Para los futuros misioneros mayores, solteros y casados, el servicio misional es algo que muchos esperaron por años.

“Cuanto más nos acercamos a la jubilación, se volvió más real,” dijo Rachel Walker, de American Fork.

El esposo de Rachel Walker, Mark, se jubiló hace unos meses.

“Ahora tenemos que decidir qué tipo de misión vamos a servir,”  dijo Mark Walker. “Quizá, la decisión sea varias misiones.”

Con tantas opciones disponibles hoy, los futuros misioneros pueden escoger si servirán una misión de tiempo completo o una misión de servicio a La Iglesia.

“Se necesitan mucho a los misioneros de tiempo completo en todo el mundo,” dijo David L. Williams, gerente de operaciones globales de la Oficina del Programa de Misioneros de Servicio a La Iglesia, durante la presentación de la Semana de Educación de BYU. “Nuestra mayor necesidad se encuentra fuera de los Estados Unidos y se prefiere el servicio de tiempo completo cuando la familia, la salud y las circunstancias financieras lo permiten.”

Cuando pienses servir en una misión, considera estos cinco puntos:

1. ¿Qué tipo de misión?

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Los llamamientos de misión de tiempo completo generalmente requieren que los misioneros sirvan como hermanas solteras o parejas, y vivan lejos de casa. Usualmente, sirven durante 12, 18 o 23 meses, con algunos llamamientos de misión de 6 meses. Su llamamiento proviene del profeta y como pareja de misioneros de tiempo completo, rinden cuentas a un presidente de misión, presidente del templo o un presidente del área.

Para servir en una misión de tiempo completo, se requiere un examen médico y un seguro de salud disponible para los misioneros mientras se encuentren en el campo sirviendo.

Los misioneros pagan sus misiones de tiempo completo, aunque los costos de vivienda tienen un límite.

Si bien los futuros misioneros pueden indicar sus habilidades y experiencia e identificar una preferencia para los tipos y las ubicaciones de sus asignaciones. Finalmente, su llamamiento se hace en nombre del presidente de La Iglesia y la asignación, por inspiración. Por lo tanto, aunque se sugiera una preferencia, eso no garantiza que la pareja recibirá ese llamamiento específico.

“Reconocemos que no todos pueden servir en una misión de tiempo completo,” dijo Williams. “Es posible que algunos no puedan salir de casa.”

Para aquellos que tienen el deseo de servir, pero quizá tienen algunas obligaciones personales, financieras o profesionales que les impiden servir en una misión de tiempo completo, las misiones de servicio a La Iglesia son otra opción.

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Los misioneros de servicio a La Iglesia pueden servir solos o en pareja y pueden servir de una manera más flexible. Sirven bajo la dirección de su líder local y viven en casa. El servicio puede ser de 6, 12, 18 o 24 meses, a veces, con la opción de ampliación. Pueden servir tan solo ocho horas y hasta 40 horas por semana.

No se requiere un examen médico, aunque los misioneros deben estar lo suficientemente sanos para sus asignaciones.

Los misioneros de servicio a La Iglesia pueden trabajar durante su tiempo de servicio y son responsables de sus propios gastos básicos, incluido el seguro.

Un futuro misionero de servicio a La Iglesia solicita una asignación específica y el presidente de estaca aprueba la solicitud. El presidente de estaca puede saber de oportunidades diferentes de servicio de las que se enumeran y posiblemente, le pueda pedir al candidato que sirva en otra asignación. El presidente de estaca extiende el llamamiento.

Aunque las mujeres solteras son elegibles para servir como misioneras de tiempo completo o de servicio a La Iglesia; los hombres solteros, divorciados o viudos solo pueden servir como misioneros de servicio a La Iglesia.

Las misiones de servicio a La Iglesia también son una gran opción para las parejas que quizá no estén en una posición de servir juntas, por ejemplo, si uno de los cónyuges todavía trabaja o tiene limitaciones físicas.

2. Opciones de servicio

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La Iglesia creó un sitio web, seniormissionary.lds.org, hace algunos meses, en un esfuerzo por ayudar a los futuros misioneros a explorar las diferentes opciones de servicio que se adapten a su situación.

Entre la lista de maneras disponibles de servir se encuentran las asignaciones de enseñar y hermanar, interactuar con el público, preservar y compartir la historia de La Iglesia, preservar los registros de la historia familiar, alimentar al hambriento, ayudar a las personas a volverse autosuficientes, ayudar en las operaciones de La Iglesia, servir en el templo, ayudar a los jóvenes adultos, participar en el programa de recuperación de adicciones, gestionar y encargarse del mantenimiento de las propiedades e instalaciones de La Iglesia e incluso, utilizar las habilidades de la formación profesional de una persona.

El sitio web permite que una persona o una pareja personalice su búsqueda, combine sus habilidades, disponibilidad e intereses con las necesidades actuales en las misiones de tiempo completo y de servicio a La Iglesia, tanto cerca como lejos de casa.

