La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días donó cerca de 200,000 árboles frutales en 10 condados de Kenia durante octubre de 2026, como parte de una iniciativa que busca proteger el medio ambiente y contribuir a la seguridad alimentaria de miles de familias.
Los árboles de mango, aguacate y naranja no solo ayudarán a recuperar áreas afectadas por la deforestación, sino que también podrán proporcionar alimentos a las comunidades durante muchos años.
Esta donación forma parte de un esfuerzo que la Iglesia ha apoyado durante los últimos seis años, periodo en el que ha contribuido con aproximadamente 600,000 plantones de árboles en el país africano.
Una iniciativa para proteger el medio ambiente y alimentar a las comunidades

El 10 de octubre, con motivo del Día de Mazingira, una celebración nacional dedicada a la conservación de los ecosistemas naturales, se realizó una actividad de plantación en el Colegio de Formación de Maestros de Thogoto, en Kenia.
El evento contó con la participación del élder Paul B. Pieper, Setenta Autoridad General y presidente del Área África Central de la Iglesia; el élder Johnny Baddoo, Setenta de Área; y el mayor general Eric Kinuthia, del Colegio Conjunto de Comando y Estado Mayor de Kenia.
Durante la jornada, los participantes plantaron árboles de manera simbólica para dar inicio a la distribución de los plantones en distintas regiones del país.
“Estamos agradecidos de formar parte de la comunidad y de ayudar a preservar el medio ambiente aquí en Kenia para las generaciones futuras”, expresó el élder Pieper.
Se espera que, cuando los árboles alcancen su madurez, produzcan toneladas de mangos, aguacates y naranjas cada temporada, convirtiéndose en una fuente de alimentos y beneficios duraderos para las comunidades.
Los árboles frutales también ayudan a garantizar su cuidado

Uno de los aspectos destacados de esta iniciativa es la elección de árboles que, además de contribuir a la restauración ambiental, ofrecen frutos que las familias pueden aprovechar.
Stephen Ndichu, integrante de la organización ambientalista Amigos del Humedal de Ondiri, agradeció el apoyo de la Iglesia y explicó por qué considera que esta estrategia puede tener resultados positivos.
“Sabemos que la gente está más motivada para cuidar los árboles que les dan fruto. Por eso, confiamos en que el 95 % de los árboles que se planten hoy sobrevivirán”, señaló.
De esta manera, la iniciativa busca que las comunidades participen activamente en el cuidado de los árboles, aumentando las posibilidades de que crezcan y continúen beneficiando a las siguientes generaciones.
El mensaje del élder Caussé

Nueve días después de la actividad inaugural, el 19 de octubre de 2026, el élder Gérald Caussé, del Cuórum de los Doce Apóstoles, visitó el Arboretum de Nairobi y plantó un árbol como muestra de apoyo a esta iniciativa.
Durante su visita, compartió una enseñanza sobre la responsabilidad espiritual que tenemos de cuidar la Creación y a las personas que viven en ella.
“Como hijos de Dios, no somos meros elementos secundarios de la Creación; somos fundamentales para su propósito. Cuidar la tierra y cuidar de los hijos de Dios son responsabilidades inseparables”, enseñó.
Su mensaje destacó que la protección del medio ambiente y el servicio al prójimo pueden formar parte de un mismo esfuerzo por bendecir la vida de las personas.
Una ayuda que seguirá dando frutos durante generaciones

Aunque las actividades de plantación se realizaron durante octubre, los beneficios de estos árboles están pensados para extenderse mucho más allá de una sola temporada.
Con cerca de 600,000 plantones donados a lo largo de seis años, la Iglesia continúa apoyando los esfuerzos de Kenia para recuperar sus ecosistemas y fortalecer el acceso a los alimentos.
La iniciativa también nos recuerda que el servicio humanitario puede adoptar muchas formas. En este caso, sembrar un árbol significa contribuir al cuidado de la tierra y, al mismo tiempo, ofrecer a las familias una fuente de alimento para el futuro.
Fuente: Church News
