En comunidades remotas de la Nación Navajo al noreste de Arizona, donde miles de hogares aún carecen de electricidad, una iniciativa conjunta entre organizaciones sin fines de lucro y La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días está marcando una diferencia real.

Lo que para muchos puede parecer algo cotidiano como encender una luz, para estas familias de la Nación Navajo representa un cambio real en su calidad de vida.

Una necesidad básica que aún no estaba cubierta

Chris Villegas, en el centro, quien trabaja para Heart of America, carga paneles solares en camiones mientras él y otros miembros del equipo se preparan para instalar paneles solares, luces LED, baterías y refrigeradores en varias casas sin electricidad. Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Durante años, familias como la de Colynn Begay, madre soltera de cinco hijos, han vivido sin acceso a electricidad en donde cada noche, la rutina dependía de una pequeña luz portátil que apenas duraba unos minutos.

«La vida es muy difícil porque no tengo electricidad», expresó Begay. «Cuando se va la luz, no tengo cómo ver para preparar a mis hijos o alistarles la ropa para el colegio la noche anterior».

Y ese no es el único caso. En toda la Nación Navajo, aproximadamente 14,000 hogares enfrentan esta misma realidad.

Las actividades diarias dependen de la luz del día, y muchas familias viven una realidad angustiante al tener que desplazarse largas distancias solo para cargar dispositivos o acceder a alimentos calientes.

Una colaboración que cambia realidades

Savannah Wilson (izquierda) y Eugene Gorman (centro derecha) conversan con Jill Heath, directora ejecutiva de Heart of America. Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Sin embargo, para alegría de varias familias, esta situación está comenzando a transformarse desde marzo de 2026 con un proyecto mediante el cual muchos están recibiendo un sistema de energía solar gracias a una colaboración entre la organización educativa Heart of America y la Iglesia de Jesucristo.

Este proyecto no solo busca proporcionar electricidad a las familias, sino también mejorar la estabilidad educativa de los niños. Jill Heath, presidenta y directora ejecutiva de la organización Heart of America, explicó el impacto de esta iniciativa:

«La oportunidad de brindarles a los estudiantes y sus familias electricidad en sus hogares realmente lo cambia todo. Nos enfocamos en asegurar que el estudiante tenga lo que necesita para tener éxito… Sin embargo, eso es solo el comienzo».

Gracias al apoyo de la Iglesia de Jesucristo, se financiaron instalaciones solares para 100 hogares adicionales con estudiantes, elevando el total a más de 450 viviendas beneficiadas en la región.

Tecnología sencilla con un impacto profundo

El impacto de este proyecto ya está siendo inmediato con niños que ahora pueden hacer sus tareas después del atardecer. Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Cada sistema instalado incluye paneles solares, baterías, iluminación, inversores y unidades de refrigeración los cuales permitirán a las familias acceder a electricidad de forma constante, reemplazando soluciones temporales como generadores o luces de batería.

El impacto de este proyecto ya está siendo inmediato con niños que ahora pueden hacer sus tareas después del atardecer y familias que ya no tienen que congelar agua en casas vecinas para mantener sus alimentos fríos.

Mylo Fowler, de Heart of America, trabaja en la instalación de paneles solares en una vivienda de estilo hogan en las tierras tribales de la Nación Navajo. Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Pero esos no son los único beneficios detrás de este gran proyecto. Eugene Gorman, padre de tres hijos, explicó cómo este sistema aliviará también la carga financiera de su hogar:

«Esta energía solar nos ayudará muchísimo. Ahora podremos gastar el dinero en otras cosas para nuestros hijos en lugar de estar preocupados constantemente por la electricidad».

Además, los equipos de instalación pueden completar su proceso de funcionamiento en aproximadamente una hora, lo que permite que el impacto sea casi inmediato.

Un cambio que comienza en casa

Gracias a esta inicitiva, los niños ahora podrán hacer sus tareas por la noche. Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

El efecto más real de esta iniciativa se refleja en el hogar, el lugar donde comienza el desarrollo personal y educativo. Como destacó Jill Heath:

«El hogar es donde uno debe sentirse más estable [y] seguro. Debes tener cubiertas todas tus necesidades básicas para que, cuando vayas a la escuela, puedas concentrarte en aprender».

Para Colynn Begay, el resultado de esta iniciativa ya está siendo transformador:

«Mis hijos pueden hacer sus tareas [por la noche]. Tenemos luz. Podemos cargar nuestras computadoras portátiles… Estoy muy feliz. Estoy llena de alegría y amor», afirmó Colynn.

Encender la luz y el futuro

Kelly Bedoni, de Heart of America, enciende una luz LED dentro de una casa de estilo hogan en las tierras tribales de la Nación Navajo. Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Este proyecto no solo está llevando electricidad a hogares que nunca la tuvieron, sino también abriendo nuevas posibilidades para generaciones enteras, mejorando el rendimiento escolar, fortaleciendo la salud y brindando más estabilidad.

Como resumió Jill Heath, el verdadero significado va más allá de lo externo:

«No se trata solo de encender la luz, sino también de abrir las puertas a las oportunidades».

En una región donde la falta de servicios básicos sigue siendo un desafío, iniciativas como esta muestran cómo la Iglesia de Jesucristo está transformando vidas desde la colaboración en proyectos humanitarios.

Fuente: newsroom.churchofjesuschrist.org

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