Uno de los temas más candentes en la cultura mormona gira en torno a nuestro cuerpo. “Tu cuerpo es un templo” es el mantra repetido por los jóvenes, y el tamaño de las prendas y la falta de arte corporal se ejerce con vigor y se enfatiza por muchos dentro de la Iglesia. Los tatuajes son descritos con frecuencia como una desfiguración del cuerpo, un recordatorio de un error, y un inhibidor potencial para servir en una misión. Hay toda una sección en el folleto Para la fortaleza de la Juventud, para enfatizar la modestia en las mujeres y en los hombres, explicando que “Cuando te vistes de manera inmodesta, transmites un mensaje que es contrario a tu identidad como hijo o hija de Dios”.

Con todos estos mensajes claros de nuestros profetas y apóstoles acerca de estos temas importantes, a veces es fácil juzgar a los que no están “a la altura”, a los que pueden tener un tatuaje, o un dobladillo y escote que no nos parece apropiado. Una situación que he notado particularmente difícil, es el de los trajes y las prácticas culturales.

Las colisiones culturales

¿Qué pasa cuando directrices claras de los profetas chocan con las creencias culturales en las vidas de los miembros fieles?

Patrimonio y cultura son una parte importante de nuestra identidad, y creo que podemos evidenciar esto en los elaborados y muchas veces culturales espirituales espectáculos que se realizan antes de las dedicaciones de templos en todo el mundo, así como por el énfasis de la Iglesia en la obra de historia familiar. Y aunque muchas culturas tienen buenas prácticas y creencias que van de acuerdo con los principios del Evangelio, a veces esas mismas culturas tienen prácticas que no están en consonancia con las enseñanzas del Evangelio. Prácticas en las que se cree que desfigurar el cuerpo es bello o simbólico, en las que las esposas y los niños son criados de sus maridos, o en las que “los precios de la novia” deben ser pagados antes de un matrimonio, incluso en un matrimonio en el templo. Tal vez las prácticas culturales más comúnmente criticadas son el uso de tatuajes o trajes sin tirantes entre los miembros de la Polinesia, en particular en el Centro Cultural Polinesio (también conocido como PCC) en la isla hawaiana de Oahu.

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El centro cultural, que es propiedad de la Iglesia, acoge a miles de visitantes cada año y está formado en su mayoría por los estudiantes que asisten a las inmediaciones de BYU-Hawaii. Este centro se creó para “compartir con el mundo la cultura, la diversidad y el espíritu de las naciones de la Polinesia”.

Y mientras que los visitantes tienen muchas cosas positivas que decir acerca de su experiencia en el centro, a veces se desconciertan cuando ven a un artista SUD con un tatuaje. Algunos son rápidos en juzgar a estos santos, pero el presidente del Centro Cultural Polinesio, P. Alfred Grace nos da una idea del por qué estos tatuajes están presentes, a pesar de las creencias SUD de estas personas. Él explica:

“Los tatuajes culturales son en realidad algo que no recomendamos a nuestros empleados, ya que si bien hay una buena causa, una buena razón, también creemos que hay una ley superior, que es reconocer nuestros cuerpos como templos. Y estamos de acuerdo con eso. Para algunas culturas, sigue siendo una parte muy importante de su identificación de rango y condición. Por ejemplo, en Samoa, el tatuaje de cuerpo completo, desde el pecho hasta la parte superior del muslo, es todavía un importante reconocimiento de rango, así que entendemos eso. Y aunque no alentamos a los empleados a que vayan y se tatuen para luego regresar al Centro; si vuelven con ese tipo de marcas, lo aceptamos como parte de su cultura”.

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Presidente P. Alfred Grace


Una de las cosas que el Centro cumple, como el Presidente Grace explica, es que “representa aquellos aspectos de nuestra cultura que van de acuerdo con los principios del Evangelio”.

El Centro se asegura que sus trajes sean lo más fieles posible a la cultura polinesia, pero que también se mantenga inusualmente modestos, muy aparte de los diminutos cocos y los estómagos al aire que encontramos en otros lugares.

“Muchos de los trajes de algunas de las culturas mostrarán una gran cantidad de cintura y pierna. Nuestros trajes no hacen eso porque elegimos no hacerlo. [] Los únicos bailarines en topless en el PCC son hombres”.