En esencia, el sitio web permite que una persona – mientras establece parámetros como el presupuesto, la ubicación y las capacidades – echar un vistazo a todas las oportunidades de servicio en todo el mundo.

“Hay un botón de considerar,” dice Williams. “Es como un carrito de compras (en línea.)”

A medida que una pareja realiza su búsqueda, puede marcar y guardar las diferentes asignaciones que les interesen. Para las personas y las parejas que incluso tienen un ligero interés, Williams dijo que un vistazo rápido al sitio web demuestra que hay opciones disponibles para muchas circunstancias y contextos diferentes.

3. Preparación

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“Los animamos a tener cinco conversaciones,” dijo Art Johnson, gerente de los Servicios de los Misioneros Mayores en el Departamento Misional de La Iglesia. “La primera conversación es con el Padre Celestial. Busquen Su consejo y Su guía y les anticipo que serán guiados por el Espíritu para entender Su voluntad para ustedes y sus familias… Los animamos a realizar una autoevaluación sincera de su salud, su situación financiera y las preocupaciones de sus familias. Ustedes conocen mejor su situación.”

Otro paso importante es una conversación sincera con su cónyuge, determinen juntos cuál sería el mejor plan, así como las conversaciones con los líderes del sacerdocio y la familia.

“Este es un momento para ser muy sincero contigo mismo,” dijo Johnson. “No deseamos que los llamamientos de misión provoquen desacuerdos.”

Además, Johnson dijo que los futuros misioneros deben recordar que su vida de servicio los preparó para el servicio misional.

“¡Criaron adolescentes!” bromeó.

4. Vencer temores y mitos

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Misioneros Bowen.

Para aquellos que están pensando en servir en una misión, pero les preocupan las asignaciones que les podrían pedir que hagan, Johnson dijo que es importante saber lo que se espera de los misioneros mayores.

“No se necesita que los misioneros mayores repartan folletos o toquen puertas,” dijo. No se necesita que aprendan lenguas extranjeras, mantengan el mismo horario que los misioneros jóvenes, o, dependiendo de su asignación, vistan ropa de domingo todo el tiempo. Pueden llamar a sus familias libremente e incluso, ver televisión si lo desean.

“Entre mensajes de texto, correos y llamadas, pudimos mantenernos en contacto con la familia,” dijo el Élder Bowen.

Para los Bowen, comunicarse con su familia era una preocupación antes de que se fueran [a la misión].

“Hablamos por video llamadas todo el tiempo,” dijo la hermana Bowen. “Extrañamos algunos eventos importantes de la familia, pero nuestros hijos nos ayudaron a ser parte de esos momentos.”

Además de que los misioneros mayores pueden llamar a sus familiares cuando lo deseen, pueden establecer su horario al ritmo con el que se sientan cómodos. No es necesario que estén con sus cónyuges todo el tiempo.

Como misioneros que sintieron un poco de nervios antes de dejar su rural Idaho para servir en una gran ciudad en su misión, la hermana Valerie Bowen, que sirve con su esposo, Bruce, como misioneros de autosuficiencia en la Misión Tennessee Knoxville, dijo sobre su experiencia, “Hace poco conocimos a una pareja nueva y recordamos las pequeñas cosas que nos causaron nerviosismo. Todos esos temores desaparecen. Ahora, ya no parecen tan grandes. Y, no tomaron mucho tiempo.”

5. Las bendiciones del servicio

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Para los Bowen, servir en una misión ha sido una “gran experiencia,” incluso mejor de lo que anticiparon.

Incluso, después de 44 años de matrimonio, “tuvimos que depender uno del otro,” dijo el Élder Bowen. “Hizo que nuestro matrimonio sea más cercano, ya que tuvimos un enfoque conjunto.”

La pareja disfrutó conocer diferentes tipos de personas, miembros de La Iglesia y personas ajenas a La Iglesia.

Uno de los aspectos más destacados de su misión fue trabajar con los misioneros jóvenes.

“Nos encantó ser parte de las conferencias de zona y reuniones de distrito,” dijo la hermana Bowen. “Fue una experiencia hermosa, fuimos tan bendecidos y los misioneros jóvenes nos enseñaron. Siento un mayor respeto por mis tres hijos que sirvieron en sus misiones.”

A los Bowen les encantó ver cómo su familia reaccionó a su servicio.

“Creo que nuestros hijos y nietos se sienten orgullosos de que estemos en la misión,” dijo el Élder Bowen. “Espero que vean nuestro compromiso de seguir el llamamiento de un profeta para servir en una misión.”

Pensar que terminarán su misión en tan solo unos meses es una mezcla de emociones.

“Cerrar la puerta de la maletera no va a ser tan fácil como imaginábamos que sería,” dijo el Élder Bowen.

Su consejo para los futuros misioneros: “¡No esperen!”

Artículo originalmente escrito por Marianne Holman Prescott y publicado en ldschurchnews.com con el título “5 things to remember when considering a senior misión.”