Imagínate estar caminando tranquilamente durante tu misión y, de pronto, encontrarte con IShowSpeed, uno de los streamers más conocidos de internet.

Eso fue exactamente lo que le pasó a un misionero de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, quien terminó participando en uno de los retos que el creador de contenido estaba haciendo en la calle.

Y sí, terminó ganando 10,000 dólares.

Imagen: Instagram

IShowSpeed, más conocido como Speed, estaba realizando un reto en la calle en el que varias personas intentaban levantar un objeto pesado. En medio de la dinámica, el misionero decidió probar suerte.

Al principio, Speed incluso parecía dudar de que pudiera lograrlo. Pero el misionero consiguió levantar el objeto y completar el reto. 

La reacción del streamer fue inmediata.

“¿Contamos eso?”, preguntó sorprendido antes de reconocer que lo había logrado. 

Luego, entre la emoción del momento, soltó una frase que rápidamente llamó la atención:

“That’s the power of God” (“Ese es el poder de Dios”).

Y después llegó la parte que probablemente el misionero tampoco esperaba, había ganado $10,000 dólares. Speed incluso comentó que no parecía tan fuerte y atribuyó su desempeño a que era australiano.

Una frase que terminó siendo parte de la historia

Imagen: Instagram

Obviamente, la frase de Speed fue una reacción espontánea dentro de una dinámica de entretenimiento. Pero resulta curiosa porque el propio misionero llevaba consigo algo que, para los Santos de los Últimos Días, tiene mucho más significado que simplemente participar en un reto.

Los misioneros de la Iglesia dedican un período de sus vidas a servir al Señor y compartir el evangelio de Jesucristo. Para ellos, su misión no se trata únicamente de predicar, sino también de procurar representar a Jesucristo en la manera en que tratan a las personas y viven sus principios.

Por eso, que alguien ajeno a la Iglesia vea algo tan inesperado y termine diciendo “el poder de Dios” hace que el momento sea todavía más curioso.

No significa que cada cosa que le ocurre a un misionero sea necesariamente una intervención divina. Pero sí puede recordarnos que el Señor puede utilizar momentos completamente inesperados para generar oportunidades de compartir algo bueno con otras personas.

Imagen: Instagram

Al final, el misionero simplemente participó en un reto que encontró en la calle y terminó llevándose un premio que probablemente no estaba esperando.

Las experiencias de una misión no siempre ocurren en una capilla, durante una lección o mientras se comparte un mensaje espiritual. A veces suceden caminando por la calle, conociendo personas nuevas o incluso participando en algo completamente inesperado.

Nunca sabemos qué conversación, encuentro o experiencia puede abrir una puerta para compartir algo del evangelio.

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