Había una vez un muchacho joven que trabaja en la granja de su padre. Los ocupantes anteriores habían dejado varios cachivaches: mazos, clavos y cuñas de hierro que se utilizan para cortar árboles. Ese día particular, el muchacho había encontrado una cuña. Al ver que estaba oscureciendo y no podía llegar tarde para la cena, la colocó entre las ramas de un tierno nogal con toda la intención de volver por ella más tarde.

Pero nunca lo hizo. A medida que el muchacho crecía en estatura, también lo hizo el árbol, sujetando la cuña más y más fuerte hasta que quedó completamente envuelta.

Entonces hubo una tormenta de invierno. El muchacho había llegado a la edad adulta, se había casado y estaba a cargo de la granja, y no había rastro de la cuña olvidada, ya que estaba profundamente en el centro del árbol.

La tormenta de hielo dejó peso sobre los postes de teléfono, tirando los cables frágiles al suelo. Generalmente, un nogal adulto podría fácilmente haber soportado la fuerza de la tormenta pero éste se rompió y se desplomó en esa helada noche, hasta solo dejar astillas de madera.

La cuña que estaba debajo de la corteza desde hace años había creado un punto débil en el árbol donde las fibras no podían conectarse lo que finalmente provocó este desastre.

El presidente Thomas S. Monson contó la parábola de Samuel T. Whitman de las cuñas escondidas en abril de 2002.

“Mis queridos hermanos y hermanas”, dijo el presidente Monson, “existen cuñas escondidas en la vida de muchas personas que conocemos, sí, quizás en nuestra propia familia”.

En nuestras vidas existen cuñas espirituales, se parecen a las cuñas de hierro de la historia, se sientan entre nosotros y nuestro propio progreso eterno y eventualmente puede conducirnos al desastre. Estas podrían ser algunas de las cuñas.

Le das más importancia a lo físico que a lo espiritual

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Hay una urgencia en el mundo físico que siempre apela a la impaciencia innata del hombre natural. Ya que la eternidad toma su dulce tiempo para darse a conocer, es fácil quedar envuelto en el zumbido del día a día del aquí y ahora. Tener tus prioridades mal alineadas puede y va a incidir en tu fe. Irte a la mundanidad te puede conducir a tomar decisiones importantes sin buscar la guía del Señor, y finalmente, romper la armonía con sus mandamientos.

No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él.

Por todo lo que hay en el mundo, la concupiscencia de la carne, y la concupiscencia de los ojos, y la soberbia de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.

Y el mundo pasa, y su concupiscencia; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.
1 Juan 2: 15-17

Mantener una perspectiva eterna en el mundo temporal no es poca cosa. Laman y Lemuel vieron ángeles – varias veces – y siguieron murmurando por no estar a cargo y tener que abandonar su casa y posesiones preciosas. Nadie te está juzgando si estás pasando por esto de… vivir en el mundo sin ser del mundo. Pero ser capaz de dar un paso atrás y poner las cosas en perspectiva eterna alivia los males de la vida temporal cuando se presentan.

Si encuentras que tu perspectiva está invadida por las preocupaciones del mundo, recurre a la caridad. Es la manera más rápida de conectarse con el cielo.

La libertad no era parte de tu crianza

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Nunca elegiste ir a la iglesia. Nunca optaste por guardar los mandamientos. Se espera eso de ti – y así fuera el miedo al castigo o el miedo a decepcionar a las personas que te criaron, seguiste escuchando.

La Iglesia pone un gran énfasis en el libre albedrío; fue nuestra elección venir aquí, conseguir un cuerpo y tomar parte en este plan. Determinar la edad en que los niños puede decidir por sí mismos si deben o no ir a la iglesia es difícil, y puede ser diferente para cada niño (y cada padre). Pero hay algo que ganar al ir a la iglesia por tu propia voluntad, sin sentir miedo o coacción.

Tomar la decisión de venir a la iglesia y ganar tu propio testimonio del Evangelio de Jesucristo pone aceite en tu lámpara, gota a gota. El hecho es que no puedes apoyarte en los testimonios de tus padres, no importa que tan fuertes sean – y padres, esto se hace evidente tan pronto cuando los hijos dejan la casa. Cuando toman la decisión de ir a la iglesia (o no) por sí mismos. Si han sido hechos para ir a la iglesia toda su vida, entonces, puede ser tentador dejar de ir cuando carecen de la guía de sus padres.

