Este artículo fue publicado originalmente en Desseret news por Sarah Peterson. A continuación se muestra un extracto. 

Cuando los médicos le dijeron a Afton Wallace, entonces de 17, que no había nada más que pudieran hacer para salvar su vida, Wallace pasó tiempo sufriendo con su familia. En el camino de regreso desde el hospital ese día de mayo, Wallace, miembro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, ya había vuelto sus pensamientos en ayudar a otros.

“Todos estábamos llorando”, dijo el padre de Afton, Robert Wallace. “Es la peor noticia que uno podría recibir. Entonces ella dijo: ‘Papá, ¿puedo ir al templo? ”

La solicitud inicialmente tomó Robert Wallace por sorpresa, pero cuando Afton Wallace explicó que creía que iba a estar mas preparada para servir a los del otro lado si ella podría ser investida, se acordó de la generosidad de su hija.

“Así que ella estaba pensando mas allá de lo que quería hacer, y a quien podía ayudar, porque sentía que podía ayudar a más personas después de haber ido al templo”, dijo Robert Wallace.

Para leer el resto de la historia de Afton, vaya a Deseret News.