“El Elder Holland en una reciente publicación en Facebook publicó sobre algo que todos en un punto de nuestras vidas hemos podido sentir: La soledad.”

La Soledad. Es una experiencia compartida entre todos nosotros. En algún momento de la vida, cada persona se sentirá aislada, incomprendida, abandonada o sola. Incluso nuestro Salvador se sintió de esa manera, suplicando a nuestro Padre Celestial: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” (Mateo 27:46)

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Pero, tal como explicó el Elder Jeffrey R. Holland en una reciente publicación en Facebook, nuestro Padre Celestial no nos ha abandonado, y nunca lo hará:

“Todos nos hemos sentido solos. Todos hemos sentido adversidad. Quizás nos hemos preguntado si Dios escuchó nuestras oraciones.”

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Por lo tanto, perseveremos. No nos demos por vencidos. No digamos, ‘Bueno, creo que Dios no me ama’. No, se puede decir que Dios nos ama más en esos momentos que en cualquier otro momento, que está más cerca de nosotros en esos momentos que en cualquier otro momento.”

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“Te testifico que el Salvador tuvo la misma experiencia y esa fue una de las razones por las que vino a la tierra. Sucedió así para que Él pueda ayudarnos, para que Él pueda acudir a auxiliarnos.”

“Él se sentía solo. Era perseguido. Conocía la pobreza. Conocía la injusticia. Su familia tenía problemas, limitaciones y sufrimientos; y lo experimentó para poder ayudarnos. Él te llama. Él te ama.”