En el artículo de la Liahona de junio de 2010 “El albedrío es esencial para nuestro progreso eterno” dice, “Nuestro Padre Celestial nos ha dado el albedrío, la capacidad de elegir nosotros mismos, que es una parte esencial del plan de salvación”.

Te sientes abrumado por el concepto de la eternidad

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Hoy fue un día  muy largo, ¿por qué querría mañanas infinitas?

 

Como miembro de la Iglesia, estoy segura que has notado el énfasis en eternidad. Oímos sobre eternidad en el canto de los niños, Eternas pueden ser las familias; se nos aconseja elegir cuidadosamente a nuestras parejas porque esa unión eterna. Eternidad está en todos lados en la cultura mormona y para algunos, eso es simplemente demasiado.

No es que no ames a tu familia, o que no desees estar con tu cónyuge por el tiempo y la eternidad. Tal vez tus hijos están lloriqueando, o estás peleando con tu cónyuge, o la enorme masa del infinito se está filtrando en tu mente y te sientes desesperado.

Cálmate. Está bien. Élder D. Todd Christofferson lo dijo muy bonito en una charla fogonera en BYu en el 2011.

“Es poco a poco que criamos y alimentamos a nuestras familias. Es poco a poco que superamos imperfecciones. Perseveramos en la fe poco a poco”.

Vive el presente; mantén una perspectiva eterna – solo no pienses demasiado en el significado de eternidad.

Tu sentido de sí mismo se basa en la opinión de los demás

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La validación se presenta en forma de corazones en Instagram y views en Snapchat. No sabes si una canción es “cool” a menos que alguien te lo diga. Has degradado tus viejo par de zapatillas favoritas en zapatillas de deporte porque alguien una vez te dijo que eran horribles. Te preocupa demasiado lo que otros piensan que dejas que dirijan tus decisiones cotidianas.

Permitir que el hombre hombre te dirija puede impedir que estés disponible a la guía del Señor. El mundo está cambiando constantemente; las ideas sobre lo que es y no es aceptable cambian a través de los años. Tratar de definirse usando las opiniones vacilantes del mundo como un punto focal puede significar líneas borrosas y la inestabilidad.

Puede provocarse una seria lucha interna cuando nos juzgamos a nosotros mismos por las normas del mundo y las normas del Señor al mismo tiempo. “Quiero ser la mamá mormona perfecta, pero quiero lucir fabulosa también. Quiero ser fiel, pero quiero hornear las galletas de navidad perfectas que vi en Pinterest y obtener mi maestría”. “Quiero ser un fiel poseedor del sacerdocio, pero quiero pasar los sábados en el gimnasio y los domingos viendo el fútbol”. Al final, un conjunto de normas pierde el control sobre nosotros.

Además, si nos juzgamos por la apariencia de otros, podemos reducirnos y perder la confianza. Una hermana de la Sociedad de Socorro no asiste a la iglesia porque ella siente que su débil testimonio del Evangelio de Jesucristo se notará, o porque su familia no es perfecta. Un poseedor del sacerdocio cae, si siente que es “único” o “diferente” que “otros mormones”.

En octubre de 2015 en la Conferencia General, élder Richard J. Maynes comentó, “El gozo que experimentamos en esta vida será directamente proporcional a lo bien que esta esté centrada en las enseñanzas, el ejemplo y el sacrificio expiatorio de Jesucristo”.

Te resulta difícil perdonar

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Ya sea que se trate que alguien lastimó tu orgullo, una decepción de esperanzas y sueños, o la pérdida de algo valioso para nosotros, recuperarse y seguir adelante parece imposible. Como seres humanos, tenemos la predisposición natural para culpar, queremos hacer a alguien responsable por fallarnos. Cuando continuamos la enemistad hacia nuestros semejantes en nuestros corazones, y permitimos que determine nuestras acciones, sólo nos estamos dañando a nosotros mismos.

En la Conferencia General de octubre de 2006, David A. Bednar, relató sus muchas experiencias con miembros que se volvieron inactivos porque sentían que habían que se les había hecho mal. Ya sea que fue por falta de inclusión, un comentario innecesario de otro miembro, o el consejo no deseado de un líder de la Iglesia, el élder Bednar observó el precursor recurrente, “Me ofendieron….”

