Pregunta

Como parte de la doctrina de la Iglesia de Jesucristo sabemos que Satanás nunca tuvo ni tendrá un cuerpo físico. Pero aún así, sus influencias tienen efecto en nosotros. Esto nos hace pensar: ¿cuáles son sus límites?

Quizás pienses que escucha todo lo que dices pero, ¿puede Satanás leer lo que escribes? ¿Puede conocer tus pensamientos si los anotas? Son solo algunas de las preguntas que sin duda han cruzado por tu mente en algún momento.

Si bien esta pregunta no es malintencionada, puede que nos esté desviando del verdadero enfoque. Porque en realidad, la verdadera batalla espiritual no está en lo que escribes.

Respuesta

Satanás nos acecha para tentarnos de distintas formas. Imagen: Canva

Muchas veces pensamos en Satanás como si fuera una persona mortal muy malvada, con planes, estrategias y habilidades similares a las nuestras, solo que amplificadas. Pero no caigas en esa trampa porque no es verdad.

Desde la perspectiva del evangelio restaurado, Satanás solo es un ser espiritual profundamente corrompido. No es un ser mortal como nosotros, ni actúa bajo las mismas condiciones. Y eso lo cambia todo.

Por otro lado, nosotros vivimos en una tensión constante entre espíritu y cuerpo. Nuestras debilidades más comunes suelen ser biológicas: impulsos desordenados, reacciones químicas, cansancio, apetitos descontrolados, etc.

Satanás sabe perfectamente esto no porque lo viva sino porque lo ha visto a lo largo de su relación con la humanidad y eso es lo que le da la ventaja.

Eso significa que, aunque posee inteligencia y personalidad, Satanás no experimenta dolor, agotamiento, adicción ni deseos físicos. Todo lo que para nosotros hace la mortalidad desafiante.

La lucha real va más allá de lo que escribes

pecados
El cuerpo, osea el “hombre natural”, es quien suele controlarnos con facilidad. Imagen: Canva

Al nacer, nuestro espíritu se une a un cuerpo de una forma que desconocemos. En ese momento nos convertimos en seres duales: eternos y biológicos al mismo tiempo.

El problema es que el cuerpo, osea el “hombre natural”, suele controlarnos con facilidad. Es fuerte e insistente. Quiere comodidad, placer, gratificación inmediata, seguridad y rutina. Y lo quiere de inmediato.

Bajo esta perspectiva, nuestra vida mortal se convierte en un entrenamiento de liderazgo intensivo en el que nuestra misión es invertir el orden para que el espíritu sea quien gobierne y el cuerpo aprenda a obedecer. Pero, ¿cómo?

Prácticas como el ayuno mensual lo ilustran. No se trata de castigar al cuerpo, sino de recordarle quién está al mando. Y aquí aparece una verdad: cuando el espíritu gobierna, Satanás pierde casi toda su influencia.

Sus herramientas solo funcionan cuando encuentra apetitos desordenados o pasiones sin freno. Pero si esa parte está bajo control, si el “hombre natural” ha sido educado, entonces hemos ganado la lucha real.

Entonces, ¿puede Satanás leer lo que escribo?

mujer meditando
La verdadera pregunta detrás de esta preocupación debería ser: ¿Quién está gobernando mi vida hoy: mi espíritu o mis impulsos?. Imagen: Shutterstock

La respuesta honesta es que no hay doctrina revelada que afirme al 100% si Satanás puede o no leer lo que escribimos. Además, si lo llevamos al plano físico, leer es una función neurológica, y Satanás no tiene sistema nervioso.

Por lo tanto, asumir que su principal amenaza está en acceder a nuestros escritos personales es perder de vista el punto central. Satanás no necesita leer tu diario o pensamientos escritos para conocer tus debilidades.

Lo que busca no es información, sino acceso ya sea a una emoción reactiva, un deseo sin disciplina o un apetito sin gobernar. Con eso es suficiente.

Entonces tal vez la pregunta no sea: ¿puede Satanás leer lo que escribo? Sino esta: ¿Quién está gobernando mi vida hoy: mi espíritu o mis impulsos? Si el espíritu te dirige hoy, ten por seguro que no hay cuaderno o pensamiento escrito que debas esconder.

Fuente: AskGramps

Video relacionado

También te puede interesar