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Sin embargo, el centro no es sólo sensible a las tradiciones culturales antiguas, también trabaja para eliminar las partes de la cultura mundana que no están en consonancia con las normas del Evangelio. Una de esas cosas es la bebida de kava, una bebida narcótica ceremonial sedante.


“Algunas de nuestras culturas beben lo que se llama kava. Nosotros no hacemos eso aquí. En su sentido más tradicional en su tierra natal, donde es parte de una gran ceremonia y reconocimiento, en realidad no es tan malo. Pero aquí donde se  abusa de ello, optamos por no apoyar algo que está siendo mal usado y utilizado de forma inapropiada. Los jóvenes se reúnen a beber esas cosas durante toda la noche, eludiendo sus responsabilidades como esposos y padres, y así sucesivamente. Y no apoyamos eso”.

La cultura del Evangelio

Desde sus inicios, la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días ha aceptado una variedad de personas de diversas culturas. Y si bien esto provocó algunos problemas en el comienzo, cuando decidieron ir al oeste, los Santos de los Últimos Días continuaron esforzándose  por la “cultura del Evangelio”. El Élder Oaks describe de esta manera  “la cultura del Evangelio” en un artículo de marzo de 2012:

A fin de ayudarnos a guardar los mandamientos de Dios, los miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días tienen lo que llamamos una cultura del Evangelio. Es un modo de vida particular; un grupo de valores, expectativas y prácticas comunes a todos los miembros. Esta cultura del Evangelio deriva del plan de salvación, de los mandamientos de Dios y de las enseñanzas de los profetas vivientes; nos proporciona una guía en cuanto a la forma de criar a nuestra familia y de vivir nuestra vida personal”.

Este es el mismo objetivo de los que están en el PCC. El Presidente Grace recuerda: “El presidente Eyring dijo esto cuando me dio esta asignación: ‘Continua preservando y retratando las culturas de la Polinesia de una manera única y auténtica, pero nunca hay que olvidar que la cultura que preside en el PCC es el evangelio’. Y eso es evidente en el PCC, así como aquí en BYU-Hawaii. . . realmente no hay cultura dominante, excepto el Evangelio”.

Esto se ilustra muy bien en una historia que el Presidente Grace comparte de una pareja de Nueva Zelanda no miembro que visitó el PCC. La esposa, refiriéndose a su guía que tenía un tatuaje grande, le dijo a su esposo: “No lo creerías, pero este chico es mormón”. Cuando su esposo comentó que el joven guía debería aprender más acerca de su Iglesia para que pudiera ser un mejor guía, la esposa sugirió ir al centro de visitantes Templo de Laie, Hawai. A pesar de la crítica inicial y la insistencia del marido que no quería saber nada, el guía recibió una nota tiempo después que decía que cuando habían regresado a su hogar,  habían recordado la sensación de la cultura del Evangelio que habían sentido en el templo, tomaron las charlas misionales, y se bautizaron. Estaban planeando regresar al Templo Laie a sellarse y querían que su guía, con todo y tatuajes estuviera allí.

Al final, no importa la cultura, es la cultura del Evangelio lo que une a las personas y las lleva hacia Cristo. En el caso del PCC, el Presidente Grace dice: “Hemos capturado lo que consideramos que son los valores más altos de la cultura polinesia, al menos con los (valores) que los polinesios se sientan más cómodos y quieren mostrar. . Y están en armonía con las enseñanzas de la Iglesia, porque la cultura polinesia, al igual que muchas culturas, sale del Evangelio”.

Así que antes de que juzguemos a los demás por sus diferencias visibles en el Evangelio, recordemos que cada uno ( de nosotros) tenemos nuestros propios “tatuajes”, y que estamos en última instancia, tratando, como el pueblo de Mosíah, de que “no hubiera contenciones entre uno y otro, sino que fijasen su vista hacia adelante con una sola mira, teniendo una fe y un bautismo, teniendo entrelazados sus corazones con unidad y amor el uno para con el otro”. (Mosíah 18:21). Esta es la cultura a la que todos pertenecemos.

Este artículo fue escrito originalmente por Jannalee Rosner y publicado en  ldsliving.com, con el título “Why there are tattoos and Strapless Costumes at the Polynesian Cultural Center”  

Español  ©2016 LDS Living, A Division of Deseret Book Company | Englsih ©2016 LDS Living, A Division of Deseret Book Company.

Traducido por Patricia Ortiz.