Psicólogo Santo de los Últimos Días: 3 formas de fortalecer nuestras relaciones

¿Se te hace difícil fortalecer tus relaciones? ¡No te preocupes! El doctor David T. Morgan, un psicólogo Santo de los Últimos Días, ha compartido 3 consejos que te ayudarán. Pero, antes, considera las siguientes situaciones…

(1) Dos hermanos crecieron en un hogar caracterizado por el sarcasmo y la intensa competencia. A medida que crecieron, se distanciaron emocionalmente uno del otro.

(2) Una pareja de casados se ama mucho. Sin embargo, su relación emocional es superficial. Tienen gran dificultad para hablar sobre temas profundos.

(3)  Dos amigas se han vuelto cercanas y una desea compartir más cosas personales. Sin embargo, teme ser rechazada como lo ha sido por otros en el pasado.

El antídoto para tener relaciones más fuertes

También te puede interesarTerapeuta Santo de los Últimos Días: 4 maneras de evitar las relaciones tóxicas

¿Alguna de estas situaciones te suena familiar? En mi experiencia como psicólogo, son muy comunes.

Casi todo el mundo desea tener relaciones más fuertes y resistentes. No obstante, lograrlas puede ser un desafío importante.

En muchos casos, el principal obstáculo para mejorar las relaciones es el temor. El temor a ser rechazado, lastimado o traicionado.

amor o ilusión

En las relaciones y en casi cualquier otro esfuerzo de crecimiento, el temor impide el progreso. ¿Cuál es el antídoto? El amado apóstol del Salvador, Juan, proporcionó el remedio:

“En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor,” (1 Juan 4:18).

El amor no solo es una herramienta eficaz contra el temor, sino que también puede fortalecer nuestras relaciones.

Veamos tres formas específicas en las que el amor nos ayuda a acercarnos unos a otros.

1. Ama primero

matrimonio

“Nosotros le amamos a Él, porque Él nos amó primero” (1 Juan 4:19).

A veces, las relaciones quedan atrapadas en un callejón sin salida emocional.

Cada uno quiere que la relación progrese. Sin embargo, ambos dudan en dar el primer paso. Recuerda que, para dar el primer paso para cualquier cosa, se requiere correr el riesgo.

Jesucristo nos ha dado el ejemplo. Él nos ama primero. Él allana el camino para que le correspondamos con nuestro amor y confianza.

Podemos usar ese patrón en nuestras relaciones. Alguien siempre tiene que dar el primer paso para profundizar una relación de amistad, matrimonio o familia; ¿Por qué no podemos ser nosotros? ¿Por qué no podemos ser los primeros en expresar agradecimiento, mostrar preocupación genuina o decir “te quiero”?

Tengo fe en que todos nosotros podemos hacerlo.

Fortalecer nuestras relaciones, requiere carácter e implica riesgos, pero las recompensas pueden ser asombrosas.

Por supuesto, sería prudente elegir cuidadosamente las relaciones en las que asumimos tales riesgos.

No queremos “echar nuestras perlas delante de los cerdos” (Mateo 7: 6). Es decir, no intentemos profundizar una relación en la que sabemos que la otra parte no está interesada o está lista para hacer daño.

En cambio, podemos actuar primero en las relaciones que ya tienen una buena base y queremos aumentar la profundidad y la fuerza de esas raíces.

Evalúa cuidadosamente tus relaciones y ejerce el coraje de “amar primero” cuando sea apropiado. 

2. Ama abundantemente

“Que nuestro Señor Jesucristo mismo y Dios, nuestro Padre, quien nos amó, y nos dio consuelo eterno, y buena esperanza mediante la gracia, consuele vuestros corazones, y os confirme en toda buena palabra y obra” (2 Tesalonicenses 2: 16-17).

Me encantan las palabras de Pablo a los tesalonicenses.

El amor del Padre Celestial y Jesucristo nos da “consuelo eterno”. No creo que tal consuelo provenga de una única expresión de amor de nuestro Dios. Todo lo contrario, Él derrama Su amor y aceptación sobre nosotros con frecuencia.

Hubo muchas ocasiones en mi vida en las que experimenté un profundo sentimiento de preocupación por parte de mi Padre Celestial. Mi corazón se llenó de gozo durante esos momentos, como si fuera a estallar de emoción.

Los increíbles beneficios de ser agradecido

A medida que busquemos consuelo en nuestro Salvador, Él siempre nos lo proporcionará. No podemos alejarnos de Su amor.

Él no nos ama en silencio, sino que expresa Su amor todo el tiempo.

A veces, ese sentimiento se refleja en un “corazón lleno de gozo”. En otras ocasiones, en la risa de un niño, un hermoso amanecer o un buen resultado.

No tenemos que buscar muy lejos las manifestaciones de Su amor por nosotros, ya que son constantes y abundantes.

