La investigación de la formación Durupınar, en Turquía, vuelve a generar preguntas. Un informe preliminar describe posibles estructuras bajo la superficie que, según sus investigadores, no parecen corresponder a una masa geológica continua.
Sin embargo, todavía falta determinar qué son y si tienen alguna relación con el relato bíblico del Arca de Noé.
El 1 de octubre, la organización Noah’s Ark Scans dio a conocer nuevos resultados de los análisis realizados por el ingeniero Khosrow Bakhtar, quien cuenta con décadas de experiencia en sistemas de detección por radar utilizados en el ámbito de la defensa estadounidense.
Según el informe, el procesamiento de los datos obtenidos mediante radar de penetración terrestre permitió identificar patrones lineales y angulares, además de posibles espacios cerrados, corredores y cavidades subterráneas.
Algunas de estas últimas tendrían hasta cinco metros de altura, de acuerdo con la interpretación del equipo.
Bakhtar afirmó que nunca había observado una anomalía similar durante sus años de trabajo. No obstante, es importante precisar que la interpretación de estos datos todavía debe contrastarse con estudios independientes. Que una señal de radar muestre patrones inusuales no significa, por sí sola, que exista una estructura construida por seres humanos.
¿Qué relación tendría con el Arca de Noé?

La formación Durupınar se encuentra en el este de Turquía, cerca del monte Ararat, y es conocida desde 1959 por su silueta alargada, que recuerda a la de una embarcación.
Uno de los argumentos que mantienen vivo el interés por este lugar es su longitud aproximada de 157 metros, cercana a los 300 codos que se mencionan en Génesis 6:15 como medida del Arca de Noé.
Sin embargo, esta semejanza dimensional y su apariencia exterior no demuestran que la formación corresponda a la embarcación descrita en las Escrituras.
Para los miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, el relato de Noé forma parte de las Escrituras y enseña principios importantes sobre la fe, la obediencia y la confianza en Dios. Génesis 6–9 relata cómo Noé siguió las instrucciones del Señor y preparó el arca antes del Diluvio.
El valor espiritual de esta historia no depende de que se encuentre una estructura antigua que pueda relacionarse con ella. Los hallazgos arqueológicos pueden aportar información sobre el pasado, pero las conclusiones sobre su origen deben sustentarse en evidencias verificables.
¿Qué falta por comprobar?

Los nuevos resultados se suman a una investigación que ya lleva varias décadas. En una campaña de campo realizada en 2026, un equipo coordinado por Cenker Atila, de la Universidad Cumhuriyet de Sivas, recolectó cerca de 1.000 muestras de suelo y utilizó distintas herramientas para estudiar el subsuelo.
Entre los resultados preliminares comunicados se encuentra una concentración de carbono aproximadamente un 40 % mayor en las muestras del interior de la formación que en las del exterior.
También se reportó la recuperación de fragmentos de cerámica cuyo origen y antigüedad deben determinarse mediante análisis de laboratorio.
Estos datos han despertado nuevas preguntas sobre la composición del terreno. Sin embargo, una concentración elevada de carbono no confirma la presencia de madera, así como las anomalías detectadas por radar no permiten establecer, por sí solas, que existan habitaciones o compartimentos construidos artificialmente.
El equipo prevé continuar los análisis de las muestras y publicar nuevos resultados. Por ahora, no se ha presentado una confirmación científica independiente de que exista una embarcación enterrada en el lugar.
Una investigación que todavía divide opiniones

La hipótesis del Arca de Noé en Durupınar ha sido cuestionada durante años por investigadores que atribuyen la forma del terreno a procesos geológicos naturales.
Un estudio publicado en 1996 por el geólogo Lorence Collins y el investigador David Fasold concluyó que las características de la formación podían explicarse mediante procesos naturales.
Por ello, los nuevos anuncios deben evaluarse teniendo en cuenta tanto los datos presentados como las explicaciones alternativas. También será importante conocer los métodos empleados, los resultados completos de laboratorio y las conclusiones de especialistas independientes.
Por ahora, el informe difundido por Noah’s Ark Scans es preliminar y no constituye un estudio científico revisado por pares que confirme el descubrimiento del Arca bíblica.
La investigación continúa y los próximos análisis podrían ayudar a comprender mejor qué hay bajo la superficie de Durupınar. Mientras tanto, mantener una mente abierta no significa dar por confirmado un descubrimiento antes de contar con pruebas suficientes.
¿Qué opinas de estos nuevos resultados? ¿Crees que los próximos estudios podrán aclarar el misterio de la formación Durupınar?
Fuente: El Universo
