¿Cómo utiliza La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días sus recursos para ayudar a quienes más lo necesitan? Esta fue una de las preguntas centrales que abordó el obispo presidente W. Christopher Waddell durante un devocional en BYU–Hawái.

El martes 13 de octubre de 2026, ante estudiantes reunidos en el Centro de Actividades Cannon, en Laie, Hawái, el obispo Waddell ofreció una mirada al funcionamiento de la Iglesia y explicó cómo sus recursos permiten sostener tanto su labor espiritual como sus iniciativas humanitarias en todo el mundo.

Durante su mensaje, destacó que el cuidado de los necesitados no es únicamente responsabilidad de los líderes ni de los programas institucionales, sino una expresión del discipulado de Jesucristo en la que todos pueden participar.

¿Cómo administra la Iglesia sus recursos?

 

El obispo Waddell comenzó explicando algunas de las responsabilidades del Obispado Presidente. Entre sus funciones se encuentra supervisar el uso de los diezmos y las ofrendas que aportan los miembros para apoyar la obra de la Iglesia en todo el mundo.

El obispo Waddell destacó que quienes administran estos recursos comprenden que cada contribución representa un sacrificio personal y una expresión de fe.

“Como persona responsable de la gestión de estos recursos, puedo asegurarles que quienes supervisan los fondos de la Iglesia son plenamente conscientes de que las ofrendas representan el sacrificio y la fe de los miembros de todo el mundo, desde el miembro más adinerado hasta la pequeña contribución de la viuda”, expresó.

También explicó que estos recursos sostienen las cuatro responsabilidades principales de la Iglesia: vivir el Evangelio de Jesucristo, unir a las familias por la eternidad, invitar a todos a recibir el Evangelio y cuidar de los necesitados.

Como parte de esta labor, la Iglesia mantiene aproximadamente 22.000 centros de reuniones en todo el mundo, además de instituciones educativas, seminarios e institutos de religión.

También financia la construcción y el funcionamiento de templos, así como iniciativas de historia familiar mediante FamilySearch. A ello se suma la obra misional, que actualmente cuenta con más de 90.000 misioneros distribuidos en 500 misiones alrededor del mundo.

Sin embargo, una parte importante de su mensaje estuvo dedicada a explicar cómo la Iglesia lleva ayuda a personas y comunidades que enfrentan situaciones difíciles.

Más de 4 millones de dólares diarios para ayudar a los necesitados

 

Según el informe Cuidando a los necesitados, citado por el obispo Waddell, la Iglesia destinó 1.580 millones de dólares durante ese año, una cifra que equivale aproximadamente a 4,3 millones de dólares diarios.

“Esta es una cifra increíble, equivalente a 4,3 millones de dólares gastados diariamente para cuidar a los necesitados”, señaló.

El obispo Waddell explicó que el Obispado Presidente trabaja junto con la presidencia general de la Sociedad de Socorro para supervisar las iniciativas humanitarias y de bienestar de la Iglesia a nivel mundial.

Estos esfuerzos buscan responder a necesidades concretas, desde emergencias provocadas por desastres naturales hasta proyectos de desarrollo que permiten mejorar las condiciones de vida de distintas comunidades.

Para mostrar cómo se traduce esta labor en acciones, el líder compartió experiencias de sus visitas y de proyectos realizados en diferentes países.

Ayuda humanitaria desde Turquía hasta las islas del Pacífico

 

Entre las experiencias que recordó el obispo Waddell estuvo su visita a Turquía y Siria después de los devastadores terremotos que afectaron a ambos países. También mencionó iniciativas de atención médica en Camboya, proyectos educativos en Sri Lanka y esfuerzos para facilitar el acceso al agua potable en Samoa y Kiribati.

Cada uno de estos proyectos responde a necesidades diferentes, pero todos comparten el propósito de aliviar el sufrimiento y ofrecer mejores oportunidades a las personas.

El obispo Waddell también recordó los incendios que devastaron Lahaina, en la isla de Maui, Hawái. Después del desastre, muchas familias tuvieron que abandonar sus hogares llevando únicamente la ropa que tenían puesta.

Ante esta situación, los canales de distribución de la Iglesia trabajaron para enviar rápidamente prendas del templo a miembros investidos que las habían perdido durante la emergencia. Para el obispo Waddell, aquel esfuerzo reflejó algo más profundo:

“Fue conmovedor saber que, incluso en medio de la crisis, la gente intentaba cumplir sus promesas y cuidarse mutuamente”, expresó.

Luego añadió que ese mismo espíritu estaba presente en todas las experiencias que había compartido: discípulos de Jesucristo que extienden su mano con caridad.

El cuidado de los necesitados comienza con cada discípulo

 

Aunque las cifras y los proyectos humanitarios ocuparon una parte importante del devocional, el obispo Waddell dejó claro que el propósito de su mensaje también era invitar a los estudiantes a reconocer que ellos pueden contribuir a esa misma obra.

Para ello, recordó las palabras de Jesucristo registradas en 3 Nefi 27:21:

“Porque aquello que me habéis visto hacer, eso haréis vosotros”.

El obispo Waddell usó esta enseñanza para explicar que cuidar a los necesitados no consiste únicamente en participar en grandes proyectos humanitarios, sino también en reconocer las oportunidades de ayudar que aparecen en la vida cotidiana.

El obispo Waddell reconoció que muchos jóvenes tienen horarios exigentes y que pensar en asumir una responsabilidad adicional puede resultar abrumador. Sin embargo, les recordó que el Señor no espera que hagan más de lo que sus circunstancias les permiten.

“Si te sientes abrumado ante la idea de hacer una cosa más, recuerda que el Señor no espera que corras más rápido de lo que puedes… Te invito a pedirle al Señor que te ayude a discernir dónde puedes servir. Te prometo que eso te dará la claridad necesaria para encontrar tiempo en tu ajetreado día, ya sean cinco minutos o cincuenta”, enseñó.

Una invitación a preguntar a Dios

La hermana Kristin M. Yee, segunda consejera de la presidencia general de la Sociedad de Socorro. Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

El mensaje del obispo Waddell forma parte de una serie de devocionales dirigidos a estudiantes universitarios sobre la responsabilidad cristiana de cuidar a los necesitados. Iniciativas similares se están compartiendo en BYU, BYU–Idaho y los institutos de religión de distintas universidades de Utah.

Estos devocionales comenzaron el 20 de septiembre con un mensaje de la hermana Kristin M. Yee, segunda consejera de la Presidencia General de la Sociedad de Socorro, quien también invitó a los jóvenes a participar activamente en el servicio.

Al concluir su intervención en BYU–Hawái, el obispo Waddell expresó su deseo de que los estudiantes sintieran una mayor motivación para seguir el ejemplo del Salvador. Y además, dejó una invitación concreta que cualquier miembro de la Iglesia puede poner en práctica.

“Lo más importante a lo que les invito es a orar y preguntarle a Dios cómo puede actuar meidante ustedes, y luego actuar según las impresiones que reciban”.

Su mensaje recordó que la verdadera labor humanitaria está en el cuidado de los necesitados que comienza cuando una persona reconoce el sufrimiento de alguien cercano y decide hacer algo para ayudar.

Fuente: Church News

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