José, del Antiguo Testamento, estaba entusiasmado con el futuro que tenía. Las visiones de ser un líder con padres que lo favorecían, definitivamente parecía una emoción justificada por el camino que iba a vivir.  La vida era buena hasta que no lo fue.

Fue abandonado en un agujero, vivió en esclavitud y fue a prisión. Definitivamente, esta no fue la vida que él quería vivir, tampoco fue la vida que le prometieron vivir.

A veces, nos sentimos como José, cuando la vida se vuelve inesperada y no deseada, y sentimos que estamos experimentando cosas que no merecemos o que nos están desviando del curso. Pero, si pensamos en José y en qué resultaron todas esas cosas “malas” que le sucedieron, nuestra percepción cambiará.

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¿Su vida continuó en lo que parecía una serie de bendiciones perdidas, potencial perdido, promesas perdidas y deseos ignorados? ¡NO!

¡Sus promesas de una gran vida con grandes bendiciones, su visión de ser un líder, todo ello, no solo se cumplió, sino que se  magnificó! ¡En lugar de ser un líder de su pequeña área sobre su propia familia, fue magnificado y se convirtió en un líder sobre todo Egipto!

Literalmente salvó a toda una civilización. No solo se reunió con su familia, sino que fue capaz de llevarlos a todos a algo mejor, una mejor forma de vivir en una tierra mejor y más grande con una vida más abundante.

Dios no lo estaba pasando por alto, ignorando o castigando, sino trabajando en cada pequeño detalle para asegurarse de que la vida de José fuera mejor de lo que tuvo en mente.

Para comenzar, todo es parte del plan, todo es necesario, incluso cada momento que es “aún peor”.

Es fácil verlo de ese modo porque sabemos el comienzo y el final de la vida de José. Pero, ¿qué pasaría si pudiéramos ver nuestro final?

¿Qué haríamos de manera diferente ahora si solo pudiéramos ver Sus magnificaciones para nosotros?

Encontremos confianza en  nuestros momentos de agujero, esclavitud y prisión al saber que nuestras bendiciones se cumplirán y magnificarán, incluso mejor de lo que imaginamos.

Puede que no veamos el final, pero Él sí, y Él sabe algo que nosotros no.

Esta es una traducción del artículo que fue publicado originalmente en alcarraway.com con el título “When Things Get Worse”.