Cuando sentimos que no estamos recibiendo respuestas a nuestras oraciones por parte nuestro Padre Celestial, a menudo nos podemos sentir solos, olvidados, o incluso confundidos. Sin embargo, nuestro Padre Celestial nos ama con un amor infinito.

En esos momentos, puede que haya una buena razón por la que el Padre Celestial no está respondiendo a tus oraciones. Tal vez sea una cuestión de paciencia o de tiempo. O, como el Élder Oaks explicó en una devocional para BYU, tal vez sea otra razón:

 

No siempre recibimos inspiración o revelación cuando la solicitamos. A veces tenemos que esperar para recibir la revelación y a veces nos quedamos con nuestro propio juicio. No podemos forzar las cosas espirituales. Tiene que ser así. El propósito de nuestra vida de obtener experiencia y de desarrollar la fe sería frustrante si nuestro Padre Celestial nos dirige en cada acto, incluso en cada acto importante. Tenemos que tomar decisiones y experimentar las consecuencias para el desarrollo de la autosuficiencia y la fe.

Incluso en las decisiones que creemos muy importantes, a veces no recibimos respuesta a nuestras oraciones. Esto no quiere decir que nuestras oraciones no hayan sido escuchadas. Sólo significa que hemos orado por una decisión que, por alguna razón u otra, debemos tomar sin la guía de la revelación. Tal vez hemos pedido guía para elegir entre alternativas que son igualmente aceptables o inaceptables.

Del mismo modo, es probable que el Espíritu del Señor no nos de revelaciones sobre asuntos que son triviales.

Si aparece una cuestión de poca o ninguna importancia, debemos proceder sobre la base de nuestro propio juicio. Si la elección es importante por razones desconocidas para nosotros, el Señor intervendrá y nos dará orientación. Si estamos viviendo en armonía con el Espíritu y buscando su orientación, podemos estar seguros de que vamos a recibir la guía que necesitamos para lograr nuestro objetivo. El Señor no nos va a dejar sin ayuda cuando una elección es importante para nuestro bienestar eterno.

 

Por lo tanto, si no estás recibiendo la revelación, no te desanimes. Sigue adelante, pon lo mejor de ti, y Dios te guiará cuando Él lo necesite.

Este artículo fue escrito originalmente por LDS Living staff y publicado en ldsliving.com, con el título “Elder Oaks on Why It’s a Good Thing We Sometimes Don’t Receive Revelation
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