Pregunta

La historia de Alma hijo guarda una lección poderosa sobre la conversión pero al analizar bien las Escrituras, encontramos un detalle que a veces pasa desapercibido:

“Sí, y había asesinado a muchos de sus hijos”. (Alma 36:14)

Esta escritura ha abierto la mente de muchos y ha dado lugar a una pregunta: ¿Alma, hijo, habrá sido un asesino?

Respuesta

Alma
Antes de su conversión, Alma hijo fue un líder influyente que procuraba destruir la Iglesia de Dios. Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Para llegar a una buena conclusión y evitar malentendidos, debemos leer lo que le sigue a la escritura anterior:

“Sí, y había asesinado a muchos de sus hijos, o más bien, los había conducido a la destrucción”.

La clave está en esa aclaración inmediata luego de la palabra asesinar: “más bien, los había conducido a la destrucción”. Ahí Alma estaba hablando de destrucción espiritual, no física.

Como sabemos, antes de su conversión, Alma hijo fue un líder influyente que procuraba destruir la Iglesia de Dios. Su pecado persuadió a muchos a abandonar la fe y eso era como cometer asesinato espiritual.

Entonces, ¿Alma hijo jamás asesinó físicamente?

El único contexto en el que Alma hijo mató a alguien fue en una guerra y no de manera deliberada. Imagen: Canva

Aquí viene un punto clave en la historia de Alma hijo. Las Escrituras registran que él sí dio muerte a un personaje:

“Y aconteció que Alma luchó con Amlici cara a cara con la espada… contendió de nuevo contra Amlici; y a tal grado fue fortalecido, que mató a Amlici con la espada”. (Alma 2: 29-31)

Sin embargo, eso pasó durante una guerra, cuando Alma servía como juez supremo del pueblo nefita. Así que no fue un asesinato ilegal, sino un acto de defensa de su pueblo.

Por lo tanto, Alma hijo no fue homicida criminal. Pero ahora, quizá algunos se pregunten: pero Alma hijo igual mató a alguien, ¿acaso eso no va en contra de lo que Dios dispuso? Y ahí salen a relucir escrituras como:

“Y ahora bien, he aquí, hablo a la iglesia. No matarás; y el que matare no tendrá perdón ni en este mundo ni en el venidero”. (Doctrina y Convenios 42:18)

La verdad aquí es sencilla: la Iglesia de Jesucristo enseña que el asesinato injustificado es un pecado grave. Sin embargo, también distingue esa clase de asesinato de la muerte en contextos como guerra o defensa.

Como punto adicional, si bien las Escrituras revelan que “no derramar sangre inocente” es un mandamiento, es posible el perdón dependiendo de la condición del corazón y del tipo de pecado cometido.

Comparación con otras figuras públicas

Caín y Saulo luego conocido como Pablo también fueron otras figuras vinculadas con el asesinato. Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

La pregunta sobre Alma hijo, suele ampliarse al considerar otros personajes que también estuvieron asociados con el asesinato. Entre algunos de ellos están:

  • Caín rechazó el consejo divino al matar a Isaac y no se arrepintió.

“Si bien hicieres, ¿no serás enaltecido? Y si no hicieres bien, el pecado está a la puerta”. (Génesis 4:7)

  • El rey David mostró pesar por la muerte de Urías, pero la revelación moderna declara que “ha caído de su exaltación”, indicando que su proceso no cumplió plenamente los requisitos divinos.
  • Saulo, luego conocido como Pablo, consintió la muerte de Esteban, pero no se registra que haya matado directamente. Así que su arrepentimiento fue sincero y transformador.

Tanto Alma hijo como el apóstol Pablo comparten algo en común: una conversión radical y genuina que dio frutos visibles durante el resto de sus vidas.

Pero si esto fue así y Alma hijo fue perdonado, ¿por qué seguía sintiendo remordimiento? Pues debemos recordar que aunque el perdón restaura nuestra relación con Dios, no elimina las consecuencias temporales del error ya cometido. Por esas consecuencias se lamentaba Alma, hijo.

En conclusión, Alma hijo no fue un asesino. Sí, persiguió a los santos y causó mucha destrucción espiritual, sin embargo, se arrepintió de corazón y trajo a miles a Cristo.

El mismo Señor que lo perdonó, nos sigue extendiendo la misma invitación: Arrepiéntete, ven a Cristo y permite que Él haga de tu historia algo nuevo.

 Fuente: Ask Gramps

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