Pregunta

Enseño a los jóvenes en la iglesia y uno de mis alumnos me hizo la siguiente pregunta –  tengo algunas ideas, pero no muchas pruebas para respaldar lo que quiero decir, ¿puedes ayudarme? – “Si Dios realmente creó este mundo, ¿no lo habría hecho perfecto? ¿Por qué, entonces, tenemos desastres naturales y sufrimiento? ¿Dios nos hace sufrir a propósito?”

Cari

Respuesta

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Esta es una pregunta muy común.

¿Por qué un Dios benevolente permite que sufran las personas inocentes?

La respuesta corta es: Para determinar si somos verdaderamente humanos. Si estás interesada en lo que esto significa realmente, sigue leyendo.

Creo que este mundo con todas sus “imperfecciones” es “perfectamente adecuado” para el propósito por el cual Dios quería que este mundo existiera. ¿Cómo puede ser? Comencemos con el propósito de la vida mortal. Seremos probados. ¿Cómo podemos ser probados si no hay pruebas o desafíos en la vida? Además, tenemos que entender para qué estamos siendo probados.

Puedo pensar en muchos niños que cuidé y dijeron: “¡Siempre sería un buen niño si tal persona no me enojara tanto!” ¿Qué opinas de esta declaración? Muy infantil, ¿cierto? ¿Y si cambiáramos la afirmación? : “¡Siempre sería feliz si el mundo no fuera tan deprimente!” No es muy diferente. La verdad es que esto no se diferencia mucho a la afirmación “siempre sería feliz si casi nunca estuviera triste”. ¿Es un poco ridículo?

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La verdad es que estos tipos de pensamiento no son diferentes a los comportamientos de los animales. Todas las formas de vida pueden responder a los estímulos que les rodean. Solo nosotros, entre todas las creaciones de nuestro Padre Celestial, tenemos esta capacidad única de responder con conocimiento y sabiduría en lugar de instinto. No somos criaturas de reflejo que siempre tendrán la misma reacción a los mismos estímulos.

Entonces, ¿qué diferencia a los humanos?

“Y les es concedido discernir el bien del mal; de modo que, son sus propios agentes, y otra ley y mandamiento te he dado” (Moisés 6: 56).

“Y el Mesías vendrá en la plenitud de los tiempos, a fin de redimir a los hijos de los hombres de la caída. Y porque son redimidos de la caída, han llegado a quedar libres para siempre, discerniendo el bien del mal, para actuar por sí mismos, y no para que se actúe sobre ellos, a menos que sea por el castigo de la ley en el grande y último día, según los mandamientos que Dios ha dado” (2 Nefi 2: 26).

Podemos decidir por nosotros mismos cuáles serán nuestras respuestas, independientemente de los estímulos. Por lo tanto, no actuamos como alguien siendo controlado. En cambio, actuamos por nosotros mismos. Tenemos la capacidad de pensar si la respuesta impulsiva es correcta o no. Podemos elegir reaccionar como un animal, o responder a las impresiones del Espíritu.

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Básicamente, estamos siendo probados para ver si somos verdaderamente humanos.

Es una verdad observable que este mundo está lleno de calamidades, maldad, temor y cosas que hacen que las personas estén completamente deprimidas o incluso tengan miedo de salir de casa todos los días.

Sin embargo, el gran secreto sobre la humanidad es que solo nosotros tenemos el poder de superarlo. Si nos centramos solo en las calamidades de este mundo, nunca seremos dignos de esa preciosa joya llamada “el espíritu humano”. Es la humanidad, la única que puede ser la cura para esa calamidad que nos rodea. Así es como el Padre Celestial preparó esta tierra. Por eso, creó un mundo lleno de tantos peligros, muerte y destrucción.

Si hay un terremoto, ¿cuál es la reacción inmediata de quienes no fueron afectados por el terremoto? Por lo general, es un llamado a ayudar de alguna manera. Incluso, en el mundo de hoy, donde el mal corre desenfrenado, la gran mayoría de las personas responderán a este llamado.

¿De dónde puede venir algo tan bueno? No proviene de los animales, las plantas o la tierra. Proviene de los hijos de Dios de todo el mundo. La verdad es que este instinto humano solo sale a la luz cuando enfrentamos una terrible adversidad.

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Recientemente, hubo un incendio en el norte de California. Fue considerado uno de los incendios más grandes de la historia. Miles de personas perdieron sus hogares. Muchos murieron. Realmente parece una tragedia. Pero, ¿qué pensamos de los bomberos que trabajaron durante días para acabar con el incendio? ¿Qué pensamos de las familias, amigos y organizaciones benéficas que donaron su tiempo, talentos y recursos para ayudar a los perjudicados?

“La religión pura y sin mácula delante de Dios el Padre es esta: Visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha del mundo” (Santiago 1: 27).

¿Hay alguna forma de proporcionar servicio si no es necesario? Si hay una gran necesidad, se puede proporcionar un gran servicio.

He vivido muchos años y he visto muchas calamidades en mi vida. Pero, en cada calamidad, ya sea natural o provocada por el hombre, también he visto que la mano del Señor ha fortalecido a los seres humanos para superar estas pruebas. En ocasiones, tuve el privilegio de formar parte de esa humanidad. Las escrituras tienen un término para los seres humanos, se les denomina “Hijos de Dios”.

Fuente: Askgramps.org