Durante la Conferencia de Mujeres de BYU 2026, la hermana Tamara W. Runia compartió un mensaje poderoso centrado en que todos pueden reflejar la luz de Jesucristo, incluso en medio de la debilidad.
El evento, celebrado en Brigham Young University, forma parte de una de las reuniones anuales más grandes de mujeres de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, que este año conmemora su 50.º aniversario desde su inicio en 1976.
Una luz que no es propia

Desde el inicio de su mensaje, la hermana Runia utilizó una metáfora sencilla. Ella dijo que así como la luna no tiene luz propia, sino que refleja la del sol, las personas también pueden reflejar la luz de Cristo.
«Por nuestra cuenta, a veces nos sentimos débiles, temerosas, insuficientes, incluso abrumadas. Pero cuando nos volvemos hacia Jesucristo, comenzamos a reflejar su luz… Dejar que su resplandor brille a través de ti… significa permanecer cerca de Él», afirmó.
Esa enseñanza conectó con las asistentes al evento. Sin embargo, otro de los puntos centrales de su mensaje fue que existen obstáculos reales que pueden impedir que las personas reflejen esa luz divina. Entre ellos, mencionó el miedo, la sensación de no ser suficiente y el peso abrumador de la vida.
Sobre el miedo, la hermana Runia planteó esta reflexión: ¿cuántas veces el temor al futuro apaga lo mejor de nosotros? En cuanto a esa pregunta, esto fue lo que expresó la hermana Runia:
«Si la vida fuera fácil… nuestra fe en Cristo, como un músculo, se debilitaría… La fe no es fe hasta que se pone a prueba».
Con esta idea, eella invitó a ver las dificultades como oportunidades para fortalecer una fe real y activa.
Tu valor ya fue dado por Dios

Otro momento clave del discurso abordó la sensación de no ser suficiente. En cuanto a esto, la hermana Runia ofreció una perspectiva distinta y liberadora.
«A veces pensamos que nos ganamos nuestro valor… pero quiero que sepan que eso no es cierto… Nuestro valor nunca cambia. Dios se lo dio», declaró la hermana Runia.
Este mensaje reafirma que nuestro valor no depende de logros, errores o expectativas externas, sino de nuestra identidad como hijos o hijas de Dios.
La hermana Runia también enfatizó que acercarse a Cristo no debe verse como una presión, sino como una invitación amorosa:
«Cuando los profetas nos invitan a escucharlo, no es una presión… es una invitación amorosa a seguir buscándolo, escuchándolo y volviéndonos hacia Él una y otra vez».
Cristo está en las montañas y en los valles

Finalmente, la hermana Runia abordó el tema del dolor reconociendo que hay momentos en los que la carga es tan pesada que parece que ya no queda luz para dar. Sin embargo, testificó que Jesucristo sigue presente incluso en esos momentos más oscuros.
«En lo más profundo de la desesperación, cuando elijo a Cristo, su luz ilumina algo… un fundamento sólido».
Al recordar la historia de los discípulos en medio de la tormenta en Marcos 4:35-40, la hermana Runia enseñó que, aunque a veces parezca lo contrario, el Salvador nunca abandona a quienes confían en Él.
Finalmente, la hermana Runia cerró su mensaje con un testimonio claro y directo:
«No están solos… Todos los que amamos, creemos y nos volvemos a Cristo, somos uno… porque le pertenecemos».
Un mensaje que trasciende el evento

La participación de la hermana Runia dejó una enseñanza aplicable para la vida diaria: no se necesita ser perfecto para reflejar la luz de Cristo, solo permanecer cerca de Él.
En un contexto donde muchas personas luchan con dudas, miedos o sentimientos de insuficiencia, su mensaje ofreció claridad y esperanza.
La Conferencia de Mujeres de BYU 2026 continuará desarrollándose hasta el 1 de mayo, reuniendo a miles de asistentes con el objetivo de fortalecer su fe, su identidad y su relación con Jesucristo.
Fuente: Church News
