Antes de convertirse en discípulo de Jesucristo, Antonio Nogueira Ferreira soñaba con destacar en el fútbol profesional. Durante años, ese fue su mayor objetivo.

Sin embargo, una conversación inesperada con dos misioneros respondió preguntas que llevaba mucho tiempo haciéndose y cambió por completo el rumbo de su vida.

Creció persiguiendo el sueño de ser futbolista

Imagen: maisfe.org

Desde niño, Antonio disfrutaba jugar al fútbol. Recuerda que, cuando vivía en Minas Gerais, su hermano mayor lo llevaba a entrenar con adultos después del trabajo. Aquellas experiencias despertaron en él el deseo de convertirse en jugador profesional.

Con el paso de los años dejó a su familia para mudarse a otro lugar y seguir ese sueño. El cambio no fue sencillo, pero estaba decidido a esforzarse por alcanzar su meta.

Su dedicación le permitió jugar en clubes brasileños como Suzano Futebol Clube, donde disputó el Campeonato Paulista de 1984, y posteriormente en Clube Tiradentes, en Brasilia. 

Uno de los recuerdos que más atesora de esa etapa fue un gol que marcó para conseguir un empate en un partido muy difícil frente al Clube Brasília.

Sin embargo, mientras su carrera avanzaba, había una inquietud que seguía sin encontrar respuesta.

Las preguntas que el fútbol no podía responder

Imagen: Leading Saints

Durante mucho tiempo, Antonio convivió con dos preguntas que no dejaban de volver a su mente:

¿Quién soy? ¿Por qué estoy aquí en la Tierra?

Ningún logro deportivo lograba responderlas.

Un día notó que dos misioneros pasaban varias veces por su calle. Más tarde, al visitar a su cuñada, descubrió que esos mismos jóvenes estaban enseñándole acerca del Plan de Salvación.

Mientras escuchaba la conversación, comprendió que aquello respondía exactamente las dudas que había llevado consigo durante años.

Por primera vez encontró respuestas espirituales que daban sentido a su vida; así decidió reunirse con los misioneros para aprender más.

Se bautizó apenas una semana después

Imagen: masfe.org

Lo que más lo impresionó del mensaje restaurado fue que respondía las preguntas más profundas de su corazón. Por eso, apenas una semana después de conocer a los misioneros, decidió bautizarse. 

Antonio recuerda que, aunque todavía estaba desarrollando su testimonio, sintió paz al tomar esa decisión.

Durante su bautismo vivió una experiencia que nunca olvidaría. Mientras se encontraba en la pila bautismal, sintió con claridad que había elegido el camino correcto y que esa decisión traería verdadera felicidad a su vida.

Sus compañeros del fútbol no entendieron al principio su decisión, aunque con el tiempo terminaron respetándola. Él, por su parte, nunca se arrepintió de haber escogido seguir a Jesucristo.

Descubrió una meta mucho más grande que el fútbol

Imagen: maisfe.org

Poco después de unirse a la Iglesia conoció mejor a quien hoy es su esposa. Al aprender acerca del sellamiento eterno, descubrió una doctrina que transformó su manera de ver el futuro.

La posibilidad de formar una familia para esta vida y para la eternidad se convirtió en su mayor anhelo.

Con el paso de los años, ese deseo fue haciéndose realidad. 

Antonio y su esposa criaron a sus hijos dentro del Evangelio, y uno de los momentos que recuerda con mayor gratitud fue ver a cada uno decidir servir una misión de tiempo completo.

Años después también llegó la alegría de convertirse en abuelo, contemplando la familia que habían construido gracias a los convenios del Evangelio.

Servir al Señor fue el verdadero triunfo

Imagen: maisfe.org

Además de su familia, Antonio recibió otra oportunidad que marcó profundamente su vida, servir como obispo.

Ese llamamiento fortaleció su deseo de ayudar a los jóvenes a comprender que seguir a Jesucristo vale más que cualquier éxito material.

Con el tiempo también vio a uno de sus hijos servir como obispo, una experiencia que considera otra gran bendición.

El gol más importante de su vida

Mano apuntando al cielo
Imagen: Canva

Cuando recuerda todo lo que ha vivido, Antonio suele resumirlo con una frase que refleja cómo cambiaron sus prioridades:

«El gol más importante de mi vida no fue dentro de una cancha.»

Después de haber cumplido el sueño de jugar fútbol profesional, comprendió que existe una victoria mucho mayor.

Permanecer fiel a Jesucristo y fortalecer a su familia para la eternidad terminó siendo el mayor logro de su vida.

Hoy espera que su historia anime a otras personas a buscar su propio testimonio del Evangelio restaurado y a descubrir, como él lo hizo, que las respuestas más importantes no siempre llegan donde esperamos, sino cuando decidimos acercarnos a Jesucristo.

Fuente: maisfe.org

Video relacionado

También te puede interesar