Lo siguiente es un extracto del libro de Ed J. Pinegar “El pequeño libro de la gratitud”

Hace unos años, cuando estaba sirviendo en el Templo de Manti, Utah, teníamos nuestro devocional anual del templo. El entonces presidente Uchtdorf y su esposa Harriet fueron los oradores. Fue un día glorioso. Todos sintieron la plenitud del Espíritu Santo, y todos fueron elevados y edificados.

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Después de la reunión, tuvimos un almuerzo ligero con nuestros invitados y el presidente y la hermana Uchtdorf. Al concluir nuestro almuerzo, el presidente Uchtdorf expresó una breve expresión de gratitud y luego preguntó si alguien tenía una pregunta que pudiera responder. Varias personas hicieron preguntas y las respuestas fueron bien recibidas. Luego hizo una última pregunta.

Una de las hermanas que había ayudado a preparar el almuerzo preguntó: “Presidente Uchtdorf, ¿qué es lo que necesitamos tener para crecer, convertirnos, para poder manejar las cargas, los problemas y las pruebas que tenemos en esta vida?”

Uchtdorf jovenes

Cuando me senté justo frente al élder Uchtdorf y lo miré a los ojos, pude ver la iluminación en su rostro. Después de un par de segundos, dijo: “Agradecimiento”. Mi corazón resonó con su respuesta, sabiendo por testimonio espiritual que la verdad había sido dicha.

Después de esta impactante experiencia con el presidente Uchtdorf, Ed J. Pinegar compartió cuatro ideas personales sobre la gratitud:

1. La gratitud expresada puede superar los deseos de consumir y poseer

A veces las personas sienten que tener cosas es igual a ser alguien. Pero la gratitud por las cosas simples de la vida alivia la mente de la obsesión de las posesiones, llena el corazón de alegría e infunde el bienestar de la mente. La gratitud destruye el materialismo.

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2. La gratitud tiene la capacidad de liberarnos de la codicia y la envidia

La gratitud mantiene nuestro corazón suave y roto y nuestro espíritu contrito. La gratitud nos ayuda a recibir amor y dar amor; trae acción de gracias por todas las cosas y hace que lo más importante sea lo más importante, porque la gratitud lo comprende.

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3. La gratitud es una emoción.

Las emociones son a menudo mercuriales en la vida de uno. La corteza cerebral es la parte del cerebro que toma decisiones racionales independientemente de nuestras emociones. A menudo necesitamos anulación cortical, lógica sobre emoción, para comportarnos de manera moral y civil.

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Debemos tener cuidado de no estar sujetos a nuestros sentimientos emocionales negativos durante esos momentos en que no nos importa la vida. Para que la gratitud sea un poder, debemos hacerla parte de nuestro carácter.

4. La gratitud puede convertirse en una fuente constante de fortaleza para los demás y para nosotros mismos.

La gratitud no tiene lugar para una actitud autodestructiva. La gratitud no tiene lugar para ser pesimista sobre la falta de perfección de nuestra vida. La gratitud nos ayuda no solo a soportar situaciones insoportables, sino también a obtener el aprecio de la experiencia. Podemos elevar y nutrir a otros.

Padre Celestial

Expresar gratitud a diario sería maravilloso a la hora de la cena o la hora de acostarse, ya sea con un amigo, un padre, un miembro de la familia o un Padre Celestial en nuestras oraciones. Es un hábito maravilloso, y el resultado es una vida más satisfactoria, esperanzadora y agradable.

 

 

Fuente: ldsliving.com