En un ambiente lleno de risas, aprendizaje y propósito, un grupo de estudiantes Santos de los Últimos Días de último año de secundaria logró unir generaciones a través del servicio. Algo poco común.
Lo que comenzó como una idea inspirada en un programa de la Iglesia de Jesucristo se convirtió en una experiencia significativa tanto para jóvenes como para adultos mayores, demostrando que el Evangelio también se vive al tender puentes entre edades y experiencias distintas.
Una conferencia pensada para los mayores

La Estaca Norte de Woods Cross, en Utah, organizó por primera vez una conferencia titulada «For the Strength of Seniors» («Para la Fortaleza de las Personas Mayores», en español), celebrada el 24 y 25 de abril.
Este evento tomó como modelo las conocidas conferencias de la Iglesia de Jesucristo «Para la Fortaleza de la Juventud» (FSY, en inglés), pero esta vez, los protagonistas y organizadores fueron los propios jóvenes y los beneficiarios, los adultos mayores.
Este evento incluyó actividades dinámicas como juegos, clases, un show de variedades e incluso un baile. Pero más allá del entretenimiento, el propósito fue brindar a los adultos mayores una experiencia espiritual y social similar a la que los jóvenes viven en el FSY.

El presidente de estaca, Richard S. Hawley, explicó el origen de esta iniciativa con esta idea: si los jóvenes regresan inspirados y llenos de energía espiritual de un FSY, ¿por qué no ofrecer esa misma oportunidad a los adultos mayores?
«Espero que, al igual que los jóvenes, cuando terminen mañana por la noche, hayan aprendido algo, se hayan sentido inspirados, hayan hecho un nuevo amigo… y les haya impulsado a empezar a hacer algo o a mejorar en ello», expresó el presidente Hawley.
Dos generaciones distintas reunidas

Desde el inicio del evento, el ambiente fue cercano y cálido. Alrededor de 30 adultos mayores asistieron el primer día, participando en dinámicas diseñadas para conocerse mejor.
En cada mesa, jóvenes con camisetas rosas compartían tiempo con ellos, rompiendo la barrera generacional. Sin embargo, uno de los aspectos más enriquecedores de este encuentro entre generaciones fue el aprendizaje mutuo.
Los jóvenes les enseñaron a los adultos mayores sobre cómo usar la tecnología para compartir el evangelio y cómo conectar con la juventud de ahora, pero a su vez, ellos también crecieron al escuchar las historias, experiencias y perspectivas de vida de personas que vivieron más que ellos.

El presidente Michael R. Anderson, primer consejero de la presidencia de la Estaca Norte de Woods Cross, destacó este punto indicando que los estudiantes de último año de secundaria tuvieron la oportunidad de aprender de sus nuevos amigos mayores, incluyendo cómo era la vida hace 50 años.
Además de esto, el proceso de organización, que comenzó dos meses antes con unos 15 estudiantes, fue clave para el desarrollo personal de los jóvenes ya que tuvieron que salir de su zona de confort para tomar decisiones de liderazgo y asumir responsabilidades reales.
Liderazgo, servicio y crecimiento personal en los jóvenes

Para muchos de los estudiantes, esta experiencia fue una oportunidad de crecimiento mucho más que un simple evento. Appiah Odei, uno de los jóvenes que participó de este evento, explicó cómo esta experiencia cambió su forma de relacionarse con los demás:
«No importa la edad que tengas… Todos podemos ser amigos y lo pasaremos bien», explicó Appiah.
Por su parte, McKenna Howes, otra joven, reconoció que, aunque al principio todo fue un desafío para ella, especialmente al enseñar clases, el proceso de esta experiencia le permitió descubrir que todo el mundo tiene algo que decir y es divertido aprender de los demás.
Gracias a este evento, los jóvenes no solo desarrollaron habilidades prácticas como liderazgo y comunicación, sino también una comprensión más poderosa de lo que significa el servicio cristiano.
Una experiencia transformadora

Por su parte los adultos mayores no fueron simples espectadores sino que muchos asistieron con expectativas de aprender, compartir y revivir experiencias que no tuvieron en su juventud.
Angela Ford, una adulta mayor que participó, expresó por ejemplo que nunca tuvo la oportunidad de asistir a conferencias en su juventud, por lo que esta experiencia fue especialmente significativa para ella.
Además, Angela buscaba aprender cómo servir mejor a los jóvenes con los que trabaja actualmente, por lo que esta actividad fue crucial para ella.
Otros adultos mayores asistentes, como Reese y Shauna Peters, incluso contribuyeron enseñando clases sobre temas como misiones de servicio, demostrando que el aprendizaje fluía tanto en jóvenes como en adultos.
Un ejemplo claro de unidad y propósito

Esta conferencia dejó claro que el Evangelio de Jesucristo no tiene edad. Tanto jóvenes como adultos mayores encontraron inspiración y conexión al reunirse con el mismo objetivo de aprender, servir y fortalecerse mutuamente.
Lo que comenzó como un experimento inspirado en un FSY terminó siendo una poderosa demostración de unidad donde jóvenes aprendieron a liderar y adultos mayores encontraron nuevas formas de crecer y aportar en la nueva generación.
En un mundo donde las generaciones a menudo parecen distantes, esta iniciativa mostró que, cuando se unen con intención y fe, pueden edificarse unos a otros de maneras duraderas.
Fuente: Church News
