“Las Escrituras, el Profeta y los Apóstoles a menudo usan las palabras “saber” y “conocimiento”, pero ¿podemos realmente saber que algo es verdad con una certeza al 100%?”

Pregunta

Querido Abuelo,

Mis amigos y yo tuvimos una larga discusión sobre el conocimiento. A menudo, escucho a personas en el púlpito que testifican que “saben” que algo es verdad.

Consideramos la idea de que, si bien el error estándar para las cosas que creemos firmemente podría ser muy pequeño (99,99% de confianza), en esta vida es probable que nunca podamos saber al 100% que algo es verdad.

Sin embargo, al mismo tiempo, las Escrituras, el Profeta y los Apóstoles a menudo usan las palabras “saber” y “conocimiento”. ¿Podemos realmente saber algo al 100%?

Robby

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Respuesta

sufrir

Robby,

Cuando estaba en la universidad, hace mucho tiempo, a menudo escuchaba la siguiente afirmación: “No puedes saber nada con seguridad”. Este sentimiento va de la mano con lo que has expresado, “en esta vida es probable que nunca podamos saber al 100% que algo es verdad”.

En correlación a esto, la ironía me parece un poco divertida debido a la frecuencia con la que leía o escuchaba a alguien decir que esta teoría científica es un “hecho”, 100% seguro.

Un ejemplo, cuando te tomas un momento para revisar las teorías populares comunes (teorías científicas (de las que uno no puede estar seguro), con qué frecuencia los seguidores de esas teorías hablan como si no hubiera otra posibilidad. ¿Qué es verdad?

A la luz del pensamiento anterior, aquí hay algo en lo que un amigo me hizo pensar.

Tómate un momento para pensar en lo que consideramos una “certeza” en la actualidad. La tierra es redonda. El aterrizaje a la luna no fue falso. La materia no puede ser destruida, y si alguien no está de acuerdo con estas “certezas”, a menudo enfrentan mucha discordia e insultos.

Sin embargo, una buena mayoría de estas personas que especifican que la Tierra es redonda (incluyéndome) probablemente nunca haya confirmado por su propia cuenta que la Tierra en realidad es redonda. O que efectivamente el hombre aterrizó en la Luna, y que la materia no puede ser destruida (confiamos en lo que hemos leído y lo que se nos ha dicho).

Sin embargo, con certeza nosotros, que no hemos realizado ninguna de las pruebas e investigaciones (hemos visto fotos, porque las imágenes nunca pueden ser falsificadas y nunca serían falsificadas por múltiples fuentes), proclamamos que la Tierra es redonda, que la materia no puede ser destruida, y que el hombre se fue de la tierra a la luna.

Entonces, vayamos a la parte central de tu pregunta con respecto a la confirmación espiritual y nuestra capacidad de saber algo con certeza a cualquier de grado (incluso al 100%). El tema del saber abarcará los siguientes temas:

1. Dios que no puede mentir.

2. Testigo del Espíritu Santo y los dones espirituales.

3. La fe en relación con un conocimiento perfecto.

4. Firme Esperanza.

5. El testimonio del Elder Oaks y el Elder Packer.

Dios que no puede mentir

Nuestras escrituras resaltan un elemento importante para tu pregunta con respecto a un Dios que no puede mentir. Las escrituras son: Éter 3:11-12, Jacob 4:13 y Tito 1:2. La conversación entre el Señor y el hermano de Jared me parece esclarecedora.

En un momento dado, el Señor le dice al hermano de Jared: “Y le dijo el Señor: ¿Creerás las palabras que hablaré?” La respuesta del hermano de Jared es: “Y él le respondió: Sí, Señor, sé que hablas la verdad, porque eres un Dios de verdad, y no puedes mentir.”

Aquí hay algunas preguntas para que reflexiones sobre este diálogo entre el Señor y el hermano de Jared. Si una persona conoce la voz del Señor a través de Su Espíritu Santo, ¿es eso conocimiento (que viene por la fe)? ¿Recibió el hermano de Jared conocimiento o una verdad errónea a pesar de que Dios no puede mentir?

Al hermano de Jared le quedó bastante claro, no había ningún error, y esto se evidencia en el resultado de su conocimiento. Es una gran principio de verdad el que se enseña en las Escrituras, nos permite confiar al 100% en un Dios que no puede mentir.

Testigo del Espíritu Santo y dones espirituales

Relacionado con la noción de que Dios que no puede mentir, revisemos el testimonio que viene del Espíritu de la Verdad y los dones del Espíritu. Primero comenzaremos con los dones del Espíritu, ya que hay dos dones que son importantes para esta pregunta:

-Doctrina y Convenios 46:13: “A algunos el Espíritu Santo da a saber que Jesucristo es el Hijo de Dios, y que fue crucificado por los pecados del mundo.”

-Doctrina y Convenios 46:14: “A otros les es dado creer en las palabras de aquellos, para que también tengan vida eterna, si continúan fieles.”

