Los ojos de un niño a veces son la ventana que comprende mejor las cosas de Dios. Eso fue exactamente lo que ocurrió cuando la presidenta general de las Mujeres Jóvenes, Emily Belle Freeman, llevó a sus pequeños nietos a ver la nueva estatua de Jesucristo en la Manzana del Templo.

Mientras los observaba caminar alrededor de la escultura, notó que los tres se detuvieron en el mismo lugar. Entonces, la presidenta Freeman se agachó para mirar la estatua desde la perspectiva de sus nietos pequeños y entendió por qué.

«Él los miraba fijamente una vez que llegaron a este nivel», explicó emocionada.

Ese detalle aparentemente sencillo terminó capturando exactamente lo que el escultor quería transmitir con la obra: un Salvador cercano, que mira a las personas directamente a los ojos.

Una estatua para acercar a las personas a Cristo

La nueva estatua de Jesucristo titulada «Venid a mí», obra del escultor suizo Christian Bolt, que se encuentra en el Centro de Visitantes del Templo de Salt Lake. Imagen: Tad Walch, Deseret News

La nueva escultura, titulada «Venid a mí», fue creada por el artista suizo Christian Bolt y ahora se encuentra en el Centro de Visitantes de la Manzana del Templo, en Salt Lake City.

Tallada en mármol de Carrara, el mismo tipo de mármol utilizado para obras históricas como el David de Miguel Ángel y el famoso Cristo de Thorvaldsen, la estatua muestra a Jesucristo sentado, extendiendo sus brazos en una invitación de paz, amor y cercanía.

Pero detrás de la obra hay una búsqueda espiritual que muchos a veces pasan por alto.

No quería representarlo, quería presentarlo

El presidente Dieter F. Uchtdorf conversa con Christian Bolt, escultor de la nueva estatua de Jesucristo «Venid a mí». Imagen: Scott Winterton, Deseret News.

Durante una entrevista, Christian Bolt explicó que esta obra no fue simplemente un proyecto artístico. Para él, fue una experiencia muy espiritual. Mientras trabajaba en el mármol, sintió que el enfoque no debía estar solamente en cómo lucía Jesucristo físicamente, sino en transmitir Su espíritu y Su amor.

«Sentí que esta estatua no se trataba de una representación del Salvador… sino más bien de presentarlo», explicó Christian.

Esa idea cambió completamente la forma en que trabajó la escultura. Más que crear una imagen perfecta, él quiso que las personas sintieran consuelo, amor y esperanza mientras se acercaban para apreciar la escultura.

Y quizá por eso la reacción de los nietos de la presidenta Freeman impactó tanto al escultor ya que sin explicaciones ni discursos, ellos sintieron que Cristo los estaba mirando.

Una invitación más cercana y personal

Esta estatua fue diseñada para que las personas sientan a un Salvador cercano extendiendo Su mano hacia ellos. Imagen: Freepik

A diferencia de otras representaciones más reverentes o distantes de Jesucristo, esta estatua fue diseñada para sentirse cercana. Christian explicó que incluso la postura del Salvador transmite movimiento, como si estuviera inclinándose hacia las personas para recibirlas.

Los dedos de sus pies se acercan al borde de la base, una mano se extiende invitando y la otra abre espacio, como invitándote a venir a Él.

«Mi visión era crear algo que realmente te uniera a él. Te sientes como en casa, te sientes amado y puedes acercarte. Sientes que podrías tocarlo o conectar con él», expresó Christian.

El escultor también incorporó símbolos inspirados en Juan 15, cuando Jesucristo enseña:

«Yo soy la vid, vosotros los pámpanos… porque sin mí nada podéis hacer».

Parte de los pliegues de la túnica de esa escultura representan precisamente esa unión entre Cristo y nosotros Sus discípulos.

Lo que un niño puede ver y a veces los adultos olvidan

Los niños visitan la estatua «Venid a mí» en el Centro de Visitantes de la Manzana del Templo. Imagen: Brian Nicholson, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Hay algo poderoso en la forma en que los niños sienten a lo espiritual. Mientras muchos adultos podrían detenerse a admirar el mármol, la técnica o el tamaño de la escultura, los nietos de la presidenta Freeman notaron que Jesús parecía mirarlos directamente.

Esa es una de las razones por las que esta estatua está tocando tantos corazones en la Manzana del Templo. Mientras el mundo sigue en el caos, esta estatua nos recuerda que Cristo observa tanto a la humanidad en general, como a cada persona de manera individual.

De ahí radica una de las mayores invitaciones del Salvador:

«Si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos». (Mateo 18:3)

Los niños tienen esa recepción natural al espíritu y una capacidad única para sentir al Salvador y los nietos de la presidenta Freeman lo demostraron con esta nueva escultura de Jesucristo. ¿Cómo puedes buscar a Cristo como un niño pequeño?

Fuentes: LDSLiving, Deseret News

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