La integridad no se trata solo de hacer lo correcto cuando alguien está mirando. Para Elder Ronald A. Rasband, es una decisión que puede convertirse en parte de quiénes somos y ayudarnos a acercarnos más a Jesucristo.
Durante un devocional realizado el domingo 20 de septiembre en el Instituto de Religión de Salt Lake City, Elder Rasband, del Cuórum de los Doce Apóstoles de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, invitó a los estudiantes a vivir con integridad en cada aspecto de su vida.
“Integridad es ser honesto, moral y ético todo el tiempo y en todas las situaciones, incluso cuando nadie está mirando”, enseñó.
Para Elder Rasband, esta cualidad no debería quedarse únicamente en el ámbito religioso. La integridad influye en la manera en que actuamos dentro del matrimonio, en el trabajo, con nuestros amigos, en nuestras relaciones y al servir a los demás.
Una decisión que empieza por dentro

Durante su mensaje, Elder Rasband recordó que la segunda edición de «Predicad Mi Evangelio», publicada en 2023, incluye la integridad entre los atributos semejantes a los de Cristo que los misioneros pueden desarrollar.
El manual enseña que una persona íntegra reconoce que existe el bien y el mal y que existe una verdad absoluta: la verdad de Dios. También utiliza su albedrío para escoger de acuerdo con esa verdad y, cuando se equivoca, se arrepiente.
Elder Rasband relacionó esta enseñanza con una de las experiencias del Salvador. Cuando Satanás tentó a Jesucristo en el desierto y cuestionó repetidamente Su identidad, el Señor no cedió a la presión. En lugar de ello, permaneció firme en Su obediencia al Padre.
A partir de ese ejemplo, Elder Rasband enseñó una idea sencilla pero profunda: cuando la integridad está profundamente arraigada en nuestra alma, puede ayudarnos a resistir otras influencias y a mantenernos firmes en nuestros convenios y creencias.
“Si su integridad está profundamente arraigada en su alma, puede superar todas las demás influencias y es una clave para llegar a ser como el Salvador, Jesucristo”, dijo.
La integridad también aparece en las Escrituras

Elder Rasband recurrió a varios personajes de las Escrituras para mostrar que la integridad no consiste únicamente en una decisión aislada, sino en mantenernos fieles a lo que sabemos que es correcto.
Uno de sus ejemplos fueron los jóvenes guerreros de Helamán. El Libro de Mormón los describe como jóvenes que fueron “fieles en todo cuanto les fue confiado” y que caminaron rectamente delante de Dios.
También habló de Nefi, a quien dijo identificarse particularmente. Destacó su determinación, su compromiso y su testimonio constante de Jesucristo.
Nefi tuvo que decidir repetidamente entre seguir al Señor o dejarse llevar por la influencia de sus hermanos. Aunque enfrentó presión y circunstancias difíciles, no abandonó su decisión de seguir a Dios.
Elder Rasband también mencionó al profeta José Smith, cuya integridad fue puesta a prueba en diferentes momentos de su vida, y a Hyrum Smith, de quien el Señor dijo que lo amaba “por la integridad de su corazón” y porque amaba lo que era correcto ante Él. Entonces planteó una pregunta a los estudiantes:
“¿No quieren que se diga eso de ustedes?”
La pregunta lleva la enseñanza a algo personal. Más allá de cómo nos ven los demás, la integridad tiene que ver con la persona que elegimos ser delante de Dios.
Lo que aprendió de su propia vida

Elder Rasband también compartió una experiencia de 1976, cuando comenzó a trabajar para Jon Huntsman Sr., empresario, filántropo y antiguo Setenta de Área.
Después de haber trabajado juntos en asignaciones de la Iglesia, Huntsman le ofreció un puesto en su compañía. Elder Rasband y su esposa, la hermana Melanie Rasband, oraron y buscaron consejo antes de aceptar, aun cuando la decisión significaba interrumpir sus estudios universitarios.
Con el paso de los años, esa experiencia le dejó claro que la integridad define la manera en que enfrentamos nuestras responsabilidades y relaciones.
En el matrimonio, explicó que aprendió que el esposo y la esposa deben enfrentar juntos las decisiones de la vida. “Toman decisiones juntos y las llevan al Señor. Luego unen sus brazos y siguen adelante”, enseñó.

En el ámbito laboral, aprendió la importancia de trabajar con justicia y mantener principios claros. Recordó una enseñanza que recibió de Huntsman:
“Sean morales, éticos y honestos”.
Y en sus relaciones con otras personas, explicó que ha tenido que aprender a mantenerse firme frente a diferentes formas de pensar y de vivir.
“No suelten nunca la barra de hierro y nunca transijan”, aconsejó.
Su experiencia, según explicó, le ha enseñado que convivir con personas de diferentes culturas e ideas no significa abandonar los principios del Evangelio. Podemos relacionarnos con los demás y, al mismo tiempo, permanecer firmes en aquello que hemos decidido seguir como discípulos de Jesucristo.
Vivir el Evangelio también fuera de la Iglesia

Otra de las enseñanzas de Elder Rasband fue que el discipulado no termina al salir de una reunión de la Iglesia.
“No somos una Iglesia de los domingos”, afirmó. “Vivimos el Evangelio todos los días”.
Para él, eso incluye ministrar a otras personas y prestar atención a las impresiones que recibimos para cuidar y servir a quienes nos rodean.
Esta idea conecta directamente con la integridad: vivir el Evangelio de manera constante significa procurar que nuestras decisiones diarias estén alineadas con nuestras creencias, incluso cuando nadie nos está observando.
Pero Elder Rasband también recordó que vivir con integridad no significa nunca equivocarse. Al cerrar su mensaje, invitó a los estudiantes a permitir que la Expiación de Jesucristo obre en sus vidas.
“Cuando se equivoquen —todos lo hacemos— sepan que la Expiación de Jesucristo está ahí precisamente para levantarlos”, enseñó.
El mensaje no termina entonces en “hazlo todo bien”. Termina en Jesucristo. La integridad nos ayuda a escoger lo correcto, y cuando fallamos, el Salvador nos ofrece el camino para arrepentirnos, levantarnos y seguir adelante.
Buscar conocimiento con fe y razón

El devocional también contó con la participación de la hermana Melanie Rasband y del presidente de la Universidad de Utah, Taylor R. Randall.
La hermana Rasband compartió su testimonio de que el Padre Celestial y Jesucristo pueden conocernos de manera personal. Según enseñó, cuando buscamos Su consejo, podemos ser guiados de una manera que nos conduzca hacia una mayor felicidad.
Por su parte, el presidente Randall habló sobre dos formas de adquirir conocimiento: el conocimiento obtenido mediante el método científico y las verdades que se descubren mediante métodos espirituales.
Invitó a los jóvenes universitarios a aprender de ambas maneras e integrar ese conocimiento en sus vidas.

Para él, combinar la búsqueda de conocimiento con la fe puede ayudar a los jóvenes a desarrollar su potencial, mientras que su fe en Jesucristo y el don del Espíritu Santo son fuentes de fortaleza en su vida diaria.
El mensaje compartido en el Instituto de Religión dejó una invitación bastante práctica: ser personas íntegras no solo cuando resulta fácil o cuando alguien nos observa, sino también en las pequeñas decisiones que tomamos cada día.
Porque, como enseñó Elder Rasband, esa integridad puede convertirse en una parte profunda de nosotros y ayudarnos a llegar a ser más semejantes al Salvador.
Fuente: Church News
