Pregunta
Si alguna vez te has preguntado si los nefitas participaban de convenios iguales a los que participamos nosotros en el templo, no eres la única persona con esa duda.
Es una de esas preguntas que aparecen cuando leemos el Libro de Mormón con más atención. Según lo que sabemos, en la historia del Libro de Mormón hubo templos y convenios sagrados, pero ¿eran iguales a los nuestros?
¿Se realizaban allí las ordenanzas que hoy consideramos esenciales para la exaltación? Sigue leyendo con atención para explicar la respuesta.
Respuesta

Para empezar, hay que recordar que el Libro de Mormón deja claro que los profetas entendían la relevancia del templo. Nefi declara:
“Y yo, Nefi, edifiqué un templo, y lo construí según el modelo del templo de Salomón”.
Esto ya nos recuerda que el templo no es una invención moderna. Sin embargo, en el Libro de Mormón, la labor en los templos hacía énfasis en sacrificios, holocaustos y rituales de purificación como actos que se realizaban allí para simbolizar el sacrificio futuro de Jesucristo.
No se describen explícitamente ordenanzas como la investidura o el sellamiento en el Libro de Mormón. Pero eso es clave porque que no estén descritas no significa que no existieran convenios.
El propio Señor explicó que Su obra se da:
“línea por línea, precepto por precepto”. (2 Nefi 28:30)
Esto quiere decir que las ordenanzas del templo, tal como las conocemos hoy, no aparecieron de golpe, ni siquiera en los primeros años de la Iglesia de Jesucristo, sino que se revelaron gradualmente mediante el profeta José Smith.
Pero, ¿por qué no existieron los convenios del templo en ese tiempo?

Bueno, aquí está el punto clave: Dios no cambia, pero la manera en que instruye a Sus hijos sí.
En la antigüedad, el enfoque del templo estaba en enseñar mediante símbolos externos. Hoy, el énfasis está en convenios personales y familiares que se extienden más allá de la muerte.
El presidente Russell M. Nelson lo explicó así:
“Puesto que Jesucristo es el elemento central de todo lo que hacemos en el templo, al pensar más en el templo estarán pensando más en Él”.
La esencia del templo no ha cambiado. Lo que sí ha cambiado es el nivel de revelación y responsabilidad.
Lo que trajo la restauración del evangelio

Fue recién con la Restauración, mediante el profeta José Smith, que el Señor comenzó a revelar ordenanzas necesarias para la exaltación, incluyendo la investidura, los sellamientos y los bautismos vicarios por los muertos.
Sin embargo, eso no significa que los antiguos santos estuvieran en desventaja, sino que Dios trabaja con Sus hijos según el tiempo, las circunstancias y la luz que están preparados para recibir.
Como declaró el presidente Howard W. Hunter:
“El templo es un lugar de instrucción donde se revelan verdades profundas pertenecientes al Reino de Dios. Es un lugar de paz donde la mente se concentra en las cosas del espíritu”.
Si bien los templos del pasado enseñaban mediante símbolos y los de ahora lo hacen mediante convenios, el objetivo es el mismo: la salvación y exaltación de los hijos de Dios a través de Jesucristo.
La próxima vez que pienses en los templos del pasado, no te preguntes solo qué hacían, sino lo que Dios está tratando de enseñarte hoy a través de ellos.
Fuente: Ask Gramps



