Si cumplimos nuestros mandamientos, ¿por qué no somos ricos?

Hace muchos años visité un barrio y, al momento de pasar por las clases del sacerdocio, el maestro comentó:

“Cualquiera que sea fiel a la Iglesia debe tener un ingreso de seis dígitos o más, sin ninguna excepción”.

Fue muy sorprendente escuchar esto y levanté mi mano para comentar que no estaba de acuerdo con lo mencionado, sin embargo, el hermano se mantuvo firme en lo que estaba había dicho.

Sí, nosotros prosperamos y somos bendecidos cuando mantenemos nuestros mandamientos incluso con cosas materiales. Debemos tener mucho cuidado de caer en la expectativa de que “prosperar” significa riquezas materiales. 

Procurar las riquezas según la voluntad del Padre

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El élder Quentin L. Cook explicó:

“Las enseñanzas sagradas de la Iglesia establecen que tener suficiente para nuestras necesidades es la mejor medida de prosperidad temporal. En este caso, el cambio de paradigma de Lucifer es agrandar la búsqueda de grandes riquezas y la adquisición de productos de lujo sumamente visibles”.  

La visión de Dios es eterna y su promesa también lo es:

Y si buscáis las riquezas que según su voluntad el Padre quiere daros, seréis los más ricos de todos los pueblos, porque tendréis las riquezas de la eternidad”.

¿Cuáles son las riquezas de la eternidad?

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“Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido al corazón del hombre, son las que Dios ha preparado para aquellos que le aman”.

En otras palabras, no podemos imaginar las bendiciones que están por venir, la visión del Señor es mucho más amplia y prioriza las bendiciones espirituales.

Las promesas más repetidas en el Libro de Mormón nos dicen que el aplicar Su ejemplo divino, guardar Sus convenios, “prosperaremos en la tierra.

“Y él ha dicho: Si guardáis mis mandamientos, prosperaréis en la tierra; pero si no guardáis mis mandamientos, seréis desechados de mi presencia”.

Es verdad que en algunos casos, en el Libro de Mormón, la palabra “prosperar” es usada en conjunto a bendiciones materiales y riquezas.

En su mayoría, también es utilizada para hacer referencia a bendiciones que no son materiales, como hacer crecer la Iglesia, sus miembros, incluso el vivir en paz y seguros, protección de nuestros enemigos, nuestra posteridad y todas las bendiciones espirituales. 

No todo sale como lo esperamos

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Nuestra hija Katie experimentó esta bendición de una manera muy dramática.

Katie es una de mis hijas que está completamente comprometida con seguir los mandamientos de Dios.

Para ella y su esposo, Ben, vivir como el Señor quiere que vivan es una prioridad, esforzándose en hacer lo mejor para seguirlo. 

Katie siempre ha deseado el tener una familia, de hecho no quería nada más que en la vida, sin embargo, ella y Ben no han logrado tener hijos durante 5 años.

Oraciones fervientes, ayuno y bendiciones fueron parte de un proceso que no había dado fruto. Los tratamientos in vitro fallaron, dejándola con al menos un 5% de probabilidad de quedar embarazada.

aborto

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El consejo de los doctores era que pueda investigar más sobre la adopción. Adoptar fue una decisión difícil para Katie y Ben, pero decidieron seguir con este plan.

Ambos estaban emocionados por poder adoptar y crecer como familia. Después de 6 meses, llegaron a ser padres y fue una de las mejores noticias para ellos y nuestra familia.

Después de dos meses y medio, un miembro del barrio comentó que alguien estaba buscando una familia adoptiva para su hijo, ¡querían que Katie y Ben fueran los padres!

Prosperar como familia

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Aunque estaban muy ocupados con su recién nacido, sabían que este tipo de oportunidades nunca se repiten, después de 8 días adoptaron a su segundo hijo y la familia empezó a crecer. 

Después de varios meses, algo increíble pasó, ¡Katie estaba embarazada de una hermosa niña! ¡Qué gran milagro!

Aunque fue abrumador con tres pequeños menores de un año, estaban encantados de tener una familia. 

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Katie y Ben han prosperado como familia. El deseo de tener hijos fue concedido de manera maravillosa y milagrosa.

En su espera tuvieron conocimiento espiritual y experiencias que los han fortalecido, superando la riqueza financiera y lo material. 

Si bien, no sucede de esa manera en todos los casos, es lo que el Señor planea para cada uno de nosotros y podemos estar seguros de que Él escucha nuestras súplicas y oraciones; está ansioso por bendecir nuestras vidas. 

Fuente: LDS Living

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