Para muchos, la idea de un matrimonio entre personas de diferentes religiones parece complicada desde el inicio. Surgen preguntas, dudas y, a veces, temores.
¿Es posible construir una relación sólida cuando ambos creen diferente?
La historia de Stacey y Hansen demuestra que sí es posible. No porque ignoraron sus diferencias, sino porque aprendieron a ver algo más importante.
Su fe en Jesucristo era más grande que sus diferencias religiosas.
Ella es miembro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días y profesora universitaria. Él es pastor presbiteriano. Sus caminos eran distintos, pero ambos habían construido su vida alrededor de su relación con Dios.
Desde el inicio, ambos fueron claros. Ella le explicó que su fe no era solo algo personal, sino parte de su identidad. Él, por su parte, fue honesto sobre quién era y lo que creía. La confianza comenzó con la verdad.
Cuando el respeto es más fuerte que el desacuerdo

Con el tiempo, Hansen tomó una decisión que marcó su relación. Decidió leer el Libro de Mormón.
No lo hizo por obligación. Lo hizo porque quería entender el mundo espiritual de la persona que amaba.
Mientras leía, descubrió algo que le llamó profundamente la atención. La historia de un pueblo que decidió enterrar sus armas como símbolo de paz.
Ese momento le dejó una impresión clara.
La fe verdadera siempre acerca a las personas a Cristo y a la paz. Aunque no cambió de religión, algo sí cambió. Su comprensión y su respeto.
Lo que tienen en común importa más que lo que los hace diferentes

En una ocasión, una pareja que llevaba décadas en un matrimonio interreligioso les dio un consejo simple.
Enfóquense en lo que tienen en común.
Ese consejo se convirtió en una guía. No significaba ignorar las diferencias. Significaba construir primero una base de amor, confianza y amistad.
Porque hay una verdad que ambos llegaron a entender. El Evangelio se vive más en las acciones que en las etiquetas.
Ambos creen en servir, ayudar a otros, creen en seguir a Cristo y eso hizo todo el cambio.
La fe no divide cuando Cristo está en el centro

Hoy, su matrimonio es un ejemplo de algo que a veces olvidamos:
Nuestra identidad más importante no es el nombre de nuestra religión. Es que somos hijos de Dios.
Siguen asistiendo a sus respectivas congregaciones. Siguen creyendo de forma diferente en algunas cosas.
Pero han elegido algo en común todos los días:
Amar. Respetar. Y seguir a Cristo juntos.
Porque al final, descubrieron una verdad sencilla. Cuando Cristo es el centro, siempre hay un punto en común.
Fuente: LDS Daily




No estoy de acuerdo, porque donde queda su sellamiento.???
No es bonito esperar que se muera para sellarse.
Yo lo viví Tube un esposo muy bueno y amoroso.
Pero me dolió no poderme sellar.
Tube qué esperar 27 años para sellar e ( murió).
Yo no recomiendo que los jóvenes formen parejas con no miembros, si supieran como duele no lo recomendarían.
Naci dentro de la Iglesia, serví una misión, serví a mi Señor en cada llamamiento que el me dio. Y eso que mi esposo era nuevo converso cuando me case.
Pero creo que debí esperar que el se fortaleciera.