutamente cristianos llegan a entender el verdadero sentido del ser cristiano y de lo que el Salvador mostró a sus discípulos y a toda la humanidad: el camino del amor verdadero es el servicio desinteresado al prójimo.

 

 

 

Reinaldo Mendoza

Miembro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, donde sirve como Obispo del Barrio Unión, Estaca Los Sauces, Valencia-Venezuela. Periodista (Comunicador Social, mención Desarrollo Social), egresado de la Universidad Católica Cecilio Acosta en Venezuela. Magister en Teaching Higher Education, egresado de la Caribbean International University.