7 escrituras del Libro de Mormón que me enseñaron a amar mi cuerpo

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Creo que muchos de nosotros, independientemente del género o la edad, hemos atravesado momentos en los que nos miramos en el espejo y solo vemos lo que nos gustaría cambiar.

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Los sentimientos de confianza y satisfacción pueden ser difíciles de encontrar en medio de la “perfección del mundo”.

Por eso, hoy comparto contigo siete escrituras del Libro de Mormón que me ayudaron a amar mi cuerpo. ¡Veamos!

1. Mosíah 8:18

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Esta siempre ha sido una de mis escrituras favoritas, dice:

“Así Dios ha dispuesto un medio para que el hombre, por la fe, pueda efectuar grandes milagros; por tanto, llega a ser un gran beneficio para sus semejantes”. 

¿No es una declaración hermosa? Dios ha provisto una manera para que seamos un “gran beneficio” para las personas que nos rodean.

Recordar que realmente puedo tener un impacto positivo en la vida de las personas me ayuda a preocuparme menos por mi apariencia.

Quién soy por dentro siempre será más importante y esa puede ser la fuente de la verdadera alegría en mi vida.

2. Alma 24:14

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“Él ama nuestras almas”.

Esa es una pequeña frase de Alma 24:14, pero me dice mucho.

Existía como alma antes de esta vida; luego, cuando nací, mi alma se unió a mi cuerpo físico. Al morir, mi alma dejará mi cuerpo para esperar la Resurrección.

Finalmente, mi cuerpo y mi alma se reunirán para siempre. A través de todo eso, Dios siempre amará mi alma. Él ama lo que soy y lo que seré.

Mi tiempo en un cuerpo mortal e imperfecto es importante y hermoso, pero no es mi destino final.

Todos nosotros estamos hechos de “material eterno”, como dijo una vez el élder Dieter F. Uchtdorf , y eso es algo en lo que se debe confiar.

3. Éter 12:27

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Una línea en particular de este conocido versículo me consuela:

“Basta mi gracia a todos los hombres que se humillan ante mí”.

No necesito ser, y de hecho no puedo ser, perfecto en esta vida, y eso incluye navegar perfectamente entre las complejidades en torno a la imagen corporal.

En ocasiones, voy a caer en la trampa de comparar algún aspecto de mi apariencia con la de otros y eso está bien.

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Cristo está allí para amarnos, ayudarnos y animarnos a medida que resolvemos las cosas, incluida la forma en que manejamos los desafíos y las emociones que vienen con un cuerpo mortal.

Cuando me siento ansioso o frustrado por la imagen corporal, me tranquiliza recordar que tengo acceso al poder habilitador de Cristo para calmarme y ayudarme a recuperar una mejor perspectiva.

4. Moroni 9:6

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“Tenemos una obra que debemos efectuar mientras estemos en este tabernáculo de barro, a fin de vencer al enemigo de toda rectitud y dar reposo a nuestras almas en el reino de Dios”.

Este versículo me recuerda que estamos aquí viviendo en cuerpos por una razón. Todos tenemos una responsabilidad que cumplir mientras estamos en nuestros “tabernáculos de barro”.

Nuestros cuerpos son una parte esencial en nuestro progreso eterno.

Esto me ayuda a ver mi cuerpo como un regalo y sentirme emocionada por participar en la obra que me enviaron a hacer aquí.

5. Mosíah 3:5

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“Porque he aquí que viene el tiempo, y no está muy distante, en que con poder, el Señor Omnipotente que reina, que era y que es de eternidad en eternidad, descenderá del cielo entre los hijos de los hombres; y morará en un tabernáculo de barro, e irá entre los hombres efectuando grandes milagros, tales como sanar a los enfermos, levantar a los muertos, hacer que los cojos anden, y que los ciegos reciban su vista, y que los sordos oigan, y curar toda clase de enfermedades”.

Me gusta recordar que Jesús también vivió una vez en este tabernáculo de barro.

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Él sabe lo que es experimentar las limitaciones y las alegrías de tener un cuerpo físico. Como leemos en Alma 7:12:

“Sus debilidades tomará él sobre sí, para que sus entrañas sean llenas de misericordia, según la carne, a fin de que según la carne sepa cómo socorrer a los de su pueblo, de acuerdo con las debilidades de ellos”. 

El Salvador sabe lo que estás sintiendo y las presiones que enfrentas. Él entiende los peligros siempre presentes de la comparación y la crítica. Sin embargo, también sabe lo infinitamente importante y capaz que eres. A través del Espíritu Santo, Él puede recordarte eso de una manera que te ayudará a creerlo.

6. 2 Nefi 2:25

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“Adán cayó para que los hombres existiesen; y existen los hombres para que tengan gozo”.

Nuestras vidas son mucho más que bajar de peso, una piel perfecta o mantenerte al día con las últimas tendencias de la moda.

El Padre Celestial y el Salvador desean que encontremos gozo en nuestra vida y pueden ayudarnos a encontrarlo.

Los sentimientos de vergüenza, fealdad o insuficiencia no son de Dios.

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Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Con Su ayuda, podemos hallar gozo en las cosas que realmente importan, tal como servir a los demás, desarrollar talentos y guardar los mandamientos.

Este versículo me ayuda a recordar que el gozo es posible y a dirigir mis energías hacia los pensamientos y actividades que me ayudan a sentirme bien.

7. Mosíah 2:41

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“Y además, quisiera que consideraseis el bendito y feliz estado de aquellos que guardan los mandamientos de Dios. Porque he aquí, ellos son bendecidos en todas las cosas, tanto temporales como espirituales; y si continúan fieles hasta el fin, son recibidos en el cielo, para que así moren con Dios en un estado de interminable felicidad. ¡Oh recordad, recordad que estas cosas son verdaderas!, porque el Señor Dios lo ha declarado”.

Quizás lo que todos buscamos es una mayor felicidad y un sentido de pertenencia más profundo.

El mundo puede decirnos que la forma de lograr esas cosas es hacernos más atractivos físicamente. Hasta cierto punto, eso puede ser cierto: cuidar tu cuerpo te ayudará a sentirte mejor y te dará mayor confianza para establecer relaciones con los demás.

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Sin embargo, esa satisfacción solo será hasta cierto punto. La fuente de la felicidad verdadera y duradera proviene de guardar los mandamientos de Dios. Eso, como dice este versículo, nos lleva a la “felicidad eterna” y a un lugar con Dios.

Hay muchos más versículos de las Escrituras que enseñan doctrina para ayudarnos a sentirnos seguros de nuestro valor y potencial. No obstante, esperamos que esta lista te haya dado un buen comienzo.

Que todos nos ayudemos unos a otros a nunca olvidar lo hermosos, necesarios y capaces que somos como hijos de Dios.

Esta es una traducción del artículo que fue escrito por Emily Abel y fue publicado en LDS Living con el título “7 Book of Mormon verses that have changed my perspective on body image”.

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