Como miembros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días o la iglesia mormona, como suele llamársela, es común preguntarse sobre las maneras adecuadas de entretenimiento sin faltar a la moral ni afectar la conducta.

 

Si bien, existen un sinnúmero de actividades que promueven la convivencia, para los adultos solteros e incluso los que no lo son, asistir a lugares como bares, discotecas o fiestas puede ser quizá uno de las mayores incertidumbres, sobre todo si es viernes o sábado por la noche, y se busca algo en que entretenerse. Los miembros de la iglesia tienen la libertad de asistir a establecimientos que permitan tener momentos de esparcimiento, sin embargo, los líderes han dado sugerencias y consejos de mantenerse dentro de los límites de lo que se considera como diversión, pues el ambiente y las personas que participan en él, en ocasiones, pueden estar fuera de los principios morales.

 

La música es, quizá uno de los mayores placeres para el hombre, ya que permite estimular los sentidos y logra transportar al cerebro a nuevos espacios. No obstante, en un ambiente en donde es común escuchar canciones con alto volumen que están cargadas de palabras ofensivas y de letras que dañan la imagen de hombres y mujeres, promoviendo con ello un actuar desmedido, puede dar pie a razones por las cuales las discotecas no sean lugares apropiados para visitar. Normalmente esto pasa desapercibido, pues las personas no prestan atención a lo que escuchan y sólo se dejan llevar por el ritmo cuando bailan. En el manual de la Iglesia Para la fortaleza de la juventud: Cumplir nuestro deber a Dios indica que es importante asistir “sólo a los bailes en los que la manera de vestir, el arreglo personal, la iluminación, la letra de las canciones, la música y el entretenimiento contribuyan a crear un ambiente sano en el que pueda estar presente el Espíritu.”

 

En cuanto a las bebidas alcohólicas y el tabaco (e incluso sustancias ilegales), estos también son parte del contexto que envuelve a las discotecas hoy día, y para los mormones es importante tener cuidado del consumo de sustancias dañinas, debido a que existen principios y leyes que están expresadas en Palabra de Sabiduría:

 

“Que si entre vosotros hay quien beba vino o bebidas fuertes, he aquí, no es bueno ni propio a los ojos de vuestro Padre, sino cuando os reunís para ofrecerle vuestros sacramentos. He aquí, éste debe ser vino, sí, vino puro de la uva de la vid, de vuestra propia hechura. Y además, las bebidas fuertes no son para el vientre, sino para el lavamiento de vuestros cuerpos. Y además, el tabaco no es para el cuerpo ni para el vientre, y no es bueno para el hombre, sino que es una hierba para magulladuras y para todo ganado enfermo, que se ha de usar con juicio y destreza.” (D. y C. 89:5).

 

Estas recomendaciones están enfocadas al cuidado del cuerpo físico y a permanecer en un estado saludable, es decir, procurar mantener limpio el templo que Dios ha dado al hombre para morar; esto también incluye buenos hábitos, como dormir temprano para madrugar y aumentar la productividad.

 

Ahora bien, realmente no se trata de idealizar a las discotecas como un tema tabú, sino más bien de tomar conciencia y poder discernir entre lo que es bueno y malo; es importante recordar que lo que se considere como correcto para el Padre Celestial tal vez no lo sea.

 

La Iglesia ha asumido una total preocupación por sus miembros y es por ello que continuamente se realizan actividades que promueven una sana convivencia, esto siguiendo las enseñanzas del Profeta, Apóstoles y de Jesucristo mismo. Las noches de hogar, actividades trimestrales, reuniones JAS (Jóvenes Adultos Solteros) y los bailes organizados por líderes y miembros son ideales para conocer a nuevas personas, establecer conversaciones y divertirse sin que exista riesgo alguno. Ante todo, la seguridad debe jugar un rol en las decisiones que se tomen, pues exponerse a situaciones que simulen una “cuerda floja” pueden convertirse en inapropiadas; de aquí que lo importante sea escuchar los susurros del Espíritu y permanecer alertas en todo momento. A final de cuentas, diversión no tiene porque ser un sinónimo de libertinaje.