¿Cómo seguimos Su ejemplo para mejorar nuestras relaciones?

Es simple, con frecuencia, expresemos nuestro amor y afecto, a través de palabras y hechos.

Las expresiones a través de palabras incluyen “te quiero”, “gracias”, “significas mucho para mí” y “te amo”. Tales frases deben ser comunes y regulares en las relaciones que deseamos mejorar.

Siempre me ha disgustado que digan: “No necesito decirle que la amo; ella debería saber eso”.

Francamente, eso es una excusa. Si queremos que las relaciones se fortalezcan, debemos expresar repetida y sinceramente cariño y ternura. Además, debemos demostrar a los demás lo mucho que significan para nosotros.

Las expresiones verbales de amor que no se respalden con hechos se sentirán huecas y sin sentido.

Es importante demostrar nuestro amor e interés de maneras que sean significativas para la otra persona.

Uno puede disfrutar de un ramo de flores, mientras que otro puede preferir un masaje en la espalda. Otro, puede simplemente querer ser escuchado durante media hora.

Determinar la “moneda emocional” de la otra persona y pagarle regularmente de esa manera es una forma poderosa de profundizar las relaciones importantes.

3. Ama a pesar de todo

amor propio

“Un mandamiento nuevo os doy: que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros” (Juan 13:34).

Durante algún tiempo, me pregunté por qué éste era un “mandamiento nuevo”.

El mandamiento de amarnos unos a otros se estableció en la época del Antiguo Testamento. ¿Por qué el Salvador diría que este era un mandamiento nuevo para Sus discípulos del Nuevo Testamento?

Luego, me di cuenta del porqué. El “nuevo” mandamiento del Salvador no consistía simplemente en amarnos unos a otros, sino en amarnos unos a otros como Él nos amó.

Él tenía que mostrarnos, con el ejemplo, el camino del amor.

Su asombrosa vida se convirtió en una clase magistral sobre cómo amar a los demás y, posteriormente, nos dio el mandamiento de amar a Su manera.

El amor del Salvador es multifacético y magnífico

Jesús

Personalmente, creo que la característica principal de Su amor es Su capacidad para amarnos sin importar lo que hayamos hecho, dónde hayamos estado o cuánto lo hayamos traicionado.

Pienso en la mujer sorprendida en adulterio. Ella cometió uno de los pecados más graves. A la luz de esa ofensa, ¿cómo reaccionó el Salvador?

Seguramente, Él habría sido justificado al castigarla. Sin embargo, Su reacción fue la opuesta, dijo:

“Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te ha condenado? Y ella dijo: Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más.” (Juan 8: 10-11).

Su amor por ella, evidente a través de Su compasión, no se redujo debido a su mala decisión.

Que las malas experiencias del pasado, no te impidan amar hoy

A menudo, nuestra capacidad para fortalecer las relaciones con los demás se ve obstaculizada debido a experiencias pasadas. Cuando hemos sido víctimas de las decisiones irresponsables de otros, nos encontramos sin saber cómo seguir adelante.

Quizás, se dijeron palabras poco amables. Tal vez, ciertos actos nos hayan dejado heridos y traicionados.

¿Cómo cubrimos la brecha en tales situaciones? Como siempre, la sanación se obtiene al seguir el ejemplo del Salvador.

Aprender a perdonar es una habilidad fundamental para el desarrollo personal, nos libera de la carga del odio y los rencores.

corazón roto

Desarrollar el amor por todos, independientemente de su raza, religión, convicciones políticas o comportamientos pasados, no solo es un don espiritual asombroso, sino un mandamiento para todos los discípulos cristianos:

“Que os améis unos a otros; como yo os he amado” (Juan 13:34).

Si deseas mejorar la calidad de tus relaciones, comienza por eliminar el odio. Deja el resentimiento. Elimina la amargura y reemplázala con amor y aceptación.

Algunos de nosotros hemos pasado por ofensas extremadamente graves. Sin embargo, incluso entonces, podemos seguir el ejemplo de Aquel que fue “despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores y experimentado en quebranto” (Isaías 53: 3).

Podemos hacer nuestro mejor esfuerzo para superar el dolor, comenzar a perdonar y despejar el camino para que prevalezca el amor.

El amor es un factor importante para mejorar las relaciones de todo tipo.

El amor implica riesgo, valor y perdón, pero vale la pena cada sacrificio.

Seguir el ejemplo de amor del Salvador puede ayudarnos a desarrollar relaciones de calidad que llenarán nuestra alma y nos fortalecerán a lo largo de las pruebas.

Esta es una adaptación del artículo que fue escrito originalmente por el Dr. David T. Morgan y fue publicado en ldsliving.com con el título “Latter-day Saint psychologist: 3 tips to strengthen relationships”.

| Inspiración

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *