La educación, la fe y la moralidad fueron los ejes de una importante reunión realizada en Washington D. C., en la que líderes de algunas de las universidades religiosas más influyentes de Estados Unidos reflexionaron sobre el papel que estas instituciones pueden desempeñar en una sociedad cada vez más polarizada.
Entre los participantes destacaron el élder Clark G. Gilbert, del Cuórum de los Doce Apóstoles de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, y el gobernador de Utah, Spencer Cox.
Este encuentro tuvo lugar durante la reunión anual de la Comisión de Universidades y Colegios Religiosos del Consejo Estadounidense de Educación, celebrada en la Universidad Católica de América. Bajo el lema «Aprender a discrepar mejor: lo que las universidades religiosas pueden aportar al diálogo nacional».
El mensaje del élder Gilbert

Al dirigirse a los asistentes, el élder Clark G. Gilbert hizo un llamado a valorar y defender el trabajo que realizan las universidades basadas en la fe. Entre los presentes se encontraban representantes de instituciones como la Universidad de Notre Dame, la Universidad de Baylor, la Universidad Yeshiva y la Brigham Young University, entre otras.
El apóstol señaló que estas universidades no solo forman profesionales, sino que también ayudan a desarrollar propósito, valores y sentido de pertenencia en los jóvenes.
«Les ruego que sigamos enalteciendo la labor de las universidades y colegios religiosos en Estados Unidos», expresó el élder Gilbert.
También invitó a los líderes educativos a trabajar juntos y tender puentes en lugar de aislarse.
«Creo que el espíritu de esta conferencia debería ser un llamado a todos a salir del aislamiento; a tener y articular razones para la esperanza que hay en nosotros».
Una crisis de propósito entre los jóvenes

Uno de los temas que más preocupación generó durante la conferencia fue la creciente sensación de soledad y falta de propósito que experimentan muchos jóvenes estudiantes.
En cuanto a esto, el élder Gilbert afirmó que una gran cantidad de estudiantes universitarios siente que las instituciones educativas no les están ayudando a responder preguntas fundamentales sobre el significado de la vida.
«Dos tercios de los estudiantes universitarios estadounidenses sienten que se enfrentan a una crisis de propósito», afirmó.
Según explicó, muchos jóvenes buscan algo más que una formación académica. Buscan comunidad, identidad y un espacio donde sus creencias sean respetadas.
El élder Gilbert también destacó que las universidades religiosas están respondiendo a esa necesidad.
«Las escuelas religiosas están creciendo prácticamente en todas partes del país. Este año hemos tenido un número récord de solicitantes en BYU y BYU-Idaho».
La fe como respuesta a la soledad

Durante su intervención, el élder Gilbert hizo referencia a diversos estudios que relacionan la práctica religiosa con mayores niveles de bienestar emocional, propósito y felicidad.
Señaló también que un número creciente de jóvenes se identifica actualmente como personas sin afiliación religiosa, conocidas en Estados Unidos como «none».
Sin embargo, observó que precisamente ese grupo suele presentar mayores índices de soledad e insatisfacción.
«No son felices. Son la generación más solitaria de la historia. Son la generación menos feliz de la historia», afirmó el élder Gilbert.
Frente a ello, afirmó que existe una solución para tales dolencias: la fe, la afiliación a la iglesia y la asistencia a los servicios religiosos, los cuales continúan siendo una fuente poderosa de esperanza y estabilidad.
El mensaje del gobernador de Utah

El gobernador de Utah, Spencer Cox, por su parte, fue el encargado de pronunciar el discurso principal de la conferencia. Su mensaje giró en torno a la necesidad de recuperar la capacidad de dialogar y colaborar pese a las diferencias políticas, culturales o religiosas.
El gobernador Cox recordó que los fundadores de Estados Unidos consideraban que el autogobierno solo podía funcionar si la población era educada y moral.
«Se necesitaban personas inteligentes y personas buenas», dijo el gobernador Cox.
Según explicó, la democracia exige construir acuerdos, formar coaliciones y trabajar con quienes piensan diferente.
Para el ggobernador Cox, una de las contribuciones más importantes de las instituciones religiosas ha sido precisamente ayudar a formar comunidades donde las personas aprenden a servir, a colaborar y a preocuparse por los demás.
Sin embargo, advirtió que cada vez más personas están abandonando esos espacios de pertenencia.
«La gente se está yendo. La gente se siente sola. No tienen esa comunidad religiosa con la que conectar. Y se sienten un poco perdidos y a la deriva. Pero estamos programados para conectar con los demás, así que lo están buscando en lugares poco saludables».
Cuando la política reemplaza a la religión

