Hoy 12 de agosto, el presidente Dallin H. Oaks celebra 94 años. Desde que fue sostenido como presidente de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días el 14 de octubre de 2025, ha continuado enseñando sobre algunos de los principios que han marcado buena parte de su ministerio: Jesucristo, la familia, el servicio y el propósito de la vida.
En el último año, el presidente Oaks ha compartido en discursos, entrevistas y publicaciones varios mensajes relacionados con la vida familiar. Sus enseñanzas destacan el hogar como un lugar donde se aprenden valores eternos y donde los discípulos de Jesucristo pueden desarrollar amor, fe, perdón y paz.
Es por eso que por su cumpleaños, aquí te compartimos 9 enseñanzas clave que el presidente Oaks ha compartido durante su primer año como presidente de la Iglesia.
1. El hogar puede convertirse en un lugar de fe y pertenencia

Para el presidente Oaks, la familia es uno de los espacios más importantes para aprender y practicar valores que pueden acompañar a una persona durante toda su vida.
En una publicación compartida el 12 de julio de 2026, enseñó que el círculo familiar es un lugar ideal para aprender valores como la importancia del matrimonio y los hijos, el propósito de la vida, la bondad, el perdón y el autocontrol.
«Al seguir a Jesucristo, nuestros hogares pueden convertirse en lugares de fe, amor y pertenencia», expresó.
La enseñanza pone el énfasis en que el hogar no tiene que ser perfecto para convertirse en un lugar donde las personas puedan sentir el amor de Cristo.
2. La Iglesia está centrada en la familia

Durante una reunión familiar celebrada en Joe’s Valley, Utah, el 4 de julio de 2026, el presidente Oaks habló sobre la naturaleza familiar del plan de Dios.
«La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días es una iglesia centrada en la familia», afirmó.
Pero también explicó que esta perspectiva va más allá de la familia que conocemos en la vida mortal. Según enseñó, todos comenzamos como hijos espirituales de Padres Celestiales.
Esta doctrina, señaló, ofrece una perspectiva más amplia sobre quiénes somos y cuál es nuestro propósito en la Tierra.
3. Nuestro destino es llegar a ser como nuestros Padres Celestiales

En el Seminario para Nuevos Líderes Misionales, realizado en junio de 2026, el presidente Oaks habló sobre la vida premortal y el propósito de la existencia mortal.
«Antes de venir a esta tierra, vivíamos como espíritus. Esta vida mortal tiene un propósito. Nuestro destino más elevado es llegar a ser como nuestros padres celestiales», enseñó.
La declaración conecta el propósito individual de cada persona con la perspectiva eterna del evangelio. Para los Santos de los Últimos Días, la vida familiar forma parte de un plan mucho más amplio que comienza antes del nacimiento y continúa más allá de la muerte.
4. El matrimonio y los hijos tienen un lugar en el plan de Dios

En ese mismo seminario, el presidente Oaks también habló sobre el matrimonio y la crianza de los hijos.
«El conocimiento del plan de Dios brinda a los Santos de los Últimos Días una perspectiva única sobre el matrimonio y los hijos», explicó.
Para él, comprender el plan de Dios permite mirar estas responsabilidades desde una perspectiva espiritual y eterna, en lugar de considerarlas únicamente como aspectos culturales o sociales de la vida.
Su enseñanza también destacó la crianza de los hijos como un deber sagrado para quienes tienen la oportunidad de participar en ella.
5. A veces necesitamos desconectarnos para volver a conectarnos

En una época en la que los teléfonos y las redes sociales forman parte de la vida cotidiana, el presidente Oaks también ha advertido sobre las distracciones que pueden afectar la convivencia familiar.
En una publicación del 15 de mayo de 2026, señaló que, aunque vivimos en una época de conexión constante en línea, puede ser necesario desconectarnos de la tecnología para volver a conectarnos verdaderamente con nuestros seres queridos.
Las familias, enseñó, se fortalecen cuando dejan de lado las distracciones y dedican tiempo de calidad a estar juntas.
El mensaje resulta especialmente cercano para las familias actuales: estar conectados digitalmente no siempre significa estar presentes emocionalmente.
6. Jesucristo es el centro del amor en la familia

