El Gran Lago Salado, en Utah, enfrenta desde hace varios años niveles de agua cada vez más bajos. Ante esta situación, la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días ha reforzado sus esfuerzos para conservar agua y contribuir a la recuperación del lago.
En una declaración publicada el 26 de agosto de 2026, la Iglesia informó que ha donado o arrendado cerca de 37 mil millones de litros de agua al Gran Lago Salado, una de las mayores contribuciones individuales de recursos hídricos realizadas hasta ahora.
Pero este esfuerzo no comenzó recientemente. Desde 2015, la Iglesia ha implementado diferentes medidas para reducir el consumo de agua en sus templos, centros de reuniones, instalaciones y granjas.

Una crisis que requiere de todos

La Iglesia reconoció que la situación del Gran Lago Salado no tiene una solución sencilla.
“Reconocemos que no existe una solución única para esta situación y que una resolución definitiva dependerá de un aumento en las precipitaciones”.
Al mismo tiempo, destacó el trabajo de autoridades, organizaciones y ciudadanos que buscan proteger el lago, al que describió como un “recurso natural vital”.
La Iglesia también invitó a sus miembros a tomar medidas personales para conservar agua y apoyar los esfuerzos públicos que consideren más efectivos.
Menos agua utilizada en sus propiedades

Como parte de estas iniciativas, la Iglesia ha instalado más de 3,100 controladores inteligentes de riego en propiedades de la región occidental de Estados Unidos. Cerca de 1,700 están ubicados dentro de la cuenca del Gran Lago Salado y se estima que permitirán ahorrar cientos de millones de galones de agua cada año.
Además, las medidas implementadas en la cuenca permiten ahorrar aproximadamente 1,970 millones de litros de agua anualmente.
Uno de los ejemplos se encuentra en la Manzana del Templo, donde los cambios en el paisaje podrían ahorrar hasta 20 millones de galones de agua al año una vez que estén completamente establecidos.

Estos esfuerzos incluyen también el uso de plantas resistentes a la sequía, sistemas de riego de precisión y accesorios de bajo consumo.
Cuidar los recursos también es parte del discipulado

La Iglesia explicó que la conservación del agua forma parte de un esfuerzo más amplio para administrar responsablemente los recursos naturales.
Actualmente, más de 1,000 instalaciones de la Iglesia producen energía solar, mientras que Deseret Industries procesó más de 80 millones de libras de productos reciclados en 2025.
La Iglesia resumió su postura con una invitación sencilla:
“Expresamos gratitud a nuestro Padre Celestial por Sus bendiciones y alentamos la preservación y el uso prudente de los recursos que Él nos ha confiado”.
Por ello, además de sus propios proyectos, la Iglesia anima a sus miembros a hacer su parte en el cuidado de los recursos y de las comunidades que dependen de ellos.
Fuente: newsroom.churchofjesuschrist.org
