Cuando distintas organizaciones trabajan por una misma causa, lo lógico sería pensar que colaborar es sencillo. Pero en el mundo humanitario, donde muchas instituciones buscan recursos, voluntarios y apoyo de gobiernos, trabajar juntas de una manera tan coordinada no siempre es fácil.

Eso es justamente lo que está ocurriendo gracias a una iniciativa de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

Como parte de la iniciativa Cuidando a las mujeres y los niños, la Iglesia reunió a ocho organizaciones humanitarias internacionales y las agrupó en cuatro consorcios para desarrollar proyectos en países donde las necesidades son especialmente altas.

El objetivo no es que una organización haga todo, sino que cada una aporte su experiencia para atender diferentes necesidades de mujeres y niños.

Una colaboración que busca llegar más lejos

Reed Peterson, director ejecutivo de iDE, a la izquierda, habla durante una grabación del podcast de Church News en el Centro Humanitario en Salt Lake City para un episodio lanzado el martes, 25 de agosto de 2026. Continuando de izquierda a derecha están Sarah Bouchie, presidenta y directora ejecutiva de Helen Keller Intl; Elissa Gifford, directora de los Servicios Humanitarios de la Iglesia; Presidenta General de la Sociedad de Socorro Camille N. Johnson; Dra. Winifride Mwebesa, directora gerencial senior de salud global para Save the Children; y Amy Ellis, subdirectora de salud global para Catholic Relief Services. Créditos: Rachel Aston. Imagen: Deseret News

En 2024, la Iglesia amplió esta iniciativa para mejorar el bienestar de mujeres y niños en 12 países. Los proyectos abarcan áreas como nutrición, atención materna y neonatal, agua potable, saneamiento, agricultura, vacunación y oportunidades económicas.

El primer grupo reúne a tres organizaciones que trabajan en 12 países, entre ellos Nepal, Bangladesh, Camboya, Filipinas, Sierra Leona, República Democrática del Congo, Nigeria, Ghana, Zambia, Kenia, Senegal y Mali. Sus proyectos permiten que mujeres y niños tengan acceso a vitaminas, suplementos, medicamentos y alimentos con mayor valor nutricional.

Otro consorcio reúne a tres organizaciones que trabajan en Ghana en temas relacionados con la atención materna y neonatal, además de proyectos de agua, saneamiento e higiene.

En Sierra Leona y Zambia, dos organizaciones colaboran en iniciativas relacionadas con la atención de madres y recién nacidos, inmunizaciones y nutrición.

Mientras tanto, en Nepal, cuatro organizaciones trabajan para mejorar las prácticas agrícolas y nutricionales de las familias, fortalecer clínicas médicas y generar oportunidades económicas para mujeres.

“Trabajar de esta manera es diferente”

Ritu Devi Mandal se encuentra junto a su huerto en Saptari, Nepal, después de recibir capacitación de CARE con el apoyo de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en un programa llamado Fill the Nutrition Gap. Imagen: CARE

Elisa Gifford, directora de Servicios Humanitarios de la Iglesia, explicó que reunir a estas organizaciones significó pedirles que cambiaran una manera de trabajar que ya tenían establecida.

Aunque estas instituciones ya suelen coincidir en diferentes proyectos, la iniciativa busca que colaboren de una manera mucho más cercana y coordinada.

“Trabajan juntas en el campo con regularidad, pero hacerlo a este nivel y con este grado de colaboración es diferente”, explicó Gifford.

La participación de los gobiernos locales también es importante. La presidenta general de la Sociedad de Socorro, Camille N. Johnson, señaló que las autoridades conocen las necesidades de sus comunidades y tienen interés en ampliar las oportunidades para sus habitantes.

Por eso, la iniciativa reúne a tres actores que son las organizaciones humanitarias, la Iglesia y los gobiernos que participan en cada país.

Una madre y su bebé en Zambia

La Dra. Winifride Mwebesa, directora general senior de salud global de Save the Children, sonríe en el Centro Humanitario en Salt Lake City después de grabar un episodio del podcast de Church News que se lanzó el martes, 25 de agosto de 2026. Créditos: Rex Warner. Imagen: Deseret News

La doctora Winifride Mwebesa, de Save the Children, contó el caso de una madre llamada Bwendo, quien llegó al Hospital del Distrito de Mongu, en Zambia, después de un trabajo de parto prolongado.

Necesitaba una cesárea de emergencia.

Para ese momento, el hospital contaba con un quirófano recientemente rehabilitado, una unidad de cuidados intensivos neonatales y una unidad especial para recién nacidos. Además, el personal de salud había recibido capacitación.

Cuando el bebé tuvo dificultades para respirar, los profesionales pudieron actuar rápidamente y brindarle la atención necesaria.

Finalmente, Bwendo y su bebé pudieron regresar a casa sanos.

Para Mwebesa, experiencias como esta también tienen un impacto en toda la comunidad. Cuando una madre regresa a casa con su bebé después de recibir atención adecuada, aumenta la confianza de otras familias en los servicios de salud disponibles.

Una iniciativa que busca ver a la persona

Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Durante tres años, la Iglesia ha invertido 184 millones de dólares en esta iniciativa y ha alcanzado a 52 millones de mujeres y niños.

Pero detrás de esas cifras existe la idea de que hay que atender a la persona que está frente a nosotros.

En distintas comunidades todavía hay mujeres que no saben leer y niños que enfrentan problemas de desnutrición. Por eso, Johnson invitó a buscar a “la persona que está más cerca” y comenzar por atender sus necesidades.

La iniciativa muestra cómo una labor que involucra a organizaciones, gobiernos y miles de personas puede comenzar con reconocer una necesidad y decidir ayudar.

Como señaló la doctora Mwebesa, cada persona tiene algo valioso que puede aportar. Y cuando diferentes personas y organizaciones ponen sus capacidades al servicio de los demás, el esfuerzo puede llegar mucho más lejos.

Fuente: Church News 

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