Comencemos con el segundo versículo que realmente confirma lo que estás expresando. Hay algunos miembros de la Iglesia que pueden “saber” algo debido al don de creer en los demás.

Si una persona cree el testimonio de alguien y comparte su testimonio, entonces la conclusión lógica es que lo comparten porque realmente lo creen, no por un conocimiento personal. 

oración

¿Eso está mal? ¿Es eso algo que se debe desalentar porque su don, el cual poseerá hasta su exaltación, no es un conocimiento al 100%? 

¡No! Por lo tanto, no podemos minimizar el testimonio de una persona, es y será siempre un don de Dios.

El primer versículo nos dice que cuando una persona recibe el testimonio del Espíritu Santo (un miembro de la Trinidad), eso se convierte en conocimiento.

No hay nada que haga que el testimonio que brinda el Espíritu Santo pase del 100% al 99%, o cualquier porcentaje inferior a 100%. Esto nos lleva al siguiente punto, cómo nuestra fe puede volverse inactiva.

La fe en relación a un conocimiento perfecto

Primero comencemos con la definición de fe que se encuentra en el Libro de Mormón en Alma 32:21:

“Y ahora bien, como decía concerniente a la fe: La fe no es tener un conocimiento perfecto de las cosas; de modo que si tenéis fe, tenéis esperanza en cosas que no se ven, y que son verdaderas.”

Concluimos entonces que la fe no es un conocimiento perfecto, es tener esperanza en las cosas que no se ven y debemos ejercer fe en las cosas que son verdaderas.

A través de nuestra fe recibimos testimonio de las cosas que son verdaderas. La verdad es el conocimiento de las cosas tal como son, como fueron y como han de ser. La verdad es algo en lo que podemos confiar al 100%.

Podemos llevar esa fe que nos testifica de la verdad de las cosas a Alma 32:34:

“Y ahora bien, he aquí, ¿es perfecto vuestro entendimiento? Sí, vuestro conocimiento es perfecto en esta cosa, y vuestra fe queda inactiva; y esto porque sabéis, pues sabéis que la palabra ha henchido vuestras almas, y también sabéis que ha brotado, que vuestro entendimiento empieza a iluminarse y vuestra mente comienza a ensancharse.” (énfasis agregado)

A la luz de este versículo si nuestro conocimiento es perfecto, en una cosa, por recibir testimonio del Espíritu Santo, ¿significa esto que tenemos un conocimiento estándar o un conocimiento real?

La respuesta es muy simple, tenemos ese conocimiento. No es conocimiento estándar, de hecho, tenemos conocimiento tal como lo recibimos del Espíritu Santo o del Espíritu de Verdad que “no miente”.

Hay algunas experiencias que dan testimonio adicional, testimonio temporal, de que Jesús es el Cristo. Recordemos la experiencia de José Smith cuando vio a nuestro Padre Celestial y a Jesucristo y ambos le hablaron. Es un conocimiento tanto temporal como espiritual. 

Además, es importante decir que está en la persona el decidir qué hacer con ese conocimiento, si lo acepta o lo rechaza. El siguiente versículo en Alma 39: 6 puede hablarnos más al respecto:

“Porque he aquí, si niegas al Espíritu Santo, una vez que haya morado en ti, y sabes que lo niegas, he aquí, es un pecado que es imperdonable; sí, y al que asesina contra la luz y el conocimiento de Dios, no le es fácil obtener perdón; sí, hijo mío, te digo que no le es fácil obtener perdón.” (énfasis agregado)

“Niegas” y “sabes” son palabras que refieren a nuestras acciones. Este “saber” no es algo básico, es un certeza dada por el espíritu, algo que no podemos negar. 

El testimonio del Espíritu Santo, el don de saber, no es un conocimiento de menos del 100%. Por el contrario, es un conocimiento real, de no tenerlo a la persona que testifica no se le podría creer del todo. El Espíritu Santo no puede mentir, sólo dice la verdad. Por lo tanto, el uso de la frase “Yo sé” en alguien que testifica es precisa.

Firme Esperanza

oración

En el libro de Éter, podemos leer el siguiente versículo: 

“De modo que los que creen en Dios pueden tener la firme esperanza de un mundo mejor, sí, aun un lugar a la diestra de Dios; y esta esperanza viene por la fe, proporciona un ancla a las almas de los hombres y los hace seguros y firmes, abundando siempre en buenas obras, siendo impulsados a glorificar a Dios.” (énfasis agregado)

Este es uno de mis versículos favoritos en las Escrituras, fue cuando recibí el testimonio del Espíritu Santo enseñándome algo verdadero. El Espíritu me permitió reconocer la palabra de “firme”.

