En un emotivo mensaje que puso fin al Seminario para Nuevos Líderes Misionales 2026, el presidente Henry B. Eyring, primer consejero de la Primera Presidencia de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, recordó a los futuros presidentes de misión y sus esposas que su verdadero llamamiento será fortalecer la fe de personas, familias y misioneros en Jesucristo.
Dirigiéndose a quienes en los próximos días partirán para servir en 193 de las 506 misiones de la Iglesia alrededor del mundo, el presidente Eyring aseguró que el Señor tiene un propósito específico para cada uno de ellos y para cada misionero bajo su cuidado.
«Su misión edificará la fe. Él los ha llamado a ustedes y a sus misioneros a Su servicio. Él los escogió para bendecir a los misioneros que Él llama a su misión. Él tiene un plan para el servicio de ellos y para el suyo».
La fe en Jesucristo es el fundamento de toda conversión
Desde el inicio de su mensaje, el presidente Eyring centró su enseñanza en un principio esencial del evangelio: la fe en Jesucristo es el poder que hace posible el arrepentimiento, los convenios y el perseverar hasta el fin.
«La fe en el Señor Jesucristo genera el poder para hacer convenios y guardarlos hasta el fin».
Explicó que esa fe transforma cada aspecto de la vida espiritual y conduce naturalmente a las ordenanzas salvadoras y al crecimiento personal:
- Lleva al verdadero arrepentimiento.
- Motiva a las personas a recibir el bautismo.
- Inspira a recordar siempre al Salvador para disfrutar de la compañía constante del Espíritu Santo.
- Impulsa a orar continuamente para permanecer firmes frente a la tentación.
Con estas enseñanzas, el presidente Eyring recordó que la obra misional no consiste únicamente en transmitir información doctrinal, sino en ayudar a las personas a desarrollar una fe viva que transforme sus corazones y sus vidas.
Testificar de Cristo: el mayor desafío y la mayor oportunidad
El presidente Eyring describió el acto de dar testimonio de Jesucristo como una de las oportunidades más elevadas que puede recibir un discípulo.
Aunque compartir el evangelio requiere valor y convicción, también permite demostrar que el Salvador no es una figura distante, sino alguien cercano en la vida de Sus seguidores.
«El servicio a los demás demuestra que el Salvador es nuestro querido amigo, nuestro amado hermano y nuestro Ejemplo constante».
Como ejemplo de entrega y dedicación, mencionó a los hijos de Mosíah, quienes sacrificaron comodidades personales por el deseo de llevar las bendiciones del evangelio a otras personas.
«Estaban motivados y sostenidos por el deseo de ofrecer las bendiciones del Evangelio, sin importar el costo en trabajo y con cualquier dificultad».
Una promesa para los líderes y los misioneros: la fe vencerá las dificultades
Dirigiéndose específicamente a los nuevos líderes de misión, el presidente Eyring les recordó que sirven junto a jóvenes llamados por Dios y que una de sus responsabilidades principales será fortalecer la fe de sus misioneros.
También prometió que, al hacerlo, podrán ver cómo esa fe permite afrontar incluso las circunstancias más difíciles del servicio.
«Sus misioneros tendrán la fe para ofrecer el evangelio aun cuando sean malentendidos, maltratados y difamados».
Esta promesa cobra especial significado en un contexto mundial donde muchos misioneros enfrentan rechazo, críticas o incomprensión. Según el presidente Eyring, una fe centrada en Cristo les permitirá seguir adelante con esperanza y determinación.
La familia también forma parte del llamamiento
Uno de los aspectos más personales del discurso del presidente Eyring fue el reconocer que servir como presidente de misión implica cambios importantes para toda la familia.
El presidente Eyring recordó a los nuevos líderes que, aunque su servicio es sagrado, su familia sigue siendo una prioridad ante Dios.
«Su familia es su responsabilidad más importante. Cada miembro de la familia tendrá una experiencia diferente».
También ofreció una promesa de consuelo para quienes dejan hijos, nietos u otros seres queridos al aceptar este llamamiento.
«Con su llamamiento, se preparará una bendición para su familia. Los miembros de su familia serán bendecidos por medio de su fe, al saber que el Señor vela por ellos».
Finalmente, señaló que la bendición suprema del plan de salvación sigue siendo la oportunidad de vivir eternamente con la familia gracias a Jesucristo.
«La bendición de mayor valor de Dios, por encima de todas las las demás bendiciones, es la vida eterna, que es vivir para siempre como familias en amor perfecto con nuestro Padre Celestial y Su Hijo, Jesucristo».
Los líderes también deben ser misioneros
Además de dirigir y capacitar a otros, el presidente Eyring animó a los futuros líderes misionales a mantener un espíritu activo de compartir el evangelio personalmente.
No basta con enseñar a los misioneros a testificar; ellos mismos deben hacerlo con quienes conozcan durante su servicio.
«Por amor al Señor y por el sentido de su llamamiento, edificarán la fe de los demás al ser misioneros».
