Después de décadas de espera, sacrificios y largos viajes a otros países, los Santos de los Últimos Días de Nicaragua vivieron este domingo un momento que muchas familias habían esperado durante generaciones: la dedicación de su primer templo.
El 18 de octubre de 2026, el élder Ronald A. Rasband, del Cuórum de los Doce Apóstoles, dedicó el Templo de Managua, Nicaragua, de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.
“Ahora tienen su propio templo”, expresó el apóstol durante esta histórica ocasión.
Un día que marca la historia de Nicaragua

El Templo de Managua se convirtió oficialmente en el primer templo de Nicaragua y el número 226 de la Iglesia en todo el mundo.
Cientos de miembros participaron presencialmente en la sesión dedicatoria, mientras que miles más siguieron la ceremonia mediante transmisiones realizadas en centros de reuniones de todo el país.
El élder Rasband presidió la dedicación acompañado por su esposa, Melanie. También estuvieron presentes el élder Mark D. Eddy, miembro del Comité Ejecutivo del Departamento de Templos, y el élder Ryan K. Olsen, de la Presidencia del Área Centroamérica, junto con sus respectivas esposas.
Para muchos miembros, la ceremonia representó el cumplimiento de una esperanza que parecía lejana cuando comenzaron a asistir a la Iglesia.
“El templo es una experiencia profundamente personal”

Durante su mensaje, el élder Rasband recordó que las bendiciones del templo se reciben de manera individual y que cada persona puede fortalecer su relación con Jesucristo mediante las ordenanzas y los convenios sagrados.
“El templo es una experiencia profundamente personal. Uno por uno, nos presentamos en la entrada y se nos invita a entrar en la Casa del Señor”, enseñó.
Luego destacó cómo la adoración en el templo puede transformar nuestra vida espiritual:
“Uno por uno, podemos sentirnos elevados, reenfocados y renovados en nuestro trayecto espiritual, y recibir mayor esperanza y fortaleza provenientes de la Expiación de Jesucristo”.
Sus palabras recordaron que la importancia del templo no está únicamente en su construcción, sino en las experiencias espirituales que las personas y las familias pueden vivir dentro de él.
Tres invitaciones del élder Rasband

Durante la dedicación, el apóstol compartió tres principios para ayudar a los miembros a aprovechar mejor las bendiciones de la Casa del Señor.
El primero fue dejar atrás las preocupaciones cotidianas al entrar al templo, preparándose para adorar, aprender mediante el Espíritu Santo y encontrar paz.
El segundo consistió en participar en el recogimiento de Israel a ambos lados del velo. Para ello, invitó a los miembros a investigar su historia familiar, encontrar los nombres de sus antepasados y llevarlos al templo.
Finalmente, los animó a buscar a Jesucristo en Su santa casa y permitir que las ordenanzas y los convenios fortalezcan su fe.
“Vengan al templo a menudo; permitan que su luz bendiga toda su vida”, expresó el élder Rasband.
Décadas viajando a otros países para asistir al templo

La dedicación también permitió recordar los sacrificios realizados por generaciones de Santos de los Últimos Días nicaragüenses.
La historia de la Iglesia en Nicaragua comenzó con la llegada de los primeros misioneros durante la década de 1950. Desde entonces, la fe de sus miembros fue creciendo junto con el deseo de contar algún día con un templo en su propia nación.
Durante muchos años, quienes deseaban recibir las ordenanzas del templo tenían que viajar fuera del país, en ocasiones hasta Guatemala, México, Arizona o Utah.
Estos viajes requerían tiempo, recursos económicos y una gran preparación familiar. Ahora, con la dedicación del Templo de Managua, los miembros nicaragüenses ya no tendrán que salir de su país para participar en esas ordenanzas.
La fe de generaciones hizo posible este día

El élder Ryan K. Olsen, de la Presidencia del Área Centroamérica, reflexionó sobre la perseverancia de los miembros que ayudaron a preparar el camino para la construcción del templo.
También recordó lo que observó durante las jornadas de Puertas Abiertas, cuando personas de diferentes partes de Nicaragua tuvieron la oportunidad de recorrer el edificio antes de su dedicación.
Según compartió, muchos visitantes expresaron interés en conocer más sobre el evangelio de Jesucristo y manifestaron su deseo de regresar al templo en el futuro.
Para los miembros que habían esperado durante años, ver a sus vecinos y amigos conocer la Casa del Señor fue otra experiencia significativa de esta nueva etapa.
Una oración por la paz de Nicaragua

Uno de los momentos más especiales de la ceremonia llegó durante la oración dedicatoria, cuando el élder Rasband expresó gratitud por la restauración del evangelio y por la manera en que la obra de la Iglesia ha crecido en Nicaragua.
“Reconocemos Tu mano en el establecimiento del Evangelio en esta tierra”, declaró.
También pidió que la fe de los miembros continúe fortaleciéndose y que sus vidas inspiren a otras personas a acercarse a Jesucristo.
“Pedimos que este florezca, conforme los santos se aferren a sus convenios y vivan de tal modo que otras personas se sientan atraídas a la Iglesia por medio de su vida semejante a la de Cristo”.
La oración incluyó además una bendición especial para el país y sus habitantes:
“Que el espíritu del templo traiga paz a esta tierra y a todos los que aquí viven”.
Un nuevo capítulo para los Santos de los Últimos Días

La dedicación del Templo de Managua representa mucho más que la apertura de un nuevo edificio religioso.
Para las familias que durante décadas viajaron grandes distancias, significa la oportunidad de adorar al Señor más cerca de casa. Para los jóvenes y las nuevas generaciones, representa la posibilidad de crecer con un templo en su propio país.
Y para quienes esperaron pacientemente este día, es un recordatorio de que los sacrificios realizados con fe pueden dejar bendiciones duraderas.
Nicaragua ya tiene su primera Casa del Señor, y con ella comienza una nueva etapa de adoración, convenios y esperanza para miles de Santos de los Últimos Días.
Fuente: newsroom.churchofjesuschrist.org