Durante la Conferencia General de abril de 2026, el presidente Oaks enseñó que Jesucristo es el camino hacia la paz en esta vida y la vida eterna. También destacó el papel fundamental del matrimonio y la familia dentro del plan del Padre Celestial.
«Que podamos demostrar el amor puro de Cristo en nuestras familias, en nuestras comunidades y en todas nuestras interacciones con los hijos de Dios», enseñó.
Más que presentar la familia únicamente como una estructura, el mensaje invita a convertirla en un lugar donde se practique la caridad y el amor cristiano.
7. Los discípulos de Cristo deben ser pacificadores en el hogar

La familia también fue parte de una enseñanza del presidente Oaks durante la Conferencia General de abril. En su mensaje «Vivos en Cristo», invitó a los miembros de la Iglesia a seguir el ejemplo del Salvador evitando las contenciones y utilizando un lenguaje que contribuya a la paz.
«Evitemos lo que es cruel y hostil tanto en nuestras familias como en otras relaciones personales», enseñó.
La recomendación es particularmente relevante para las relaciones familiares, donde las diferencias pueden surgir con facilidad precisamente porque las personas pasan mucho tiempo juntas.
Para el presidente Oaks, seguir a Cristo también significa aprender a hablar y actuar de una manera que ayude a sanar las relaciones, en lugar de profundizar los conflictos.
8. El evangelio puede ayudar en la crianza de los hijos

En su primera entrevista como presidente de la Iglesia, realizada el 15 de octubre de 2025, el presidente Oaks habló sobre los efectos que el evangelio puede tener en la vida familiar. Describió el evangelio como un camino de felicidad, crecimiento y conocimiento sobre el propósito de la vida.
También enseñó que quienes viven sus principios pueden encontrar una vida más significativa y resistente frente a las dificultades, además de estar mejor preparados para servir a los demás y criar a sus hijos.
«Es un evangelio de felicidad, crecimiento e información sobre el propósito de la vida. Y quienes se adhieren a su doctrina descubren que hace su vida más feliz, más significativa, más resistente a las dificultades que todos experimentamos en la vida terrenal y más capaz de servir a sus semejantes y criar a sus hijos», enseñó el presidente Oaks.
La enseñanza presenta el evangelio como una fuente de fortaleza para las responsabilidades cotidianas de una familia.
9. La vida terrenal prepara a las familias para un destino celestial

Finalmente, en aquella primera entrevista como presidente de la Iglesia, el presidente Oaks habló sobre el propósito de la vida mortal y su relación con la familia.
«El propósito de la vida terrenal es prepararnos para un destino celestial en una organización familiar», afirmó.
Esta enseñanza resume buena parte de sus mensajes recientes sobre la familia: para el presidente Oaks, las relaciones familiares no son solamente importantes durante esta vida, sino que están vinculadas con la perspectiva eterna del evangelio.
Un cumpleaños marcado por la familia

El presidente Oaks nació el 12 de agosto de 1932 en Provo, Utah. Fue criado junto con sus dos hermanos por su madre después del fallecimiento de su padre.
Mientras estudiaba en la BYU conoció a June Dixon, con quien se casó en 1952. Tuvieron seis hijos. La hermana June Oaks falleció de cáncer en 1998. Posteriormente, el presidente Oaks contrajo matrimonio con Kristen M. McCain en el año 2000.
A lo largo de su vida profesional y de servicio en la Iglesia, el presidente Oaks ha ocupado diversas responsabilidades. Fue presidente de la Universidad Brigham Young entre 1971 y 1980, juez de la Corte Suprema de Utah y miembro del Cuórum de los Doce Apóstoles desde 1984.
En 2018 fue llamado como primer consejero de la Primera Presidencia y, en octubre de 2025, se convirtió en presidente de la Iglesia. Ahora, al cumplir 94 años, sus enseñanzas del último año muestran que la familia continúa ocupando un lugar importante en su mensaje.
Desde la importancia de pasar tiempo juntos hasta la necesidad de ser pacificadores, criar a los hijos con propósito y centrar el hogar en Jesucristo, sus mensajes apuntan repetidamente hacia una misma idea: la fe no solamente se vive en la Iglesia, sino también en casa.
Y quizá uno de sus mensajes más sencillos sea también uno de los más significativos: cuando los miembros de una familia procuran seguir a Jesucristo, el hogar puede convertirse en un lugar de fe, amor y pertenencia.
Fuente: Church News
