Elijamos celebrar las diferencias: Sé comprensivo. Sé amable. Sé humano.

Todos hemos escuchado que “la única constante en la vida es el cambio”.

A medida que pasan los años, me doy cuenta de que es cierto, la vida es un estado constante de cambio.

Nos transformamos.
Evolucionamos.
Cambiamos.

La mejor metáfora que he encontrado para esto en la naturaleza es el “eucalipto arcoíris”, una especie de árbol muy extraña.

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En 2017, fui a Kauai para una boda.

Cuatro de nosotros estábamos en la parte norte de la isla, cerca de Princeville, haciendo cosas turísticas. Nos detuvimos en un parque donde íbamos a hacer una pequeña caminata y nos topamos con estos árboles arcoíris.

La corteza del eucalipto arcoíris es más delgada que la que se encuentra en la mayoría de los árboles. Su color cambia en varias épocas del año, revela una capa inferior de color verde brillante, que cambia de color con el paso del tiempo.

El aire y la luz reaccionan con la corteza, lo que hace que las largas tiras cambien de verde a rojo, naranja, azul, violeta e incluso rosa.

Debido a que la corteza muda su color de forma intermitente, los colores de los árboles están en un estado de cambio constante.

Los patrones nunca se repiten.

Cada árbol es único. No solo se diferencia de otros árboles de su especie, sino de sí mismo.

Este árbol experimenta un estado de cambio constante, literalmente, de un día a otro.

Yo soy ese árbol.

Somos esos árboles.

Nosotros cambiamos.

Día a día.

Las decisiones que tomamos.

La gente que conocemos.

Los lugares que visitamos.

Todos esos factores nos cambian y revelan los nuevos colores dentro de nosotros.

Padre Celestial

Me siento agradecido por los nuevos tonos vibrantes que surgen en mí a medida que envejezco. Espero volverme más “colorido” con el tiempo. Todo lo bueno, lo malo y lo intermedio han formado mis colores.

Cada uno de nosotros es único. Traemos belleza a este mundo a través de nuestra perspectiva individual.

He aprendido a escuchar y respetar el viaje de todos.

Las experiencias de las personas que me rodean, amplían mi perspectiva. Mientras las escucho, aprendo sobre aquello que nos hace humanos y únicos.

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Prestar atención a las vivencias de los demás, ha tenido un gran impacto en mí.

Escuchar de verdad a los que te rodean e intentar comprender que son únicos en lugar de juzgarlos, te hace una mejor persona.

¿La moraleja de la historia?

Sé amable.
Sé comprensivo.
Sé humano.

Nuestras diferencias aportan color y belleza a este mundo.

“Aunque compartamos los genes, no somos iguales. Tenemos espíritus únicos… podemos elegir celebrar las diferencias”. – Dieter F. Uchtdorf

Fuente: mormonlifehacker.com

| Inspiración

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