El siguiente artículo fue escrito por Mormon.org y traducido por David Emanuel Tamas para mormonsud.org.

Mientras la oración es diferente para cada persona, los mormones creen que la oración, en su forma más básica es un diálogo entre una persona y su Padre Celestial. Sin embargo, como cualquier conversación, puede ser difícil saber si lo estás haciendo bien, si no ves a la otra persona con la que estás hablando.

A continuación te damos algunos indicadores que te pueden ayudar a identificar si estás mejorando en tu oración:

Tus oraciones se sienten como conversaciones.

La oración es una de las herramientas que nos ayuda a establecer una relación con el Padre Celestial. No te preocupes si al principio te sientes un poco incómodo al orar.

Sin embargo, mientras establecemos una relación con Dios, “la oración forma parte de nuestro hábito”.
Nosotros, como Moisés, podremos hablar con nuestro Padre Celestial “como habla cualquiera con su prójimo”. (Éxodo 33:11)

El Padre Celestial no sólo escucha las oraciones, también las contesta.

Tienes fe de que tus oraciones tendrán respuestas y estás dispuesto a obedecerlas.

Estas respuestas no sólo llegan cuando oramos, también llegan cuando estamos dispuestos a seguir los consejos de Dios.

Henry B. Eyring de la Primera Presidencia ha dicho que cuando oramos con la promesa de obedecer, nuestro Padre Celestial “pone pensamientos en nuestra mente, acompañados de sentimientos”.

Por ejemplo, tu puedes tener la inspiración de hacer algo específico, como llamar a un amigo. O sientes que vas a tomar una mala decisión.

Estos pensamientos y sentimientos nos enseñan lo que el Señor tiene preparado para nosotros.

Cuando las respuestas no llegan enseguida, tú sigues adelante con fe.

El apóstol David A. Badner dijo: “La oración sincera requiere tanto comunicación sagrada como obras sagradas”.

Tú no puedes tener una conversación sincera con Dios si no haces ningún esfuerzo. El nivel del esfuerzo puede variar. Puedes ser que tengamos que aumentar la confianza para orar, o que necesitemos encontrar soluciones para nuestros problemas antes de consultar a nuestro Padre en oración.

Sin embargo, nuestras respuestas no siempre vienen mientras estamos de rodillas. Cuando esto pasa, debemos actuar con fe, teniendo la confianza de que el Señor nos dará la respuesta en el tiempo adecuado.

Haz las preguntas correctas

Algunas veces cuando no recibimos respuestas enseguida, es porque no hacemos las preguntas correctas.

El apóstol Richard G. Scott nos ha enseñado: “Para mejorar tu forma de orar, aprende a hacer las preguntas correctas”. Él dijo: “En lugar de pedir lo que tú quieres, busca honradamente lo que él desea para ti”.

Cuando lo que queremos no coincide con lo que el Padre Celestial tiene preparado para nosotros, es importante recordar que Dios nos ama y conoce exactamente lo que nos da gozo.
Comienzas a confiar en el Señor
En Proverbios 3:5-6 dice: “Confía en Jehová con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos y él enderezará tus veredas”.

Cuando oramos, ponemos nuestra fe en Dios. Cuando nos contesta, nuestra fe en él aumenta. Si seguimos su consejo, llegamos a conocer un poco más sobre nuestro Padre Celestial y aumentamos nuestra confianza en él aún más.

Cuando evaluamos nuestras oraciones, el Señor nos da inspiración en que aspectos podemos mejorar. Con su ayuda llegamos a conocer y a confiar en el Señor como un Padre y como un hermano.