Durante la Conferencia General de octubre de 2026, una voz hondureña formó parte del Coro del Tabernáculo de la Manzana del Templo.
Mauricio Poujol, miembro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días originario de Honduras, participó por primera vez como integrante internacional del coro, junto a cantantes de diferentes países que se suman a esta agrupación para las presentaciones de la Conferencia General.
Para Mauricio, estar allí fue mucho más que una experiencia musical. Fue una oportunidad de utilizar un talento que ha desarrollado desde niño para servir y compartir un mensaje de fe con personas de todo el mundo.
De Honduras al Coro del Tabernáculo

Mauricio fue aceptado como integrante del Coro del Tabernáculo de la Manzana del Templo en enero de 2026, después de pasar por un proceso de audiciones y evaluaciones musicales.
Antes de incorporarse oficialmente, también formó parte durante varios meses de la escuela del coro como preparación. Al recibir la noticia de su aceptación, no esperaba que su camino lo llevara hasta allí.
“Fue una bendición; no me lo esperaba. Fue hermoso”, recordó.
Su participación en octubre marcó su primera Conferencia General como miembro del coro y también le permitió representar a Honduras en uno de los escenarios musicales más conocidos de la Iglesia.
Desde hace aproximadamente tres años, el Coro del Tabernáculo incorpora durante la Conferencia General a unos 12 cantantes miembros de la Iglesia provenientes de distintos países. La presencia de estas voces internacionales refleja la diversidad de miembros que forman parte de la Iglesia alrededor del mundo.
Una experiencia que comenzó mucho antes

La relación de Mauricio con la música comenzó cuando era niño. A los siete años empezó a estudiar piano y, tres años después, recibió un llamamiento para servir como pianista en su barrio.
Desde entonces, continuó desarrollando sus habilidades musicales y participando en diferentes proyectos. Incluso mientras realizaba estudios de posgrado en Taiwán relacionados con las industrias creativas y culturales, siguió involucrándose en actividades vinculadas con la música.
En 2025 también participó en “Luz de las Naciones”, una producción que reúne a Santos de los Últimos Días de distintos países de Latinoamérica para compartir mensajes de fe a través de la música y el arte.
Estas experiencias le han permitido relacionarse con personas de diferentes culturas y descubrir cómo la música puede convertirse en una forma de conectar a las personas.
Un talento que también puede ser una forma de servir

Para Mauricio, la música no se limita a una presentación. A lo largo de los años, sus habilidades musicales también se han convertido en una manera de servir dentro de la Iglesia.
Su experiencia en el Coro del Tabernáculo es otro ejemplo de cómo los talentos pueden desarrollarse con preparación, constancia y disposición para servir.
Esta vez, su talento lo llevó hasta el Tabernáculo de la Manzana del Templo, donde compartió escenario con cantantes de distintas partes del mundo y fue escuchado por millones de personas que siguieron la Conferencia General.
Su historia también muestra que el servicio no siempre comienza con una gran oportunidad. En el caso de Mauricio, comenzó con algo tan sencillo como aprender a tocar el piano y aceptar un llamamiento en su barrio.
Con los años, esa preparación abrió nuevas oportunidades para usar sus dones para compartir su fe en Jesucristo y fortalecer a otras personas.
Así, durante la Conferencia General de octubre, Mauricio Poujol no solo participó en el Coro del Tabernáculo de la Manzana del Templo. También llevó consigo la experiencia de un Santo de los Últimos Días hondureño que encontró en la música una manera de servir y compartir aquello en lo que cree.
Fuente: noticias.laiglesiadejesucristo.org
