Pregunta:

Mi hija está pasando por un divorcio. Actualmente vive conmigo. Tiene una hija de 18 meses, está embarazada y sufre migrañas todos los días. ¿Qué sugerencias hay para manejar el estrés y para la crianza en una situación como esta?

Respuesta

madre soltera
Ser madre soltera puede ser un camino solitario y muy desafiante. Imagen Canva.

Cuando una hija adulta vuelve a casa atravesando un divorcio, con un bebé pequeño y otro en camino, la dinámica familiar cambia por completo. Los límites entre ser madre, hija y abuela se vuelven menos claros, y eso puede generar confusión emocional para todos. Tu hija necesita apoyo como hija, pero su propia hija la necesita más que nunca como mamá.

En contextos así, el primer enfoque debe estar en la niña pequeña. Los niños no necesitan entender lo que ocurre para verse afectados por ello. Aunque tenga apenas 18 meses, percibe el ambiente, el tono emocional y el nivel de tensión que la rodea. Por eso, es fundamental protegerla del estrés constante que acompaña una separación, problemas de salud y decisiones difíciles.

Una manera práctica de hacerlo es asegurarse de que siga viviendo experiencias propias de su edad. Paseos al aire libre, tiempo de juego, cuentos, rutinas estables y momentos de alegría ayudan a que su mundo siga siendo predecible y seguro. También es importante evitar conversaciones cargadas de conflicto frente a ella. Aunque no comprenda las palabras, sí capta la intensidad emocional.

Imagen: Canva

Tu hija, además de enfrentar una ruptura matrimonial, atraviesa un embarazo y migrañas diarias. Esto puede dejarla emocional y físicamente agotada, dificultando su capacidad para organizar el futuro. En ese escenario, el apoyo familiar es valioso, pero necesita ser intencional y bien delimitado.

El presidente Dallin H. Oaks ha recordado que los niños son especialmente vulnerables y dependen por completo de los adultos para su bienestar. Sus necesidades deben colocarse por encima de los conflictos y tensiones de los mayores. Este principio puede servir como guía al tomar decisiones en momentos de crisis familiar.

Es recomendable tener conversaciones claras con tu hija sobre qué tipo de ayuda puedes ofrecer y cuáles son tus límites. Si puedes colaborar con el cuidado de tu nieta, definan cómo y hasta dónde. Si no te es posible hacerlo de forma constante, es mejor decirlo desde el inicio y buscar juntas otras opciones, como apoyo de familiares cercanos, amigas o redes de madres.

madre perdonar
Imagen: Canva

Lo mismo aplica al aspecto financiero. Si decides ayudar con gastos médicos, legales o de manutención, es sano establecer un marco claro. La claridad evita malentendidos y reduce tensiones futuras, incluso cuando la conversación inicial resulta incómoda.

También es importante recordar que la responsabilidad principal sobre la niña sigue siendo de sus padres. Acompañar no significa asumir completamente ese rol. Solo sería apropiado intervenir sin acuerdo si existiera un riesgo real para la seguridad emocional o física de la menor.

Finalmente, conviene revisar periódicamente cómo se siente cada uno. Las necesidades cambian con rapidez en momentos de crisis. Conversaciones frecuentes, sinceras y respetuosas ayudan a reajustar expectativas y a mantener un equilibrio saludable entre apoyar, cuidar y no desgastarse.

Ofrecer un hogar como refugio en medio de una tormenta familiar es un acto de amor profundo. Pero incluso el refugio más seguro necesita límites claros para sostenerse en el tiempo.

Fuente: Meridian Magazine

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