Y añadió una promesa especialmente significativa:
«Cuando lo hagan, sentirán el amor y el aprecio del Señor. Sentirán que Él fue delante de ustedes, como prometió que lo haría».
Toda fe proviene de Dios
Como conclusión, el presidente Henry B. Eyring recordó que los líderes de misión y los misioneros son instrumentos en las manos del Señor, pero que la capacidad de creer y convertirse proviene de Dios mismo.
«No damos esa bendición a nuestros misioneros ni a aquellos a quienes enseñamos. Viene de Dios».
El presidente Eyring también explicó que quienes han hecho convenios con el Señor tienen la responsabilidad de hacer todo lo posible para ayudar a otros a desarrollar esa fe que conduce a la salvación y a la vida eterna.
Su mensaje cerró el Seminario para Nuevos Líderes Misionales 2026 con una invitación a confiar en Jesucristo, fortalecer la fe de quienes sirven y recordar que cada misión, cada familia y cada converso forman parte del plan divino del Señor para bendecir a Sus hijos.
Otros discursantes destacados
Aunque el mensaje central del cierre del seminario estuvo marcado por las enseñanzas del presidente Henry B. Eyring sobre cómo edificar la fe en los misioneros, las familias y las personas a quienes sirven, el élder Gérald Caussé y el élder Gerrit W. Gong también ofrecieron perspectivas que complementaron y fortalecieron ese mismo enfoque en sus discursos.
Ambos apóstoles dirigieron la atención de los nuevos líderes misionales hacia el propósito de la obra misional: invitar a las personas a venir a Jesucristo mediante la doctrina de Cristo y el poder transformador de Su Expiación.
Élder Gérald Caussé: un mismo mensaje para todo el mundo
Durante el seminario, el élder Gérald Caussé recordó que, sin importar el país, la cultura o el idioma donde un misionero sirva, el mensaje del Evangelio restaurado permanece inalterable.
«En un mundo lleno de diversidad, la unidad de la Iglesia es un milagro viviente. Dondequiera que vayan, enseñarán el mismo mensaje e invitarán a todos a entrar en los mismos convenios».
El apóstol explicó que los primeros principios y ordenanzas del Evangelio: la fe en Jesucristo, el arrepentimiento, el bautismo, la recepción del don del Espíritu Santo y perseverar hasta el fin, representan el camino mediante el cual todas las personas pueden acceder al poder del Salvador.
Uno de los momentos más llamativos de su mensaje fue cuando utilizó la historia de la visión del árbol de la vida de Lehi (1 Nefi 8) como una representación visual de ese proceso.
El élder Caussé señaló que el árbol simboliza el amor de Dios manifestado mediante la Expiación de Jesucristo, mientras que la senda estrecha, la barra de hierro y la puerta representan el recorrido del discípulo que ejerce fe, se arrepiente, hace convenios y permanece fiel hasta el final.
El élder Caussé enfatizó además que estos principios no deben verse como eventos aislados, sino como un proceso continuo de conversión.
«Estos cuatro principios y ordenanzas no son puntos de control separados a lo largo del camino; forman un proceso unificado y continuo».
Al concluir, invitó a los futuros líderes de misión a seguir el ejemplo de Lehi: primero participar personalmente del fruto del árbol y luego invitar a otros a disfrutar de las mismas bendiciones. Según explicó, solo quien ha experimentado el poder del Evangelio puede enseñarlo con verdadero poder y amor.
Élder Gerrit W. Gong: invitar a todos a seguir a Jesucristo
Por su parte, el élder Gerrit W. Gong centró su discurso en las Escrituras que enseñan la doctrina de Cristo y la Expiación del Salvador, recordando que el propósito misional se resume en ayudar a las personas a venir a Cristo.
«Los misioneros eficaces invitan a todos a venir a Jesucristo y a seguirlo».
Tomando como base 2 Nefi 31 y 3 Nefi 11, mostró cómo el Libro de Mormón presenta la invitación del Salvador a seguir Su ejemplo mediante la fe, el arrepentimiento, el bautismo y la perseverancia.
El apóstol también dedicó una parte importante de su mensaje a reflexionar sobre Getsemaní y el sacrificio expiatorio de Jesucristo. Compartió una recopilación de pasajes del Nuevo Testamento que describen los acontecimientos de aquella noche sagrada y concluyó leyendo Doctrina y Convenios 19:16–19, donde el propio Señor testifica de Su sufrimiento redentor.
Su enseñanza se centró en que una comprensión más profunda de la Expiación no solo fortalece el testimonio personal, sino que aumenta el deseo de compartir el Evangelio con otras personas.
«A medida que crezcan nuestra comprensión y testimonio de nuestro Salvador, Su doctrina y Su Expiación, aumentará nuestro deseo de compartir la plenitud de Su evangelio restaurado».
Fuentes: Church News (presidente Eyring), Church News (élder Caussé), Church News (élder Gong)
