Una nueva película sobre el Buen Samaritano está llevando una de las parábolas más conocidas de Jesús al centro de una conversación muy actual: ¿qué significa realmente amar al prójimo en un mundo marcado por divisiones, prisa e indiferencia?

Grabada en un escenario que recrea con gran detalle la Jerusalén del primer siglo, en Goshen, Utah, a unos 80 kilómetros al sur de Salt Lake City, la producción apuesta por el realismo visual y la profundidad emocional para volver a contar esta historia. Muros de piedra bajo el intenso sol, calles estrechas cubiertas de sombras y el movimiento constante de soldados romanos, comerciantes y peregrinos ayudan a transportar al público al ambiente bíblico.

En ese contexto, el director y guionista James Dalrymple, de Emmaus Road Media, lidera la producción de «El Buen Samaritano», la primera película de una serie dedicada a las parábolas de Jesús. La propuesta va más allá de simplemente ilustrar el texto bíblico, el objetivo es explorar las decisiones humanas detrás de la historia y acercar su mensaje a la realidad contemporánea.

Una parábola que cobra más relevancia hoy

Imagen: Angel studios

Para Dalrymple, las parábolas de Jesús no deberían verse solo como historias enseñadas en la escuela dominical, sino como guías prácticas para la vida diaria. Él lo resume de manera sencilla:

“Las parábolas son herramientas que nos ayudan a entender cómo vivir mientras tratamos de seguir a Cristo”.

En un contexto mundial marcado por la polarización política, los conflictos y una creciente ansiedad, considera que estos mensajes son más necesarios que nunca.

“Estoy constantemente rodeado de polarización política… de guerras y rumores de guerras… de enojo, frustración y ansiedad que se han vuelto parte de nuestro mundo”, afirmó.

Según el director, la película surge como una respuesta a ese ambiente, no para confrontarlo directamente, sino para mostrar, a través de la historia, las consecuencias de las decisiones humanas.

Humanizar la historia para generar empatía

«The Good Samaritan». Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Uno de los aspectos más destacados de la producción es la manera en que se desarrolla la narrativa. Partiendo del relato de Lucas 10, el guion amplía elementos que en el texto bíblico apenas se mencionan. El viajero deja de ser una figura anónima y pasa a tener identidad, familia y propósito.

Es retratado como alguien que trabaja para sostener a su comunidad, con una esposa y un hijo con quienes interactúa antes de iniciar su viaje. Esta decisión narrativa busca acercar al público a la realidad de la historia.

El productor Howard Collette explicó:

“Añadimos una historia de fondo para que podamos ponernos en la mente y el corazón de las personas del primer siglo. Eso le da vida a la parábola y la hace más creíble”.

La producción tampoco suaviza los momentos más difíciles. La escena del ataque al viajero es intensa y detallada, reforzando el impacto emocional de la historia. Esto permite que el público comprenda mejor el peso de las decisiones tomadas por quienes pasan junto a él sin ayudarlo.

«The Good Samaritan». Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

En ese punto, la película plantea una pregunta central. Como resume Dalrymple: “¿qué es realmente lo más importante?” Para él, la respuesta es sencilla, aunque exigente:

“En todos los casos, lo más importante es ministrar, sanar y ayudar, por encima de la política, las tradiciones o los procedimientos”.

Otro aspecto importante es la forma en que la película conserva la tensión cultural presente en la parábola original. En el contexto del primer siglo, judíos y samaritanos arrastraban siglos de desconfianza mutua.

Dalrymple destaca ese contraste al señalar que “la persona de quien esperaríamos hostilidad… el samaritano… es quien decide ayudar, servir y ministrar”. En la película, él no aparece como un héroe perfecto, sino como alguien con sus propias preocupaciones, lo que hace que su decisión sea aún más significativa.

Un proyecto con un propósito más allá del entretenimiento

iglesia de jesucristo comunicado
Imagen Canva

El proyecto forma parte de Emmaus Road Media, una productora que busca adaptar historias del Nuevo Testamento para el público actual. El nombre del estudio hace referencia al relato bíblico en el que los discípulos reconocieron a Jesús en el camino a Emaús, sintiendo el corazón “arder dentro de ellos”.

Para miembros del equipo, el objetivo es presentar estas historias de una manera accesible y relevante para la actualidad. El director asistente Jon Farrell resumió esa motivación al decir:

“Quería trabajar en cosas que dejaran un impacto duradero”.

Aunque esperan llegar a un público amplio, el equipo mantiene una visión clara sobre el propósito del proyecto.

“Aunque me encantaría que esto llegara a ser grande, la gloria es… del Señor”, afirmó Farrell.

Ese compromiso también ha implicado sacrificios. Durante las grabaciones de la serie, parte del equipo ha dejado de lado momentos importantes de su vida personal para dedicarse al proyecto.

“Hacemos esto porque creemos profundamente en este material”, escribió Farrell durante las filmaciones en Marruecos.

Imagen: Angel Studios

La próxima producción de la serie, «Las Diez Vírgenes», ya se encuentra en desarrollo. Para construir la narrativa con fidelidad, el equipo se ha dedicado a estudiar detalles históricos y culturales, desde el funcionamiento de antiguas lámparas de aceite hasta el simbolismo de mantener una llama encendida.

Para Dalrymple, el éxito de la película no depende de cifras o alcance.

“Mi medida del éxito es sencilla: si alguien puede sentir el espíritu de la historia, entonces tuve éxito”, afirmó.

Collette reforzó esa idea de manera directa: si la película “no inspira un cambio real en la vida de las personas… entonces es solo otra película más”.

Y es precisamente en los momentos más silenciosos donde la producción parece alcanzar ese objetivo. Gestos simples, como cuidar a un herido, protegerlo del frío o cargarlo hasta un lugar seguro, reciben protagonismo y ayudan a transmitir la profundidad del mensaje.

En un mundo saturado de ruido y distracciones, «El Buen Samaritano» toma un camino diferente. En lugar de competir por atención, la película desacelera el ritmo e invita al público a reflexionar sobre una pregunta esencial: ¿quién es mi prójimo?

Mira la película de forma gratuita haciendo clic aquí.

Fuente: Meridian Magazine

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