Él les ofreció las siguientes palabras de sabiduría:

Por motivo de que alguien en la Iglesia le ha ofendido, usted no han sido bendecido mediante la ordenanza de la Santa Cena y se ha apartado de la compañía constante del Espíritu Santo; debido a que alguien en la iglesia le ha ofendido, se ha separado de las ordenanzas del sacerdocio y del Santo Templo; además ha interrumpido su oportunidad de servir al prójimo y de aprender y de progresa. Y que está dejando barreras que impedirán el progreso espiritual de sus hijos, de los hijos de sus hijos, y de las generaciones que les seguirán.

Nunca has tenido que ver cómo está tu ego

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En su discurso de la Conferencia General de abril de 1989 , el presidente Benson calificó el orgullo como la puerta de entrada para el pecado, describiendolo como “el pecado universal, el gran vicio”. El orgullo como el Presidente Benson lo describe, es la enemistad en nuestros corazones, nos aleja de las enseñanzas del Señor y de la amistad de nuestros semejantes.

Con el mundo de hoy colocando un profundo énfasis en la individualidad y la autosuficiencia, hay un aumento de facilidad de caer en patrones de orgullo. Reconocer la necesidad de ser humildes es imposible si te das cuenta de la magnitud de tu propio orgullo. Los síntomas que podrían indicar que estás sufriendo de un espíritu orgulloso son:

  • Dificultad para aceptar la crítica o el consejo de otros
  • La actitud defensiva
  • Los sentimientos de superioridad o de pena por otros
  • Encontrar fallas en otros o en la Iglesia
  • Ser arrogante
  • Superficialidad
  • Incapacidad para manejar figuras de autoridad

En su discurso de la Conferencia General de abril de 2001, Marlin K. Jensen describió al niño como un arquetipo perfecto para la humildad. Jensen dio instrucciones a los Santos de los Últimos Días que se esfuerzan para desarrollar un espíritu humilde para ser como un niño – un proceso gradual que requiere el Espíritu Santo y la dependencia de la expiación de Cristo como se describe en Mosíah 3:19:

Porque el hombre natural es enemigo de Dios, y lo ha sido desde la caída de Adán, y lo será para siempre jamás, a menos que se someta al influjo del Espíritu Santo, y se despoje del hombre natural, y se haga santo por la expiación de Cristo el Señor, y se vuelva como un niño: sumiso, manso, humilde, paciente, lleno de amor y dispuesto a someterse a cuanto el Señor juzgue conveniente infligir sobre él, tal como un niño se somete a su padre.

Experimentas sentimientos abrumadores de culpa y sientes que no vales la pena

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¿Debería arrepentirme? ¿Qué tal ese trago de Coca-Cola que tuve cuando tenía 9? Juré, ¿voy a ir al infierno? ¿Por qué el obispo está siendo tan bueno conmigo?

Obviamente, esto es una exageración, pero si estás constantemente culpándote por no adherirte a las más estrictas directrices religiosas, es posible que tengas un problema.

La “escrupulosidad” describe las fijaciones o morales religiosas extremas. Un hombre de Idaho que sufría de escrupulosidad comenzó a llamar a todos los que él pensaba que les había hecho mal, les envió cheques en el correo con la esperanza de hacer las cosas bien. Por las noches no podía dormir, atormentado por la culpa por las acciones pasadas y por la obsesión de honestidad en todas sus relaciones futuras. Con el tiempo, llegó al punto en que sentía que su única opción era dejar la Iglesia.

La escrupulosidad prospera dentro de las comunidades religiosas donde las normas morales y códigos de conducta se valoran por encima de todo. Como miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, hacemos un especial hincapié en vivir nuestra fe y mantener nuestros valores. Estamos “tratando de ser como Jesús” o en otras palabras, estamos buscando la perfección . Eso puede poner mucho peso sobre sus hombros.

Michelle Medeiros, Ph.D., de la Universidad de Palo Alto, estudió el efecto de esto en los Santos de los Últimos Días en 2015, comparando los niveles de la escrupulosidad con los niveles de religiosidad. Dentro del mormonismo, los que tenían niveles más altos de escrupulosidad exhibieron niveles más bajos de religiosidad y viceversa. Encontraron que los que veían a Dios como el más amoroso eran menos propensos a mostrar tendencias escrupulosos.

