Camino del Evangelio: Jesús nunca dijo que sería fácil, pero dijo que valdría la pena

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“Entrad por la puerta estrecha, porque ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella.

Porque estrecha es la puerta y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan”. (Mateo 7: 13 -14)

En la antigüedad, el Señor le dio el mandamiento al profeta Noé de construir un arca para proteger a su familia y a los animales de un terrible diluvio. Al hermano de Jared le ordenó construir un barco para cruzar el mar. A Nefi le pidió que construyera un barco para cruzar el océano y así llegar a la tierra prometida.

Durante su viaje, todos se encontraron con un mar embravecido. Fueron lanzados de un lado a otro y devorados por las olas.

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Su viaje a la tierra prometida podría compararse con nuestro viaje de regreso a nuestro hogar celestial, y el barco hacia el evangelio de Jesucristo.

Nuestro viaje no incluye olas reales, sino olas de desafíos y pruebas que enfrentamos.

Algunos desafíos y pruebas son el resultado de decisiones imprudentes. Otros, son consecuencia de la desobediencia, así como son el resultado de las acciones de otros. Además, a veces, son simplemente parte de la experiencia de la vida.

Cuando surjan esas pruebas y desafíos, ¿vamos a permanecer en el barco del evangelio de Jesucristo? ¿Seguiremos comprometidos con los convenios que hicimos al bautizarnos? ¿Seguiremos aferrándonos a nuestra fe mientras enfrentamos las pruebas de esta vida?

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Si optamos por ejercer fe en el Señor y confiamos en que el barco del Evangelio nos ayudará a llegar a la tierra prometida que tanto anhelamos, estaremos protegidos de las duras olas de la tentación y el caos espiritual al igual que Noé, Nefi y el hermano de Jared.

El evangelio de Jesucristo brinda protección contra tradiciones, creencias y conceptos falsos.

Nos enseña verdades sobre nuestra identidad divina, las identidades individuales de nuestro Padre Celestial y Jesucristo, el Plan de Salvación, la necesidad de la Caída de Adán, la necesidad de la muerte física y muchas otras cosas valiosas.

Además, el Evangelio proporciona consuelo y comprensión en tiempos de confusión. Nos ayuda a conocer mejor a Dios y nos acerca a Él.

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Si alguna vez pensamos en saltar del barco para escapar de las terribles tormentas de la vida, debemos reconocer que es más difícil lidiar con las tormentas fuera del barco.

Sin el evangelio de Jesucristo, la luz que nos guía en nuestro viaje, el Espíritu Santo, se desvanecerá lentamente y las brumas de confusión empañarán gradualmente nuestro entendimiento y nuestras decisiones.

Fuera del barco, podemos ser tragados de una forma más fácil por las olas de pruebas.

Quedarnos en el barco no significa que nuestra vida será fácil.

“Se calma la tempestad”, por Ted Henninger

Nefi enfrentó muchas pruebas mientras estaba en su barco. Fue atado por sus hermanos mayores y casi arrojado al mar.

Todavía enfrentaremos pruebas en esta vida. Sin embargo, permanecer en el barco nos ayudará a ver a través de una lente espiritual las lecciones que Dios intenta enseñarnos.

Que siempre tengamos la firme resolución de aferrarnos a nuestra fe y permanecer en el barco del Evangelio sin importar las tormentas que azoten nuestra vida.

Esta es una traducción del artículo que fue publicado originalmente en faith.ph con el título “It Is Safer To Stay On the Ship Of The Gospel”.

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