Pdte. Nelson: El gozo que sentimos tiene mucho que ver con el enfoque de nuestra vida

Presidente Nelson en Singapur

Con frecuencia, la temporada navideña se asocia con el sentimiento de gozo. La palabra gozo aparece en adornos y tarjetas de Navidad.

Esta palabra también la encontramos a lo largo de la letra de nuestros villancicos favoritos, sobre todo en uno de nuestros himnos, “¡Regocijad! Jesús nació”. En las Escrituras, un ángel anunció a los pastores que vendría el gozo cuando naciera Cristo:

“Y el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os traigo buenas nuevas de gran gozo, que serán para todo el pueblo. Porque os ha nacido hoy en la ciudad de David un Salvador, que es Cristo el Señor”. (Lucas 2: 10-11)

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Al compartir el relato de Lucas 2 con nuestra familia, mis hijos se han preguntado qué significa la palabra “nuevas”.

En el diccionario Webster de 1828, las “nuevas” se definen como “noticias, consejo, información, inteligencia; relato de lo que ha sucedido y no se sabía antes”.

“Nuevas” es solo otra forma de decir “noticias”.

En estos últimos días, “noticias” suele ser una palabra deprimente. Decimos: “No tener noticias es una buena noticia”. Incluso podríamos evitar ver las noticias porque son demasiado deprimentes.

En nuestra vida diaria, he descubierto que con frecuencia llamo a mi esposa con un saludo menos que alegre: “¿Quieres escuchar las buenas o las malas noticias?”

Hoy en día por lo general no usamos la palabra “nuevas”.

presidente Nelson

Me alegro de que “nuevas” siga siendo una palabra tan positiva. Hablando desde la perspectiva del Evangelio, la palabra “nuevas” se utiliza casi exclusivamente para las buenas noticias. Es una palabra de Navidad, forma parte de una asignación angelical.

¿Te imaginas el llamado que se le dio a un ángel especial para visitar la Tierra y anunciar alegremente: “Te traigo las buenas nuevas de gran gozo”?

Esa debe haber sido una de las mejores asignaciones que cualquier ángel podría haber recibido. Algunos ángeles vienen a la Tierra para reprender. Sin embargo, este vino para celebrar, alentar, traer las mejores noticias de la historia. ¡Vino a traer gozo!

Es posible que los pastores se hayan preguntado cuál era la razón del gozo prometido, por lo que el ángel continuó:

“Que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor” (Lucas 2:11). 

El ángel relacionó directamente el sentimiento de gozo con el nacimiento del Salvador y, de hecho, Él es la fuente del verdadero gozo.

Luego, tan pronto como el ángel terminó su feliz anuncio:

“Repentinamente apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales, que alababan a Dios y decían: ¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!” (Lucas 2: 13-14)

Un anuncio angelical respaldado por un coro de huestes celestiales, debe haber sido un día realmente grandioso para un ángel.

En el Libro de Mormón, fue un ángel que ayudó al rey Benjamín a escribir su famoso discurso, ¡quizás fue el mismo ángel que visitó a los pastores en Belén, porque usó la misma frase! El rey Benjamín registró las palabras del mensajero celestial:

“Y me dijo: Despierta y oye las palabras que te voy a decir; pues he aquí, vengo a declararte alegres nuevas de gran gozo… Porque he aquí que viene el tiempo, y no está muy distante, en que con poder, el Señor Omnipotente que reina, que era y que es de eternidad en eternidad, descenderá del cielo entre los hijos de los hombres”. (Mosíah 3: 3, 5)

Varias décadas después, Alma le contó a su hijo Coriantón, que estaba atravesando por dificultades, acerca de la “venida de Cristo” (que comenzó en Navidad) y declaró:

“Él viene para declarar a su pueblo las gratas nuevas de la salvación.”. (Alma 39:15)

A medida que se acercaba el nacimiento de Cristo, Samuel “el lamanita” profetizó de las señales y maravillas de la luz en el Nuevo Mundo relacionadas con el nacimiento del Salvador.

Nota las frases que se usan en el libro de Helamán para describir los años previos a esa primera Navidad:

“Y se aparecieron ángeles a los hombres, a hombres sabios, y les declararon buenas nuevas de gran gozo; de modo que en este año empezaron a cumplirse las Escrituras”. (Helamán 16:14)

Es bastante difícil pasar por alto las frases navideñas en ese corto versículo: “hombres sabios”, “buenas nuevas”, “gran gozo”. Todas esas frases se han convertido en palabras clave para Navidad. En el siguiente capítulo, Mormón registra:

“Y así concluyó el año noventa y dos, trayendo alegres nuevas al pueblo por motivo de las señales que se manifestaron, conforme a las palabras de profecía de todos los santos profetas”. (3 Nefi 1:26)

¡Ahí están esas buenas nuevas otra vez!

Sabemos, por una de las declaraciones más profundas de Lehi, que:

“Adán cayó para que los hombres existiesen; y existen los hombres para que tengan gozo” (2 Nefi 2:25).

“Gozo” es mi palabra favorita en ese versículo, pero la palabra más intrigante en la declaración de Lehi podría ser la palabra tener.

En otras palabras, es posible que tengas gozo. Sin embargo, es posible que nuevamente no lo tengas.

Se menciona la posibilidad de gozo en esta vida, pero no está garantizada. Tendremos muchos altibajos.

Del mismo modo, recordamos las palabras de la Declaración de la Independencia sobre los derechos a la “vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad”. No se ofrece una garantía absoluta de felicidad, pero sí el derecho a buscarla.

traslación

Enoc sabía que no todos los días de la vida terrenal serían felices. En un versículo que suena muy similar al de Lehi, Enoc enseñó:

“Por motivo de que Adán cayó, nosotros existimos; y por su caída vino la muerte; y somos hechos partícipes de miseria y angustia” (Moisés 6:48).

Estamos aquí para tener gozo.  Sin embargo, hay ocasiones en las que somos partícipes de “miseria y angustia”.

A veces, tenemos días como los que se describen en 2 Nefi 2:25 y, en otras oportunidades, días como en Moisés 6:48. No obstante, sin los días de miseria y aflicción, ¡no podríamos apreciar los días de gozo! Esa es una de las lecciones y uno de los frutos de la “oposición en todas las cosas” (2 Nefi 2:11).

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Así que aquí está la pregunta: ¿llegará el día en que podamos estar llenos de gozo, alegría constante y de una Navidad sin fin?

Las Escrituras responden que sí, aunque no en este mundo ni en lo que este mundo tiene para ofrecer.

El gozo está disponible de forma abundante en Cristo:

“Por tanto, no temáis ni aun a la muerte; porque en este mundo vuestro gozo no es completo, pero en mí vuestro gozo es cumplido” (DyC 101: 36).

Presidente Nelson

Ahí está la clave del gozo duradero. El verdadero gozo está en Cristo, tal como señaló el presidente Russell M. Nelson:

“El gozo que sentimos tiene poco que ver con las circunstancias de nuestra vida, y tiene todo que ver con el enfoque de nuestra vida. Si centramos nuestra vida en el Plan de Salvación de Dios… en Jesucristo y Su Evangelio, podemos sentir gozo independientemente de lo que esté sucediendo —o no esté sucediendo— en nuestra vida. El gozo proviene de Él, y gracias a Él. Él es la fuente de todo gozo”.

Esta es una traducción del artículo del extracto del libro “Born this Happy Morning” de John Bytheway, que fue publicado originalmente en ldsliving con el título “Men are that they ‘might’—or ‘might not’—have joy, but it’s always available, John Bytheway explains”.

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