Nota del editor: Esta historia fue compartida por miembros del Barrio Los Arcos para Más Fe.

Los niños del Barrio Los Arcos, en Quetzaltenango, Guatemala, vivieron una experiencia especial al participar en una mini misión de una semana, durante la cual se prepararon para compartir el evangelio de Jesucristo, aprendieron sobre diferentes países y experimentaron algunas de las actividades que realizan los misioneros de tiempo completo.

La iniciativa, organizada por miembros de la Iglesia de Jesucristo, buscó acercar a los pequeños a la obra misional mediante actividades de aprendizaje, servicio y enseñanza, dejando recuerdos significativos tanto en ellos como en sus familias.

Todo comenzó con un llamamiento frente al templo

Niños reciben sus «llamamientos misionales» frente al templo. Imagen cortesía del Barrio Los Arcos

La experiencia inició de una manera especial: frente al templo, el obispado entregó a cada niño su llamamiento misional, marcando simbólicamente el comienzo de su preparación.

Para acompañarlos durante este proceso, también se organizó un devocional dirigido a los padres, impartido por los presidentes del Mini Centro de Capacitación Misional (CCM), quienes orientaron a las familias sobre las actividades y el propósito espiritual de la experiencia.

Durante los días siguientes, los pequeños participaron en una noche de hogar misional, aprendieron un himno relacionado con la obra misional y prepararon ejemplares del Libro de Mormón que posteriormente podrían compartir con otras personas.

Además, cada uno investigó sobre la región y el idioma de su misión asignada, aprendiendo saludos en distintas lenguas. La preparación también incluyó una jornada de atención dental, mediante la cual se destacó la importancia del cuidado personal.

Un aeropuerto, un avión y un CCM

Niños participan en una simulación de vuelo para llegar al Mini CCM. Imagen cortesía del Barrio Los Arcos

Uno de los momentos más emocionantes llegó el sábado 31 de octubre, cuando los organizadores recrearon el viaje que realiza un misionero antes de comenzar su servicio.

Los niños llegaron a un aeropuerto simulado, realizaron su registro de pasajeros o check-in y abordaron un avión simbólico con destino al Centro de Capacitación Misional.

Una vez en el Mini CCM, recibieron instrucciones básicas y conocieron a los compañeros con quienes participarían en las actividades misionales. Para esta etapa contaron con el apoyo de misioneros de tiempo completo, quienes los acompañaron como sus compañeros mayores.

Con sus placas misionales colocadas y ejemplares del Libro de Mormón en las manos, los niños salieron a compartir el Evangelio, poniendo en práctica lo que habían aprendido durante la semana.

De esta manera, la actividad se transformó en una experiencia de enseñanza y servicio.

Una semana que terminó con testimonios y mucha emoción

Niños posan para una foto en el Mini CCM. Imagen cortesía del Barrio Los Arcos

La mini misión concluyó el domingo con un devocional en el que los niños compartieron sus testimonios y expresaron lo que habían sentido durante la experiencia.

Los pequeños hablaron sobre lo que significó para ellos servir, enseñar y representar a Jesucristo. También realizaron una presentación especial que conmovió a las personas presentes.

Para las familias y los miembros del Barrio Los Arcos, esta actividad se convirtió en una oportunidad para que los niños comprendieran, desde temprana edad, que compartir sus creencias también puede ser una expresión de amor y servicio hacia los demás.

Aunque todavía son pequeños, durante aquella semana pudieron experimentar la alegría de prepararse, trabajar junto a otros y hablar de Jesucristo con quienes los rodean.

Y quizá ese sea el recuerdo más importante que dejó esta iniciativa en Quetzaltenango: una experiencia que permitió sembrar en los niños el deseo de servir y compartir su fe, sin tener que esperar a ser mayores para comenzar a hacerlo.

Video relacionado

También te puede interesar