Audrey Buckley (ahora Workman) tenía planeado que para el 25 de abril de 2015 conocería por primera vez a su futura familia política, asistiría a su despedida de soltera y se casaría a la semana siguiente.

En su lugar, Audrey pasó el día conociendo a sus futuros suegros en una habitación de hospital mientras su prometido estaba en estado de coma.

¿Quieres salir?

Audrey conoció a Jared Workman por primera vez en 2010 en BYU. En los próximos años la pareja salía de vez en cuando hasta que Audrey decidió servir una misión. Antes de que ella se pusiera la placa de misionera, Jared le propuso matrimonio.

“Le dije que sí, porque había estado esperando tres años para casarme con él”, dice Audrey. “Pero le dije que aún iría a la misión”.

Audrey pasó los siguientes 18 meses en las Filipinas. Jared pasó los siguientes 18 meses escribiéndole fielmente todas las semanas y contando los días para su regreso.

Previos A La Boda

Los días pasaban mientras ellos hacían las cosas que tenían que hacer antes de casarse. Seis días antes de la boda, Jared se cayó de un caballo y recibió una patada en la cabeza, lo cual lo dejó en coma con una fractura de cráneo.

Al principio Audrey esperaba y oraba para que Jared despierte y pudiesen casarse como lo habían previsto. Tres días antes del gran día, Audrey se dio cuenta que la boda no iba a pasar – al menos no tan pronto.

“Me di cuenta de que Jared no iba a recuperarse de inmediato, y fue desgarrador”, dice Audrey. “Yo tenía un montón de miedos, si Jared me iba a recordar, lo que iba a ser, si volvería a hablar, o si iba a despertar”.

Durante las semanas de la inconsciencia de Jared, Audrey se aferró a su fe y vivió en la esperanza.

Entonces, un día, Jared despertó.

Vida diferente, mismo amor

Jared sufría de los efectos de una lesión cerebral traumática. Al principio respondía a preguntas parpadeando una vez para sí, dos veces para no. Sin embargo, con determinación y motivación, Jared siguió avanzando y progresando.

“Las cosas más pequeñas se convirtieron en grandes”, dice Audrey. “Celebramos cuando él fue capaz de abrir la mano, masticar sin ahogarse o cada vez que decía una palabra nueva”.

Casarse o no casarse

“Había decidido cuando él estaba en estado de coma que si despertaba y se acordaba de mí, que mei ba a casar con él y estar con él en todo”, dice Audrey.

Los dos decidieron volver a planificar su boda.

“Me sorprendió que ella todavía quisiese ser mi esposa”, dice Jared.

“Me dijo un par de veces que aún estaba a tiempo”, dice Audrey.

“Ahora ya no”, bromea Jared.

“Ya no puedo salir” Audrey dice con una sonrisa. “Él me hizo y me hace muy feliz. Tenía una visión de nuestra vida juntos que nunca se ha ido, ni siquiera con el accidente. Hasta este día todavía sé lo mucho que podemos hacer juntos. Él es lo que quiero. Lo amo”.

“Te amo, también, Audrey”, responde Jared.

Cuando entraron en el Templo de Salt Lake el 23 de abril de 2016, casi un año después de su fecha inicial, los sentimientos de paz y felicidad pura despejaron los miedos o dudas sobre su futuro.

Felices para siempre

La vida con Jared y Audrey es diferente de lo que originalmente imaginaron. Jared tiene terapias diarias y el trabajo a tiempo completo de Audrey con BYU le permite trabajar desde casa.

Una clave para su felicidad es el servicio. Audrey intenta estar disponible cuando Jared necesita ayuda. Y Jared encuentra la manera de devolver el favor dándole masajes, alcanzándole las cosas que necesita y dándole consejos.

Los dos tienen la meta de graduarse y formar una familia.

Cuando le preguntamos a Jared si todo valió la pena, él respondió con cuatro palabras hermosas y poderosas: “Sí, gracias a Audrey”.

Audrey dice lo mismo de él.

Ninguno de los dos cambiaría su camino ya que a través de sus pruebas su amor ha crecido más profundo.

Artículo escrito originalmente por Lindsey Williams para Utahvalley360.c0m. Traducido por Mariela.