En Hollywood abundan las estrellas exitosas, pero pocos combinan talento, perseverancia y fe como Cinco Paul. Quizá su nombre no sea tan conocido como el de los grandes actores o directores, pero millones de personas como tú han disfrutado de películas escritas por él sin siquiera saberlo.
Cinco es un miembro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días que ha alcanzado uno de los mayores reconocimientos del mundo del teatro: ganó dos premios Tony en una sola noche por su producción musical «Schmigadoon!», que ha sido galardonada como Mejor Musical de Broadway.
Sin embargo, detrás de esos trofeos hay una historia personal sobre sueños, fe, servicio y la capacidad de mantenerse firme en las propias creencias mientras se trabaja en una de las industrias más competitivas del mundo.
De misionero a uno de los escritores más exitosos de Hollywood

La historia de Cinco Paul comienza en Phoenix, Arizona, donde nació un 5 de mayo, razón por la que sus padres decidieron llamarlo «Cinco». Estudió en Brophy College Prep y posteriormente ingresó a la prestigiosa Universidad de Yale.
Antes de convertirse en uno de los escritores más reconocidos del entretenimiento, Cinco Paul era simplemente un joven de Phoenix, Arizona, que decidió servir como misionero de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en Tokio, Japón.
Tras regresar de la misión, se casó con quien había sido su novia desde la universidad y comenzó a perseguir un sueño que parecía reservado para muy pocos: convertirse en guionista profesional.
Con el paso de los años, ese sueño tomó una dimensión que probablemente ni él mismo imaginó. Junto a su amigo y compañero escritor Ken Daurio, también miembro de la Iglesia, participó en la creación de guiones de algunas de las películas familiares más exitosas de las últimas décadas, entre ellas:
- Horton y el mundo de los Quién
- Mi Villano Favorito
- Mi Villano Favorito 2
- La vida secreta de tus mascotas
- El Lórax: en busca de la trúfula perdida
- Santa Cláusula 2
Mientras millones de personas disfrutaban de esas historias en los cines, pocos sabían que detrás de muchos de esos guiones había un Santo de los Últimos Días que nunca consideró su fe como un obstáculo para lograr sus sueños.
Broadway: el siguiente paso

A pesar del enorme éxito alcanzado en Hollywood con las películas que ayudó a escribir, Cinco tenía un objetivo que seguía ocupando un lugar especial en su corazón: llegar a Broadway.
Ese era el escenario con el que soñaba desde mucho antes de escribir para el cine. Su oportunidad apareció cuando, junto a su amigo Ken, crearon «Schmigadoon!», una serie musical producida por Apple TV+ que recibió excelentes críticas durante sus dos temporadas.
Sin embargo, cuando todo parecía marchar bien, la producción fue cancelada. Aunque triste por la noticia, para Cinco Paul terminó siendo el inicio de algo mucho más grande.
Durante una entrevista concedida a Playbill, Cinco recordó cómo aquel suceso terminó cambiando el rumbo de su carrera:
«El día que supe que Schmigadoon! no iba a seguir emitiéndose por televisión fue un día muy triste y duro para mí. Pero la huelga se produjo y pensé: ‘Sabes qué, quizás convierta Schmigadoon! en un musical’, que es lo que siempre quise que fuera».
Esa decisión, nacida precisamente de una decepción, terminó llevándolo hasta el mayor reconocimiento del teatro musical.
La noche que Broadway le dio la bienvenida

En los Premios Tony 2026, Schmigadoon! llegó con doce nominaciones y terminó conquistando cuatro importantes galardones. Para Cinco Paul, aquella noche representó mucho más que recibir dos premios.
Después de recibir uno de sus premios, Cinco confesó sentirse profundamente agradecido por haber sido aceptado por una comunidad artística que había admirado desde siempre.
«Me siento muy bienvenido en esta comunidad porque soy relativamente nuevo, aunque siento que siempre he pertenecido a ella; he querido formar parte de ella toda mi vida».
Más tarde, al conversar con BroadwayWorld, resumió lo que sentía con una frase cargada de emoción:
«Me siento como el hombre más afortunado del mundo».
Especialmente significativo fue el premio a Mejor Banda Sonora Original, porque, según explicó, componer música siempre había sido la parte del proceso creativo que más disfrutaba.
Ver su nombre junto al de figuras como Lin-Manuel Miranda y otros grandes compositores de Broadway era algo que durante años había parecido inalcanzable.
Cuando la amistad vale más que las diferencias

Otro aspecto destacado tras los premios fue la manera en que Cinco Paul afrontó el final de su histórica colaboración profesional con Ken Daurio luego de años colaborando juntos.
Durante décadas ambos escribieron juntos algunas de las películas más exitosas de Hollywood. Sin embargo, mientras desarrollaban la adaptación teatral de Schmigadoon!, surgieron diferencias sobre el tono que debía tener el musical. Por ello, Daurio decidió apartarse del proyecto porque parte del contenido ya no coincidía con el tipo de entretenimiento que deseaba crear.
Pero lo más sorprendente es que aunque profesionalmente tomaron caminos distintos, su amistad nunca desapareció. Cinco aprovechó esa experiencia para compartir una reflexión que ha llamado la atención de muchos miembros de la Iglesia:
«Los miembros más fieles de la Iglesia pueden discrepar en ciertas cosas… Todos podemos —y deberíamos— seguir reuniéndonos en armonía, entendiendo que lo más importante que nos une nunca cambiará. Estas pequeñas cosas son solo eso, pequeñas cosas».
Como afirmó Cinco, la unidad no significa pensar unánimamente, sino preservar las relaciones importantes incluso cuando existen diferencias.
Una fe que caminó junto a sus sueños

La trayectoria de Cinco Paul nos enseña que la fe no tiene por qué limitar las aspiraciones profesionales ni los sueños personales.
Cinco fue misionero, ha hablado abiertamente sobre la influencia que el evangelio tiene en su vida y ha procurado mantener sus convicciones mientras desarrollaba una carrera en una de las industrias más competitivas del mundo.
En lugar de esconder sus creencias, aprendió a integrarlas con naturalidad en sus producciones como cuando integró un momento de oración en «Mi Villano Favorito».
Hoy, Cinco sostiene dos premios Tony en sus manos, pero quizá el verdadero mensaje de su historia sea que Dios puede transformar una decepción en una oportunidad mucho mayor de la que imaginábamos si no perdemos nuestros ideales.
Fuente: Deseret News
