¡Decir o no decir groserías! Esa no es realmente la pregunta

Decir o no decir groserías

Digamos que estás en una práctica de lanzamiento de bala y recoges una bola de lanzamiento cuando otra bola de tiro viene rodando de la nada aplastando tu dedo anular entre las dos bolas de acero. La sangre está goteando de tu dedo y solo puedes pensar, “No voy a decir groserías”. “No voy a decir groserías”. “No voy a decir groserías”.

¿Por qué es que cada vez que suceden cosas dolorosas como esta, o alguien nos corta en el tráfico queremos gritarle improperios? ¿Por qué es que nos hace sentir la necesidad emocional de puntuar nuestra rabia con cuatro letras “bombas”? ¿Quién decidió lo que es digno y lo que no?

Las palabras groseras son aspectos interesantes de la cultura. Muestran lo que una cultura valora y considera tabú. Son palabras fáciles de usar. Nadie nos las explicó, sin embargo, existen. Con suerte, este artículo te hará pensar dos veces sobre todas las palabras que se usan, especialmente palabras profanas.

Los orígenes

Decir o no decir groserías

“No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano, porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano” – Éxodo 20: 7

En la cita, se nos dice que evitemos tomar el nombre de Dios en vano. Esta es realmente la esencia de las malas palabras. Son profanas. ‘Profane’ es una palabra realmente genial que nos dice mucho.

Profane viene del latín antiguo. Pero significa antes y fanum significa templo. La palabra latina profanus, las dos palabras juntas, significan literalmente antes o fuera del templo. Expresa la idea de no poder entrar en el lugar santo, ser laico, o estar fuera del templo. Para los mormones modernos, esta vieja definición debería resonar.

Las malas palabras originalmente tenían que ver con las santas cosas religiosas. Estas se burlan de ellas y las tratan con desprecio. Más tarde, durante los siglos XVIII y XIX, las palabras tabúes o palabras consideradas culturalmente inaceptables comenzaron a ser usadas como profanidades. Estos fueron temas que no eran comunes o usuales de discutir. Ellas evolucionan continuamente y asumen nuevos significados.

Las palabras profanas son culturalmente específicas e incluso pueden significar cosas diferentes a través de la demografía. Incluso el contexto de ciertas palabras profanas pueden afectar su gravedad. Esto puede ser bastante confuso para alguien que aprende un nuevo idioma. Algunas palabras se vuelven ofensivas en base a quién y cómo se usan.

Debido a que investigar palabras profanas te expondrán a … bueno, palabras groseras, te recomendaría participar en este tipo de estudio a tu propio riesgo. Ten en cuenta que los eruditos seculares usarán estas palabras “académicamente” así que ten cuidado. Si no quieres pasar por eso, Wikipedia podría ser un buen lugar para comenzar.

El desafío de hoy

Decir o no decir groserías

El Señor ha aconsejado a sus santos a evitar este tipo de lenguaje. Especialmente cuando se usan los títulos de la Deidad, se nos dice que usemos el máximo respeto y honor. Obviamente, esto tiene sentido. No queremos que nuestros hijos nos falten el respeto. Tampoco el Padre de la Creación.

Se nos instruye incluso a evitar bromas lascivas e inmorales. Debemos evitar honestamente cualquier cosa obscena e inmoral incluso si estamos “bromeando”. De LDS.org aprendemos que “El lenguaje desagradable es a la vez degradante y dañino para el espíritu”. Nuestros espíritus son como nuestros cuerpos en que necesitan buena alimentación y ejercicio. Si hacemos cosas que están mal, podemos dañar nuestros espíritus.

Esto puede ser un desafío para algunos, y puede que ni siquiera tenga sentido, pero es una meta que vale la pena. Como hemos dicho, lo que dices afecta tu espíritu. Si no tienes el Espíritu, haz todo lo que puedas para conseguirlo.
Aquí hay algunas sugerencias sobre cómo sentir el Espíritu aún más. Hagas lo que hagas, ten cuidado con el ejemplo que estableces y en el camino en el que andas:

El principio

Decir o no decir groserías

El élder David A. Bednar enseñó una vez la distinción entre doctrina, principio y aplicación. Él enseñó que las doctrinas son el “por qué” del Evangelio y nunca cambian, los principios son el “qué” del Evangelio y pueden cambiar basados en la revelación, y las aplicaciones son el “cómo” del Evangelio y cambian mucho más a menudo. Supongo que las palabras profanas son un gran ejemplo de esta enseñanza.

La doctrina de no decir palabras obscenas/groseras es que nuestras acciones tienen un impacto directo sobre quiénes somos. Queremos ser como Cristo porque entonces podemos ser felices para siempre. El principio es que debemos observar lo que decimos y cómo lo decimos. Si no lo hacemos, dañará nuestros espíritus, y probablemente los espíritus de los demás. Nuestro ejemplo habla más fuerte que nuestras palabras. La aplicación es solo las palabras específicas que decimos o no decimos.

Si no has adivinado, este artículo no es realmente acerca de palabras obscenas. Lo que decimos es menos importante que el por qué lo decimos, o por qué elegimos no decirlo. Debemos esforzarnos por controlar lo que decimos y por qué lo decimos. Si nuestras intenciones no son tan buenas, probablemente no deberíamos decirlo.

No decir groserías

Esta es solo una declaración general. Lo que realmente quiero decir es: ¡No jures, no profanes, no blasfemes, no hagas bromas lascivas, no trates las cosas sagradas a la ligera, o uses las palabras de una manera negativa!
Realmente hace la diferencia. Creo que todos podríamos mejorar nuestras palabras, porque como Santiago 3: 2 dice:
“Si alguno no ofende de palabra, este es varón perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo”.
Creo que todos debemos tratar de ser un poco más perfectos. Sigue adelante y comparte tus experiencias (sin usar palabras profanes) a continuación.

 

 

Este artículo fue escrito originalmente por Justin Lewis y fue publicado en MormonHub.com, con el título To Swear Or Not To Swear! That’s Not Really The Question Español © 2017

| Pregunta y respuesta
Publicado por: Patricia Ortiz R. de Verano
Miembro de la Iglesia, sirvió en la misión Colombia Bogotá Sur. Es esposa, mamá y educadora en idiomas extranjeros (Inglés, Francés, Italiano), con Certificaciones Internacionales en Inglés, Diplomado en Traducción . Con experiencia en Marketing. Aficionada a la escritura, música, pintura, y a todo lo relacionado con el arte y el aprendizaje.
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