Uno de los momentos más comentados llegó cuando el gonernador Cox reflexionó sobre el papel que la política está ocupando en la vida de muchas personas. Según Cox, al perder las comunidades religiosas, algunos han comenzado a convertir la política en el centro de su identidad.
«Y, por supuesto, si la política es tu religión, entonces quienes no están de acuerdo contigo son herejes, y la cosa puede ponerse un poco delicada. Empezamos a tratar a la gente de forma diferente», invitó el gobernador Cox.
Pero también expresó preocupación por el fenómeno contrario: cuando la religión se convierte en un instrumento político.
«Lamento profundamente que hayamos introducido la política en nuestras iglesias, porque creo que eso ha traído lo profano a donde reside lo sagrado, y ya no nos quedan lugares sagrados».
Sus palabras resonaron con el tema central de la conferencia: aprender a discrepar sin perder el respeto ni la dignidad hacia quienes piensan diferente.
Discrepar mejor sin abandonar las convicciones

El gobernador Cox explicó que la iniciativa «Discrepar mejor», que ha promovido durante los últimos años, no busca eliminar las diferencias ni convencer a todos de pensar igual. De hecho, afirmó que el desacuerdo es una parte necesaria de una sociedad libre.
«La idea detrás de ‘discrepar mejor’ no era que todos estuviéramos de acuerdo; elegimos la palabra ‘discrepar’ intencionadamente como primera palabra».
Añadió que la meta es aprender a participar en conversaciones difíciles sin caer en el desprecio o la deshumanización.
«Nuestra nación solo funciona si la gente siente pasión por sus creencias. No le pedimos a nadie que renuncie a sus convicciones arraigadas, quizás incluso eternas. Lo que les pedimos es que participen en un debate constructivo».
Posteriormente, hizo un llamado a recuperar valores fundamentales que permitan reconstruir la confianza social.
«Tenemos que empezar a reconstruir el carácter. Necesitamos un pueblo con valores morales de nuevo«, expresó el gonernador Cox.
Universidades religiosas como espacios para el respeto y el diálogo

La conferencia también incluyó un panel con líderes de distintas universidades religiosas, quienes compartieron cómo sus instituciones están intentando formar estudiantes capaces de defender sus convicciones sin dejar de respetar a los demás.
Entre ellos participó el presidente de BYU, C. Shane Reese, quien destacó una enseñanza fundamental dela Iglesia de Jesucristo:
«Nos consideramos hijos de Dios… y eso conlleva un sano sentido de respeto y dignidad para todos los que entran por nuestras puertas y para todos los que existen en esta tierra».

Reese explicó que esa perspectiva transforma la manera en que los estudiantes se relacionan entre sí.
«Eso cambia la naturaleza de la conversación. Cambia los compromisos y pactos que tenemos entre nosotros. Y nuestros estudiantes tienen ese deseo».
Por su parte, la presidenta de la Universidad de Baylor, Linda Livingstone, señaló que enseñar a dialogar respetuosamente es una responsabilidad esencial de las universidades religiosas.
«Creemos que si quienes trabajamos en universidades religiosas no ayudamos a nuestros estudiantes a aprender a dialogar respetuosamente con quienes son diferentes a ellos y piensan de manera distinta, no habremos cumplido con nuestra labor de prepararlos para ser ciudadanos del mundo».
Un llamado a la esperanza

Aunque la conferencia abordó desafíos importantes como la soledad, la pérdida de propósito y la creciente polarización social, tanto el élder Gilbert como el gobernador Cox coincidieron en que todavía existe esperanza.
Para el apóstol, las universidades religiosas tienen una oportunidad única de ayudar a los jóvenes a encontrar significado, comunidad y dirección en una época marcada por la incertidumbre. Y para el gobernador Cox, la clave está en recuperar la capacidad de ver a quienes piensan diferente como personas dignas de respeto.

Al explicar por qué procura tratar con dignidad incluso a sus adversarios políticos, el gonernador concluyó con una declaración profundamente personal:
«Trato a mis oponentes con dignidad y respeto. No porque esté de acuerdo con ellos ni porque no quiera vencerlos en las próximas elecciones, sino porque creo que son hijos de Dios«.
Ese principio resumió el mensaje central del encuentro: la fe, la educación y los valores morales pueden ayudar a construir puentes en una sociedad donde cada vez resulta más difícil respetar a quienes ven el mundo de manera diferente.
Fuente: Deseret News
