Aceptar el evangelio significa escoger vivir con fe a pesar de las dudas

Cuando nuestra vida se fundamenta en nuestra relación con Dios, a pesar del caos y la confusión, podemos encontrar paz.

Élder Kevin W. Pearson

La promesa de dicha paz nos da a cada uno de nosotros la esperanza para seguir avanzando en el camino del Evangelio.

Este ascenso está compuesto de todas las decisiones diarias que debemos tomar, todos los sacrificios que se requieren para nuestra santificación.

Finalmente, accedemos a la paz del Espíritu, que es la simplicidad madura, y ahí nos damos cuenta de que nos espera otro camino, lleno de sus propias complejidades. 

La tercera etapa no es nuestro último destino. La simplicidad que se encuentra en el extremo opuesto de la complejidad es la simplicidad que se encuentra frente al otro camino santo.

Si nos dirigimos a donde decimos que queremos ir, debemos estar dispuestos a someternos a las presiones de este próximo camino. 

¿Podemos seguir siendo mansos, sumisos y misericordiosos incluso en el crisol de las dudas de los demás y las nuestras? 

¿Tenemos la fuerza para seguir a Cristo todo el camino desde el Getsemaní hasta el Calvario sin enojarnos por la amargura de la copa que tengamos que tomar? 

depresión

Como dijo el Élder Neal A. Maxwell: 

“Si tomamos en serio nuestro discipulado, Jesús finalmente nos pedirá que hagamos las cosas que nos son más difíciles”.

La obediencia es un comienzo, como lo fue para Adán y Eva. Sin embargo, nuestra fe informada nos prepara para decidir si pasaremos al siguiente camino, con los ojos y los corazones abiertos para su comprensión.

Dicho espacio está completamente fuera de la zona de confort de nuestro hombre natural. 

Nuestra confianza en las promesas del Consolador – Su paz, Su gozo indescriptible – hace posible que avancemos en este camino. 

Además, confiamos en que al otro lado de esta senda, miraremos hacia atrás y aceptaremos que fue un privilegio pagar el precio del mismo.

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La Fe no es ciegaEste artículo es un extracto del libro “La fe no es ciega” escrito por el Élder Bruce C. Hafen y  su esposa, Marie K. Hafen. Este libro ofrece nuevos conceptos y herramientas que te ayudarán a aprender de experiencias difíciles, en lugar de sentirte desilusionado o desilusionada por ellas. 

“La fe no es ciega” reconoce los temas complicados del evangelio, pero te guía clara y gentilmente a través de los pasos necesarios para trabajar en la complejidad, desarrollar un testimonio informado y llenarte de la fe que viene de conocer a Dios. 

Más Fe publicará artículos como éste sobre cada uno de los 15 capítulos de La fe no es ciega durante las próximas semanas. Puedes copiar o descargar estos artículos de forma gratuita.

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