Si te dijera que sé algo con firmeza, con seguridad, ¿pensarías es un conocimiento menos del 100%? El testimonio y el propósito del Espíritu Santo es que nosotros lo sepamos con seguridad. No es simple de declaración de: “Bueno, lo sé, pero realmente no lo sé porque mi conocimiento es un error estándar del 100%.”

El testimonio del Elder Oaks y el Elder Packer

Presidente Oaks

Esta sección es para proporcionarle algunos pensamientos adicionales de algunos de los amados siervos del Señor. Elder Oaks, 2008, compartió el siguiente pensamiento:

“¿Qué queremos decir cuando testificamos y decimos que sabemos que el Evangelio es verdadero? Comparen esa clase de conocimiento con la frase “Sé que hace frío afuera” o “Sé que amo a mi esposa”. 

Son tres tipos diferentes de conocimiento, cada uno de los cuales se aprende de manera distinta. El conocimiento de la temperatura exterior se puede verificar mediante pruebas científicas. El conocimiento de que amamos a nuestro cónyuge es personal y subjetivo. 

Aunque no se puede comprobar científicamente, es importante. La idea de que todo conocimiento importante se basa en evidencia científica simplemente no es verdad.”

El Elder Packer, en 1982, compartió los siguientes pensamientos de una experiencia que tuvo con un ateo. El Compartió:

discursos sud

“Os relataré una experiencia que tuve antes de ser llamado como Autoridad Ge­neral, la cual me afectó profundamente. Viajaba en avión y sentado junto a mí iba un hombre que profesaba ser ateo y que insistía en su incredulidad tan tenazmente que sentí la necesidad de expresarle mi testimonio.

— Está equivocado —le dije—; hay un Dios. ¡Yo sé que El existe!

— No lo sabe; ¡nadie lo sabe! ¡No puede saberlo! — protestó él.

Cuando vio que yo no cedía, el ateo, que era abo­gado, hizo lo que quizás sea la pregunta clave en lo que respecta al tema del testimonio.

— Muy bien —habló en tono despectivo y burlón—, usted dice,que sabe. Pero, ¿cómo lo sabe?

¿Qué sabor tiene la sal?

Pensé que quizás le hubiera expresado mi testimo­nio en una forma incomprensible para él y me sentía confuso en cuanto a lo que debía hacer. Entonces recordé algo y le dije al hombre:

— Permítame preguntarle si conoce el sabor de la sal.

— Claro que sí —fue su respuesta.

— ¿Cuándo fue la última vez que la probó?

— En la cena que nos sirvieron en el avión.

— Usted cree que sabe qué sabor tiene la sal — le dije.

— Conozco perfectamente el sabor de la sal —  insistió él.

—Si le diera una taza de sal y una de azúcar y le permitiera probarlas, ¿podría diferenciar un sabor del otro? ¿Sabría cuál es la sal?

— ¡No sea pueril! —exclamó el hombre — Por supuesto que podría reconocer la diferencia. Conozco el sabor de la sal; lo experimento a diario; lo recono­cería sin ninguna dificultad.

— Entonces —le respondí —, imagine que yo nunca he probado la sal, y explíqueme exactamente qué sabor tiene.

Después de quedarse pensativo por un momento dijo:

— Pues se puede decir que no es dulce ni amarga. —Con eso usted me ha dicho el sabor que no tiene, pero no el que tiene.

Naturalmente, después de varios intentos, no pudo hacerlo. No pudo comunicarme, por medio de pala­bras solamente, una experiencia tan común y co­rriente como el del gusto de la sal. De nuevo le ex­presé mi testimonio y le dije:

cielo

— Sé que Dios existe. Usted ridiculizó ese testimo­nio diciéndome que si yo verdaderamente lo sé, debo ser capaz de explicarle exactamente cómo lo sé. Mi amigo, hablando desde el punto de vista espiritual, he probado la sal.

De todas maneras, no me es posi­ble comunicarle verbalmente cómo he adquirido ese conocimiento de la misma forma que usted no ha podido decirme qué sabor tiene la sal. Pero le repito, ¡Dios existe! ¡Es un Dios vivo! y simplemente porque usted no lo sabe, no trate de decirme que yo tampoco lo sé, ¡porque yo sí lo sé!”

Cuando comparto en mi testimonio que “Yo sé” es porque lo sé, a pesar de no saber todas las cosas que hay en el mundo, a pesar de las cosas que otra persona le gustaría que agregara en mi declaración.

Si una persona desear creerlo, puede hacerlo con su propio entendimiento y experiencia. Mi conocimiento es perfecto “en esa cosa”, el Espíritu Santo me ha dado testimonio de ello, mi conocimiento no es perfecto en todo, y por eso sigo ejerciendo fe  hacia los principios y verdades que hasta el momento no he recibido.

Ese el camino que nos lleva hacia la perfección, para llegar a ser como mi Padre en el cielo y Su Hijo, Jesucristo.

El Abuelo

Este artículo fue escrito y publicado originalmente por askgramps.org bajo el título “Can we really know anything 100%