Creo que he estado trabajando para esta página que comparte contenido relacionado con La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días durante un tiempo muy largo. Esto ha comenzado a filtrarse en mi subconsciente, alterando la manera en que veo todo, convirtiéndome en una enciclopedia mormona de información e incluso cambiando la forma en que sueño.

Un buen ejemplo de lo que me sucede y una confesión vergonzosa es que la noche anterior tuve un sueño cursi que reflejaba a gritos la fantasía mormona.

Dwayne “La Roca” Johnson estaba inclinando su cabeza fuera de un helicóptero con sus manos cubiertas por guantes negros y sin dedos. Se volteó, en la definición más alta o 4k más impresionante en que se capturan los sueños, sonrió y saltó de un helicóptero.

Comenzó a caer libremente sobre una ciudad sucia, tirando de su paracaídas en el último minuto, incluso mientras las balas se propagaban en el aire a su alrededor. Todavía a varios metros de altura cortó su paracaídas, cayendo al pavimento ileso y dando algunas vueltas antes de llegar a tierra firme corriendo a toda velocidad.

Las calles estaban revueltas, sucias con carros de cabeza, asfalto roto y tanques mientras que unos hombres que se escondían en callejones comenzaron a disparar con ametralladoras y lanzacohetes a “La Roca”. Afortunadamente, “La Roca” saltaba los autos y se movía bajo las escaleras como un ninja combinado con el estilo del agente secreto de gobierno, Jason Bourne.

 

En cierto punto, “La Roca” se agachó detrás de un contenedor de basura donde un hombre aterrorizado lo miro con desconfianza y le preguntó, “¿Cómo lo haces? ¿Qué te mantiene a salvo?”

Ahí es cuando Dwayne “La Roca” Johnson mete su mano en su bolsillo trasero y saca un Libro de Mormón azul.

 

“Esto es lo que me mantiene a salvo,” dijo La Roca. “Nunca voy a ningún lugar sin esto.” En ese momento, quede impresionado porque no esperaba esa respuesta asi como tampoco ver un Libro de Mormón con la roca. ¿Esto es una película o la vida real? Se preguntaba mi periodista interno. Necesitaba descubrirlo. ¡Esto va a crear la historia más alucinante!

Ahora, el enemigo rodeaba el depósito de basura y La Roca corrió hacia el exterior, atacando tanques y toda una fila de ametralladoras, obstruyendo balas con su Libro de Mormón mientras escapaba completamente intacto.

Luego, desperté, agitado y con el sentimiento de que necesitaba correr a mi computadora y cubrir esta historia antes de que alguien más se enterara.

No llegué a la mitad de las escaleras antes de que mi cerebro adormecido por el sueño finalmente se aclarara y se diera cuenta de que todo había sido un sueño. Un sueño extraño.

Mi psicoanálisis de este sueño me ha enseñado dos cosas: 1) Soy muy fanatico de “Rapidos y Furiosos” el fin de semana vi 4 péliculas de la saga. Y 2) He escrito demasiadas historias sobre el Libro de Mormón cambiando vidas (pero, incluso eso es más imposible). Mientras más lo pienso, más me doy cuenta de que nunca habrá demasiadas historias, testimonios, historias de conversión, etc. Sobre el Libro de Mormón.

Aunque puedo bromear todo lo que desee sobre este sueño, sí me hizo analizar nuevamente cómo veo el Libro de Mormón en mi propia vida. ¿Valoro este libro sagrado? ¿Estoy más preocupado por volver a contar historias de cómo el Libro de Mormón cambia vidas que ya no me detengo y permito que cambie mi propio día a día? Creo que la mayoría de nosotros llega a un punto en sus vidas en que podríamos comenzar a ver el Libro de Mormón como un hábito diario, no como un registro milagroso y celestial que el Señor envió a ángeles y profetas a escribir, resguardar y traducir.

Fui humillado cuando el Élder David A. Bednar habló sobre cómo muchos de los apóstoles respondieron al desafío de leer el Libro de Mormón:

En la conferencia general hace seis meses, el presidente Russell M. Nelson describió su respuesta a la invitación del presidente Thomas S. Monson de estudiar, reflexionar y aplicar las verdades que se hallan en el Libro de Mormón. Dijo lo siguiente: “… he procurado seguir su consejo. Entre otras cosas, he hecho listas de lo que es el Libro de Mormón, lo que afirma, lo que refuta, lo que cumple, lo que aclara y lo que revela. ¡Contemplar el Libro de Mormón a través de esas lentes ha sido un ejercicio esclarecedor e inspirador! Se lo recomiendo a cada uno de ustedes.”

De igual modo, el presidente Henry B. Eyring hizo hincapié en la importancia que la solicitud del presidente Monson tenía en su vida. Él observó:

“… he leído el Libro de Mormón todos los días durante más de 50 años, por lo que hubiera sido razonable pensar que las palabras del presidente Monson iban dirigidas a otra persona. Sin embargo, al igual que muchos de ustedes, sentí que la exhortación y la promesa del profeta me invitaban a hacer un esfuerzo mayor…

“El feliz resultado para mí, y para muchos de ustedes, ha sido lo que el profeta prometió.”

No necesito que Dwayne “La Roca” Johnson aparezca en mis sueños para saber que el Libro de Mormón cambia vidas. Solo necesito abrir su portada para encontrar paz, guía, motivación y señales divinas de todo lo que el Salvador y nuestros Padres Celestiales cumplen a lo largo de la historia del tiempo y en mi vida.

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Tengo la fortuna de tener un trabajo que combina la fe con todo lo que veo, leo, escribo y experimento, incluyendo los sueños. Aunque reconozco cuán extremadamente cursi podría sonar que tuviera un sueño sobre un luchador profesional que elogiaba el Libro de Mormón, cuando lo pienso, me siento agradecida de que ese sueño me haya dado la oportunidad de retroceder, reír y luego, disfrutar de gratitud y asombro. Me asombra formar parte de esta iglesia. Me asombra tener palabras sagradas como el Libro de Mormón a mi alcance.

planchas de oro

Me asombra que toda mi vida esté arraigada y enriquecida por una fe que vive, respira y evoluciona. Me asombra no tener que confiar en los testimonios de los demás sino que puedo cuestionar, reflexionar e investigar por mí misma para saber que estas cosas son verdaderas. Y, lo hago.

Artículo originalmente escrito por Danielle B. Wagner y publicado en ldsliving.com con el título “How a Dream About Dwayne “the Rock” Johnson Taught Me I Shouldn’t Take the Book of Mormon for Granted.”