Si bien nadie está asumiendo que la correlación es igual a la causa, si te sientes abrumado por la culpa, recuerdar el amor infinito de Dios por sus hijos y obtener una comprensión más completa de la expiación podrían ayudar. Dicho esto, si experimentas tendencias escrupulosas graves, por favor, ponte en contacto con un profesional de la salud mental.

Ves las cosas en Blanco y Negro

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No hay gris. ¿La ambigüedad? No la soportas. Por desgracia, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días tiene una historia que podría ser difícil de aceptar. La poligamia, las piedras videntes, y la raza y el sacerdocio podrían ser obstáculos significativos para alguien que trata de obtener un testimonio del evangelio de Jesucristo.

Para algunos, compartimentar las cosas que no entienden, y guardarlas en tu cerebro en la carpeta “para determinar luego” es fácil. Sin embargo, para los que tienen una baja tolerancia a la ambigüedad, esto no es suficiente. Podrías estar estresándote sobre los detalles, cuestionando la base sobre la que se construiste tu fe, y cayéndote en el agujero de la duda y la incredulidad.

Nunca mentiría y diría que aprender a vivir con la incertidumbre es fácil, porque no es – pero hay algunas cosas más allá de nuestra capacidad actual de comprender. Esto no quiere decir que nunca las vas a entender, o que no puedas investigar extensivamente. Si la recopilación de toda la información posible sobre el tema alivia tu mente, hazlo, sólo asegúrese de que la información proviene de una fuente confiable. La presión de la Iglesia por la transparencia histórica pretende inducir a sus miembros a que tengan conocimiento de toda la historia de la Iglesia – sí, incluso las partes controversiales.

Asegúrete de preguntar cualquier duda que tengas, no permitas que se agraven en dudas. Una pregunta hecha con la intención real sólo puede fortalecer tu testimonio del Evangelio de Jesucristo. Estudiala en las Escrituras, pregunta a tu Obispo, y orar por entender. Cuando te sientas dando vueltas en la incredulidad debido a las incongruencias, apóyate en certezas doctrinales.

Nunca buscaste un testimonio del Evangelio de Jesucristo

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Por consiguiente, pedid, y recibiréis; llamad, y se os abrirá; porque el que pide, recibe; y al que llame, se le abrirá.
3 Nefi 27:29

Sin duda, como miembro de la Iglesia has oído esta escritura muchas veces. Tal vez tu maestro de la escuela dominical las leyó en la clase y te dijo que intentaras hacerlo tú para comprobar si eran verdad. Y tal vez oraste, tal vez la olvidaste, tal vez recibiste una fuerte revelación personal de que esta es la iglesia verdadera.

Obtener un testimonio del Evangelio de Jesucristo comienza con una gota de fe que crece con el tiempo y la acción. Si sientes que ha estado viviendo en una luz prestada, no dudes en preguntar por ti mismo. Las preguntas actúan como un catalizador de la fe si es tratada cuidadosamente y sin apuro.

El Padre celestial sabe que somos un paquete completo; Él está muy consciente de las pruebas que enfrentamos y los demonios internos con los que batallamos. Henry B. Eyring dijo una vez: “Necesitamos una fortaleza que supere la nuestra para guardar los mandamientos en cualquier circunstancia que nos depare la vida”. La dificultad de nuestras pruebas es directamente proporcional a nuestra habilidad para superarlas. Se nos ofrece ser limpios y el poder de la expiación para ayudarnos a levantar nuestras cargas cuando estas sean demasiado pesadas para soportarlas.

Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.

Mateo 11:28

Así que si te relacionas con una (o más) de estas descripciones, la esperanza no está perdida. La mayoría de nosotros experimentamos todo lo anterior en algún momento. La autoevaluación, la meditación y la oración pueden ayudarnos a todos a corregir el rumbo. Conocerte a ti mismo y saber cuáles son tus debilidades puede ayudarte a buscar la fortaleza en la manera correcta y en lugares adecuados.

¿Has superado algunas de estas tendencias? ¿Cómo lo hiciste? ¿Cómo has ganado tu testimonio personal del Evangelio de Jesucristo? Comparte tu experiencia en los comentarios.

Artículo publicado originalmente en inglés por Gabriella Loosle en mormonhub.com.