Durante una devocional especial llevada a cabo el domingo 01 de noviembre de 2026, el élder Quentin L. Cook, del Cuórum de los Doce Apóstoles, invitó a los jóvenes adultos de todo el mundo a convertirse en una influencia positiva para quienes los rodean.

La devocional se transmitió desde el campus de la Brigham Young University–Hawái, en Laie. Desde ahí, el élder Cook compartió experiencias personales y enseñanzas de líderes de la Iglesia para recordar que ser discípulo de Cristo también implica actuar con integridad, evitar la crueldad hacia los demás y ofrecer esperanza a quienes atraviesan momentos difíciles.

“Sé una luz y un ejemplo en tu comunidad”, fue una de las invitaciones centrales de su mensaje.

Ser una luz para quienes se sienten solos o desorientados

Para explicar la importancia de ejercer una influencia positiva, el élder Cook recordó una experiencia de la década de 1960, cuando vivía en San Francisco durante una época de protestas, violencia y profundas tensiones sociales.

Ante aquel ambiente, uno de sus líderes locales consultó al Cuórum de los Doce Apóstoles si era prudente que los miembros de la Iglesia permanecieran en el Área de la Bahía.

La respuesta del entonces élder Harold B. Lee fue seguir al profeta, edificar Sion en sus corazones y hogares, ser una luz para la comunidad y mantenerse centrados en el templo. Décadas después, el élder Cook considera que ese consejo sigue siendo relevante para los jóvenes que enfrentan los desafíos de la actualidad.

El élder Quentin L. Cook, del Cuórum de los Doce Apóstoles, y su esposa, Mary, saludan a los estudiantes en el campus de BYU–Hawaii en Laie, Hawái, el domingo 1 de noviembre de 2026. Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

“Es importante ser una luz sobre el monte y un ejemplo de discípulos dedicados de Jesucristo”, enseñó.

Asimismo, explicó que esa influencia puede ayudar a personas que se sienten solas, invisibles o espiritualmente desorientadas.

“La luz es más potente cuando es constante y confiable, como un faro o una vela en un cuarto oscuro”, agregó.

No apaguemos la luz de los demás

El élder Quentin L. Cook, del Cuórum de los Doce Apóstoles, y su esposa, Mary, posan para una foto con el presidente de BYU–Hawaii, John SK Kauwe III, y su esposa, Monica (izquierda), y el élder James R. Rasband y su esposa, Mary (derecha), antes de una transmisión devocional mundial desde el campus de BYU–Hawaii en Laie. Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Uno de los aspectos más destacados del discurso fue la advertencia del élder Cook sobre el anonimato, especialmente cuando se utiliza para atacar, humillar o perjudicar a otros. Para esto, el élder Cook recordó una conversación con un amigo judío cuyos padres habían vivido el Holocausto.

Al preguntarle cómo evitar que se repitieran atrocidades semejantes, su amigo destacó el peligro de ocultar la identidad para cometer actos de crueldad. El élder Cook relacionó eso con episodios históricos de violencia, entre ellos los ataques del Ku Klux Klan y la agresión brutal hacia José Smith y Sidney Rigdon a manos de una turba cuyos integrantes ocultaron sus rostros.

El domingo 1 de noviembre de 2026, la gente se reúne en los campamentos de BYU–Hawaii para escuchar al élder Quentin L. Cook, del Cuórum de los Doce Apóstoles. Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Al aplicar estos ejemplos a la actualidad, advirtió que esconderse detrás del anonimato para lastimar a otros contradice el compromiso de seguir a Jesucristo.

“Si hemos de ser una luz, nunca debemos procurar disminuir la de otra persona”, afirmó. “Esconderse en la oscuridad del anonimato para decir cosas desagradables o crueles sobre otra persona es incompatible con ser una luz”.

Por ello, invitó a los jóvenes a actuar con carácter e integridad, tanto en sus relaciones personales como en los espacios digitales, sin recurrir a identidades falsas para expresar aquello que no se atreverían a decir abiertamente.

“Una de las mayores protecciones para no tomar malas decisiones es no ponerse ninguna máscara de anonimato”, señaló.

