El Señor conoce tus dificultades y desea ayudarte

Élder Holland - Jesucristo confiar en dios

Tal vez, le hayas dado clic a este artículo porque leíste la palabra “dificultades”. No tengo el privilegio de conocerte personalmente, pero sé que es muy probable que en este momento haya algo en tu vida que te perturbe. Si ese es tu caso, te digo que no estás solo.

Sea cual sea la fuente de tus dificultades, debes saber que el Señor está al pendiente. Él conoce tu corazón y tus pensamientos (Salmo 139:23). El Señor te ha enseñado que es necesario que exista oposición en todas las cosas (2 Nefi 2: 11) para que puedas valorar la alegría cuando hayas enfrentado las dificultades y las pruebas.

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Como dice Vicente Ferrer, un religioso español:

“La leche es el alimento de los niños y la tribulación es el alimento de las almas”.

Ese pensamiento refleja la realidad. Necesitamos de los momentos difíciles para poder aprender a valorar los pequeños momentos de felicidad. Entonces, ¿cómo puedes superar estas dificultades?

1. Conversa con el Padre Celestial

¿A quién recurres cuando te pasa algo y no sabes cómo actuar? ¿A tus amigos? ¿A tus padres terrenales? Es muy probable que ellos no tengan la respuesta a todo. Por eso, necesitas de tu Padre que está en los cielos.

Él sabe el motivo por el que estás pasando estas pruebas y para conocerlo necesitas orar. Conversa con él con toda sinceridad, llora si es lo que te hace falta, dile todo lo que sientes.

Al orar podrás entender y aceptar las dificultades como una forma de prepararte para ser como Él desea que seas (Mateo 5: 48).

2. Recuerda que Él siempre estará para ti

En muchas ocasiones no nos sentimos dignos de la ayuda de Dios. Pero, recuerda, Él es tu Padre y siempre te recibirá con los brazos abiertos. Así que no temas hablar con Él, no te rechazará. Al hablar con Él te sentirás fortalecido.

Las dificultades que tenemos son las cruces que cargamos y que mostrarán si somos dignos o no de merecer sus bendiciones.

“Y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí no es digno de mí” (Mateo 10: 38).

3. No pierdas la fe

Como dicen por ahí, “la esperanza (fe) es lo último que muere”. En este caso, es lo último que debe morir. La fe implica esperar cosas que aún no vemos (Hebreos 11:1).

Si crees que las dificultades son una forma de refinarte para convertirte en lo mejor que puedes llegar a ser, entonces la fe estará siempre en tu vida.

En las escrituras leemos: “Si tuvieras fe como un granito de mostaza, nada será imposible para ti” (Lucas 17: 6). Si tienes fe, superarás tus dificultades.

Recuerda que al tener fe en medio de la adversidad, podrás ver las dificultades con mayor optimismo, pensarás y actuarás mejor. ¡No pierdas la calma!

4. Cuenta tus bendiciones

No te enfoques en lo que te falta, sino en lo que ya tienes y disfrútalo. Se agradecido por las cosas buenas que tienes en tu vida. ¡Ve el vaso medio lleno no medio vacío!

Tienes muchas bendiciones por las que agradecer. La primera, ¡estás vivo! Y si lo estás es porque aún tienes fuerzas para luchar.

El Presidente Hinckley enseñó:

“No te centres en los pocos problemas que tienes, sino cuenta las bendiciones que tienes y con gran espíritu de gratitud, motivado por una gran fe, sigue adelante”.

Nadie dijo que el camino de la fe fuera sencillo, este camino es para valientes. Recuerda que eres hijo de un Rey Todopoderoso y que por ser su hijo también tienes el poder de lograrlo todo. ¡Vamos! Tú puedes, este no es el momento de rendirte.

Fuente: maisfe.org

| Inspiración
Publicado por: *Nicole Córdova Loayza
Traductora de español, inglés y portugués. Me encantan los idiomas y conocer sobre diferentes culturas. También me gusta el arte y amo la naturaleza.
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