Conviértanse en faros de esperanza

Imagen: iStock

El élder Cook también comparó la influencia de los discípulos de Jesucristo con la luz de un faro que ayuda a las personas a orientarse en medio de una tormenta.

Explicó que muchos enfrentan dificultades emocionales, familiares y espirituales, por lo que el ejemplo constante de una persona que vive sus principios puede convertirse en una fuente de esperanza.

“Muchas personas están pasando por todo tipo de tormentas en la vida. Ustedes, jóvenes, pueden ser un faro de luz para ellas por medio de su ejemplo”, expresó.

Los estudiantes cantan un himno en una reunión devocional con el élder Quentin L. Cook del Cuórum de los Doce Apóstoles en el campus de BYU–Hawaii en Laie, Hawái, el domingo 1 de noviembre de 2026. Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Esta invitación estuvo relacionada con otra de las experiencias que compartió durante el devocional: cuando era un joven misionero, una misionera le enseñó mediante una demostración que el Padre Celestial y Jesucristo desean bendecirnos, aunque en ocasiones no estamos preparados para recibir la luz y la orientación que nos ofrecen.

Con esa reflexión, recordó que acercarse a Cristo también requiere disposición para reconocer Su guía y permitir que transforme nuestras decisiones.

No podemos ser luces si no somos pacificadores

El élder Quentin L. Cook, del Cuórum de los Doce Apóstoles, y su esposa, Mary, saludan a los estudiantes en el campus de BYU–Hawaii en Laie, Hawái, el domingo 1 de noviembre de 2026. Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Además de invitar a los jóvenes a actuar con integridad, el élder Cook destacó que ser pacificador es una parte esencial del discipulado cristiano.

Para desarrollar esta enseñanza, recordó los mensajes del presidente Russell M. Nelson y del presidente Dallin H. Oaks sobre la necesidad de superar las divisiones y buscar la unidad.

También hizo referencia a la oración dedicatoria pronunciada en 1958 por el presidente David O. McKay para BYU–Hawái, en la que se destacó la responsabilidad de compartir el evangelio de Jesucristo de manera inteligente.

El élder Quentin L. Cook y su esposa llegan a una reunión devocional en el campus de BYU–Hawaii en Laie, Hawái, el domingo 1 de noviembre de 2026. Les acompañan el presidente de BYU–Hawaii, John SK Kauwe III, y su esposa, Monica (a la izquierda), y el élder James R. Rasband y su esposa, Mary (detrás de los Cook). Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

“No podemos llevar el mensaje de la restauración a todo el mundo. No podemos ser la luz que el Señor desea que seamos si no somos pacificadores”, enseñó el élder Cook.

También reconoció que vivimos en una época de divisiones particularmente profundas, pero recordó que quienes aceptan el evangelio de Jesucristo también asumen el compromiso de buscar tanto la rectitud como la unidad.

“Parte de ser una luz es ser pacificadores y buscar la unidad”, recalcó.

Jesucristo es la verdadera fuente de luz y paz

Jesucristo deseos
Arte: «Figure of Christ» por Heinrich Hofmann

Al concluir su mensaje, el élder Cook recordó que la manera más segura de iluminar la vida de los demás es procurar llegar a ser más semejantes a Jesucristo.

“Él es la Luz del Mundo, la verdadera fuente de luz y paz”, testificó.

Asimismo, invitó a los jóvenes a seguir el ejemplo del Salvador especialmente cuando las discusiones, los desacuerdos y las controversias parecen dominar las relaciones humanas.

El élder Quentin L. Cook (en el centro) y el élder James R. Rasband (a la izquierda), Comisionado para el Sistema Educativo de la Iglesia, son recibidos por Monica S. Kauwe (a la derecha), esposa del presidente de BYU–Hawaii, John SK Kauwe III. Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Como parte de su conclusión, compartió la promesa del rey Benjamín en Mosíah 2:41, que enseña sobre el estado bendito y feliz de quienes guardan los mandamientos de Dios y permanecen fieles hasta el fin.

De esta manera, el élder Cook recordó a los jóvenes adultos que su influencia puede iluminar la vida de otros y puede comenzar con decisiones cotidianas: tratar a otros con respeto, actuar con integridad, ofrecer ayuda y elegir la paz incluso cuando existen diferencias.

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